martes, diciembre 7, 2021
Esmeraldas La discapacidad no lo detiene

La discapacidad no lo detiene

Hace cuatro años, Gilmar Garcés, perdió sus piernas debido a la diabetes. Tiene discapacidad física y auditiva, calificada en un 94%. Sin embargo, esas limitaciones no son impedimentos para quedarse en su casa, ubicada en el barrio Boca de Lobo donde vive con su sobrina, Ketty Escobar, porque él no tuvo hijos.

Al inicio de la pandemia estaba obligado a permanecer en confinamiento, pero eso lo estaba  aniquilando, hasta que en diciembre de 2020 fue favorecido con el Bono que entrega el Gobierno. Desde ahí, destinó 30 dólares para comprar papel higiénico, pasta dental, cotonetes, y encontró su puesto de trabajo en la esquina de las calles salinas y Olmedo.

Con una silla y un pedazo de tabla ha improvisado su negocio donde exhibe los productos. Está consiente que es una persona vulnerable al coronavirus, y por eso aplica las medidas de bioseguridad. Dice, que aunque recibe el apoyo de su familia, necesita trabajar para sentirse útil. El hombre de 62 años de edad, no comparte que la gente joven ande mendigando o delinquiendo, en vez de buscar alternativas para sobrevivir.

En el puesto de trabajo está desde las 09:00 hasta las 18:00, pero en ese horario no pasa solo, siempre alguien de la casa lo está rondando, para ayudarlo si necesita trasladarse en su silla de ruedas, aunque él diga que puede hacerlo solo. (MBC)

Gilmar Garcés necesita de prótesis auditivas, porque tiene dificultad para escuchar.

 

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