Necesitamos resetearnos

Verónica Narváez

El virus mutó hasta “ómicron” para contagiarme. Les quiero contar como me fue este proceso, ya que aún en lo atenuado que es ahora, no puedo decir que fue una simple gripe, es más casi ni me dio gripe, pero eso sí, me tocó el centro de mi sistema nervioso, lloré lo que no quise, me dolía ni sé que me dolía, pero me dolía, ahora entiendo que me topó el cansancio ignorado, me castigó con el tiempo que no me doy, me obligó a estar a oscuras en con mi cobija peluche entre el frío que siempre siento y una ligera temperatura que no me dejaba entender que mismo sentir. 

Fui pésima paciente, negué, negué, hasta que me obligaron a ir al médico, por si fuera poco, no quería tomar medicina, ni comer, como un gato de bosque apenas asomaba por algo de agua y luego salía corriendo como vampiro del día, en buena hora mis hijos no salieron así, ellos, “mis bolitas de amor con patas” no enfermaron, pero cuando están enfermos son mejores pacientes de lo que fui.  

Finalmente, como pasa o debe pasar en todo sistema, después de un virus los sistemas se reinician, así también pasa en el ser humano, hoy agradezco el pequeño “reset” que tuve, de ninguna otra manera podía parar, mi resistencia a descansar es terrible, para nada positiva, pero es necesaria y experimentar el descanso así sea en esas circunstancias deja lecciones, sensaciones, sobre todo contemplación de matices de la vida.

Como dijo Shakespeare, “dulces son los frutos de la adversidad”, las enfermedades también nos dejan reflexiones y tareas para hacernos más fuertes. Ahora, retomo los propósitos pensando que de ninguna manera un virus debilita, al contrario, nos fortalece.

venarvaezteran@gmail.com