Fármacos contra la obesidad: funcionamiento, beneficios y futuro prometedor

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Atención. Científicos aseguran que hay que dejar de estigmatizar a los fármacos contra la obesidad. Y es que no solo ayudan a controlar el apetito sino que reducen el riesgo de insuficiencia cardíaca, de infarto e ictus.

Se ha hablado mucho este año de un tipo de fármacos contra la obesidad, de su eficacia para perder peso pero sobre todo para paliar los problemas de salud asociados a esta enfermedad.

EFE . La revista Science ha designado a estos fármacos contra la obesidad, y al descubrimiento de que pueden mitigar los problemas de salud de la patología, como el avance del año 2023. De esta forma, han pasado de “estar en portadas de la prensa rosa” por su uso por parte de estrellas de Hollywood “a estar en la portada de una revista científica de impacto”.

Es una afirmación del endocrino de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) y del hospital Vithas de Sevilla, Cristóbal Morales, en una entrevista a EFEsalud en la que da las claves de por qué estos fármacos han supuesto toda una revolución si van acompañados de una dieta adecuada y de actividad física.

TOME NOTA 
Se estima que hay alrededor de 1300 millones de personas con sobrepeso en el mundo.

Cómo funcionan

Son fármacos que comenzaron a utilizarse en 2005 para tratar la diabetes tipo 2 porque mejoran el control de la glucosa, pero los distintos estudios que iban realizando los investigadores desvelaron lo beneficiosos que eran para controlar el apetito y, por tanto, el peso.

Se trata de moléculas que imitan a la hormona GLP-1 segregada por el intestino delgado como respuesta a la ingesta de alimentos y que aumenta la sensación de plenitud y saciedad. La que produce el cuerpo humano desaparece rápido de la sangre, sin embargo, las modificadas (el fármaco) provocan una sensación de saciedad durante más tiempo.

DATO 
Según la Organización Mundial de la Salud el número de adultos obesos en todo el mundo 
ha aumentado drásticamente desde 1975, superando los 650 millones, lo que representa más 
del triple de la tasa registrada en esa época.

Fármacos para la obesidad

El fármaco más “famoso” y el que más ha estado en boca de todos es el Ozempic (de Novo Nordisk), cuyo principio activo es la semaglutida. En España está autorizado para la diabetes tipo 2 y obesidad. La Sanidad Pública lo financia para las personas con diabetes tipo 2 (DM2).

Para la indicación exclusiva de obesidad en España está autorizado de momento solo Saxenda (también de Novo Nordisk), que contiene el principio activo liraglutida. La ficha técnica especifica que “actúa sobre los receptores del cerebro que controlan el apetito y le hacen sentirse más lleno y menos hambriento. De esta forma, puede ayudarle a comer menos y reducir su peso corporal”. No está financiado por la Sanidad Pública.

A ellos se unirá Wegovy (del mismo laboratorio) que aún no está en España por problemas de stock. Es la misma molécula pero la aprobación es específica para la obesidad, por lo que tener diabetes tipo 2 dejará de ser requisito para su indicación.

Si bien la molécula con la que se están haciendo ensayos es la misma, “hay un programa de desarrollo clínico para diabetes tipo 2 y otro programa para personas sin ella”, explica Morales.

“En Europa está aprobado para obesidad, lo que pasa que todavía no se ha comercializado en España porque estamos pendientes de que haya suficiente stock en este 2023, que tanto hemos hablado del desabastecimiento puntual”, indica el endocrino de la Seedo.

CIFRA 
70%
DE LAS
Personas con problemas de obesidad y sobrepeso viven en países con ingresos bajos y medios.

Problemas de desabastecimiento

Y es que la popularidad de estos fármacos ha provocado problemas de desabastecimiento.

En España, según la última comunicación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) el aumento de la demanda en los últimos meses de medicamentos análogos de GLP-1 “continúa produciendo tensiones en el suministro”.

“El aumento de la demanda en los últimos meses de algunos de los medicamentos incluidos en este grupo ha provocado problemas en su suministro puntuales desde finales de 2022, por lo que es necesario ajustar sus prescripciones para priorizar el uso de estos tratamientos para el control glucémico de pacientes con DM2 ya que las alternativas terapéuticas para estos pacientes pueden ser más complejas”, señalaba la Aemps.

Además, especificaba que los laboratorios titulares han establecido medidas para aumentar su fabricación a nivel global y satisfacer las necesidades, pero mientras esto se lleva a cabo, pueden continuar produciéndose tensiones en su suministro”.

Sus efectos más allá de la pérdida de peso

Otro fármaco que irrumpirá en 2024 en España será el antidiabético Mounjaro (de Lilly). El principio activo es la tirzepatida. Y tendría la aprobación por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA por sus siglas en inglés) para diabetes tipo 2 pero también para la obesidad.

“Con todo lo que viene es una auténtica barbaridad lo que se está avanzando y las nuevas moléculas que son todavía más poderosas, con pérdida de peso de hasta el 25%”, apunta Morales, quien califica la situación de “primavera farmacológica”.

Son fármacos que en este año varios ensayos clínicos han descubierto que reducen los síntomas de insuficiencia cardíaca y el riesgo de infarto e ictus.

La revista Science señala que el alcance de estos fármacos se está ampliando “de formas que sus inventores no podían imaginar” y hay en marcha ensayos para investigar por qué las personas con obesidad y diabetes referían menos ansia por el vino y el tabaco durante el tratamiento.

Y otros prueban estos fármacos para el alzhéimer y el párkinson, porque se ha demostrado que actúan sobre la inflamación cerebral.

No obstante, señala Science, como casi todos los medicamentos “estos superventas tienen efectos secundarios e incógnitas”. Entre los primeros, posibles problemas intestinales o pancreatitis.

El estigma

Para Morales, que Science haya escogido estos fármacos como avance del año pone de relieve “toda la ciencia que hay detrás de la obesidad”.

“El gran daño que se ha hecho a tantas personas tan estigmatizadas, tan juzgadas de más suela y menos cazuela. La sociedad ha culpabilizado a la persona con obesidad, la ha acusado de que come mucho y se muere poco. Como científico estoy muy contento de que la ciencia avance y nos dé luz para ver que había mucho componente genético, biológico, epigenético, social, psicológico…. en torno a la enfermedad de la obesidad”, reflexiona el endocrino.

Para Morales, la obesidad es una enfermedad “con múltiples y profundas raíces que comienzan en los colegios, en la guardería, en el vientre materno” y con estos fármacos se ha arrojado “algo de color” a una enfermedad en la que “hasta ahora habíamos fracasado” y lo único que había disponible era la cirugía.