Enjambre sísmico en las cercanías al volcán Chiles

El volcán Chiles tiene una altura de 4.748 metros.

El Chiles – Cerro Negro es un complejo volcánico ubicado en la frontera entre Colombia y Ecuador.

El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) informó que en la madrugada de este domingo (12 de junio de 2022) se registró un enjambre sísmico en las cercanías al volcán Chiles, en la frontera entre Ecuador y Colombia.

En un informe colgado en sus redes sociales, indicó que a partir de las 01:18 la red conjunta de monitoreo del IG-EPN y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Pasto (OVSP) comenzaron a registrar «un enjambre de sismos en las cercanías al volcán Chiles y la caldera de Potrerillos, en la frontera Ecuador-Colombia», que involucra a la provincia del Carchi y departamento de Nariño, respectivamente.

El sismo de mayor magnitud, hasta las 09:00, registrado en la zona de la caldera de Potrerillos a las 02:05, «tuvo una magnitud de 3.8 Mlv», señaló en el informe.

«Varios de estos eventos han sido reportados como sentidos, principalmente en el poblado de Tufiño«, una parroquia del cantón Tulcán, de la provincia ecuatoriana del Carchi, señaló.

El escrito indica que el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Pasto continuarán informando sobre cualquier novedad relacionada con la actividad en el complejo volcánico Chiles-Cerro Negro.

En dos países

El Chiles-Cerro Negro es un complejo volcánico ubicado en la frontera entre Colombia y Ecuador, a 25 km al occidente de la ciudad de Tulcán y a 32 km al occidente de la ciudad de Ipiales.

Este complejo está compuesto por dos macizos: el Chiles (4.748 m) al oriente y el Cerro Negro (4.470 m) al occidente. Los dos volcanes están constituidos principalmente por flujos de lava distribuidos a lo largo de sus flancos.

El complejo volcánico tiene una historia eruptiva larga de casi un millón de años durante la cual la composición de sus lavas ha variado desde andesitas hasta dacitas. La historia eruptiva del Cerro Negro incluye eventos explosivos como el flujo piroclástico de Mayasquer, de acuerdo al IG-EPN. EFE

Comerciantes de Ipiales esperan reactivarse con visitas de ecuatorianos

Desde la reapertura de Rumichaca, en diciembre de 2021, tras dos años de cierre por la COVID-19, la afluencia de personas a Ipiales no ha sido la misma de antes de la pandemia.

En medio del feriado de Semana Santa, confían en que el valor del dólar frente al peso colombiano sea un imán para atraer a compradores de Ecuador.

Hay optimismo en el sector comercial de Ipiales (Nariño), en Colombia, frente al feriado de Semana Santa, principalmente por la esperanza de contar con una masiva presencia de compradores ecuatorianos, quienes miran atractivas las compras en un país donde $1 se cotiza en 3.700 pesos, según el cambio oficial del 13 de abril de 2022.

Sin embargo, advierten que durante los primeros meses del 2022, luego de la reapertura del puente internacional de Rumichaca, que une a Carchi (Ecuador) e Ipiales (Colombia), tras estar cerrado por dos años, como medida adoptada por la COVID-19, aún están lejos de recuperar los niveles comerciales prepandemia.

Desde la Cámara de Comercio de Ipiales, al iniciar el 2022, se estimó que en medio de la pandemia se cerraron al menos 3.500 locales comerciales en la ciudad. La afectación fue mayor para la franja fronteriza por el cierre de los pasos oficiales. Esas zonas dependen prácticamente del intercambio comercial entre ambos países.

Lejos de recuperar la bonanza

Amparo Cabezas, comerciante de Ipiales, menciona que la mayor bonanza comercial con compradores ecuatorianos se dio entre los años 2015, 2016 y 2017, reduciéndose en cierto porcentaje desde 2018. Luego, desde marzo de 2020 llegó la pandemia, eso los hundió en una crisis que se ha prolongado hasta la actualidad.

“Casi cero ventas en dos años de cierre de la frontera. Entre enero y abril de este año hemos recuperado en algo los compradores, pero con suerte llegarán a ser el 40% de lo que eran en años anteriores, cuando no había ni como caminar por las calles con tanta gente que venía”, relató Cabezas.

Una opinión similar la tienen en los locales del centro comercial Gran Plaza, el más grande de Ipiales. Allí explican que el flujo de compradores es considerado normal desde la reapertura del puente de Rumichaca, sin reportar, hasta el momento, jornadas de grandes aglomeraciones, como ocurría antes de la pandemia, casi cada fin de semana.

Compras y ritos religiosos

Según estimaciones del Gobierno colombiano, a escala nacional esperan contar con un aumento que supere el 200% de turismo en cuanto a feriados anteriores, pues el país tiene una arraigada tradición católica, con una amplia oferta de destinos turísticos que permiten a los viajeros conectarse con la tradición religiosa de Semana Santa.

En Ipiales, por ejemplo, se promociona el turismo de compras para ecuatorianos, precisamente aprovechando el diferencial cambiario entre el peso colombiano y el dólar, pero también poniendo al Santuario de Las Lajas como uno de los imanes turísticos.

Además, entre promociones y descuentos que se extenderán por diferentes locales de la ciudad, la Cámara de Comercio estableció puntos de información y guianza turística en Las Lajas.

Mientras, en el Gran Plaza, para atraer a nacionales y extranjeros, se abre por primera vez el ‘gran outlet de libros’, con más de 300.000 textos, del 13 al 17 de abril, denominado “el evento itinerante de venta de libros más grande del país, en un gigantesco espacio de más 400 metros cuadrados y con libros al alcance de todos los presupuestos”.

Inseguridad aleja a turistas

Entre los comerciantes, residentes de Ipiales y compradores ecuatorianos que llegan a Colombia, coinciden en que uno de los factores que afecta considerablemente a las visitas de turistas es la ola de inseguridad que se vive desde hace algunos meses.

Desde la Policía colombiana exponen que semanalmente se reportan casos de hurto a locales comerciales, domicilios y ciudadanos en la vía pública, donde se ha logrado capturar a delincuentes con armas de fuego y blancas, por lo que se preparan dispositivos especiales para Semana Santa, especialmente en lugares como Las Lajas, el centro y sectores comerciales y turísticos.

Controles para cruzar la frontera

Tras la reapertura del puente de Rumichaca, luego del cierre de dos años por la pandemia, los Gobiernos de Ecuador y Colombia anunciaron una serie de requisitos para quienes deseen movilizarse de un país a otro, dependiendo el caso, con el fin de mantener un control epidemiológico adecuado.

Entre los lineamientos que ambos países instauraron, consta el presentar el carné de vacunación con dos dosis contra la COVID-19, así como los documentos respectivos de identidad, en la línea de frontera.

Sin embargo, desde las autoridades locales de Ecuador se reconoce que los controles no son exhaustivos, sino más bien aleatorios, cuando existe una gran afluencia de personas, pues no se cuenta con el contingente necesario para controlar todo el tránsito por Rumichaca.

Entre 1.500 y 2.000 vehículos pasan el fin de semana por Rumichaca. En la época de bonanza de compradores ecuatorianos en Ipiales bordeaban los 10.000.
Ciertos ecuatorianos mencionan que comprar en Ipiales ya no resulta tan atractivo a pesar del diferencial cambiario de moneda.

‘Trochas’ de Carchi son usadas para el tráfico de armas

Hallazgos. Las municiones de fusil y las dos granadas que se decomisaron durante febrero de 2022 dan cuenta del nivel delincuencial y de ataque de los grupos que las adquieren.

En los últimos operativos se han incautado decenas de municiones, incluyendo granadas de uso militar.

Carchi. El contrabando en la frontera norte, entre Ecuador y Colombia, a través de la franja que limita a la provincia de Carchi con el departamento de Nariño, es un problema histórico que en lugar de disminuir ha dado cabida a que ya no solo se trafique electrodomésticos o productos de uso cotidiano, sino que se amplíe a drogas, municiones y hasta personas.

Esta es una preocupación latente tanto para las autoridades locales y nacionales, quienes están conscientes de la situación, pero hasta el momento la única alternativa que han encontrado es aumentar los operativos en los pasos fronterizos ilegales, conocidos como ‘trochas’.

Sin embargo, los moradores de las zonas aledañas a estos caminos informales señalan que la presencia de las fuerzas del orden debería ser permanente, pues los traficantes solo se sienten amenazados cuando están los uniformados, pero cuando se van vuelven a hacer de las suyas.

Armas de gran calibre

En los últimos operativos de febrero de 2022, se logró decomisar 261 municiones calibre 5.56, que son usadas normalmente en fusiles de asalto, así como 2 granadas, en distintos barridos por sectores fronterizos.

Además, se encontró 79.800 cápsulas detonantes, que sirven como iniciadores de explosivos, en un camión, por un paso irregular aledaño al río Carchi, con dos personas de nacionalidad ecuatoriana.

El precio de las cápsulas decomisadas, de fabricación peruana, según el Ejército, sería de $15 cada uno, lo que representaría un valor total de $1’197.000 por el cargamento hallado en la provincia.

Esto, según analistas de seguridad, evidencia la magnitud de las organizaciones delincuenciales que obtienen las armas que pasan por territorio carchense, mientras que policías y militares coinciden en que la gran mayoría de armamento decomisado tiene como destino las fuerzas irregulares colombianas.

Pero también mencionan que las ‘trochas’ no solo se estarían usando para que las municiones y armas lleguen a las guerrillas internacionales, sino que también para el ingreso del arsenal que usan las bandas delictivas locales, en diferentes provincias del Ecuador.

Mario Pazmiño, exdirector de inteligencia militar, ha mencionado que el problema del tráfico de armas también está ligado al narcotráfico, que desencadena en las muertes violentas que últimamente han proliferado en el país.

“Un delincuente común va a usar un arma artesanal para amedrentar y robar. Los cárteles usan armamento sofisticado de largo alcance, como lo que se ha visto en las guerras internas de las cárceles”, dijo Pazmiño, en su momento.

Hallazgos. Las municiones de fusil y las dos granadas que se decomisaron durante febrero de 2022 dan cuenta del nivel delincuencial y de ataque de los grupos que las adquieren.

Amenaza nacional 

Según las Fuerzas Armadas, el tráfico ilegal de armas consta dentro de las nuevas amenazas a la seguridad del Estado, porque lo consideran un puntal para el fortalecimiento de actos de violencia, dando origen al crimen organizado, delincuencia común, casos de sicariato e incluso para seguridad de minería ilegal e intereses de grupos irregulares.

Mencionan que las estadísticas de armas incautadas durante reflejan el incremento de esta actividad ilícita, resaltando la influencia de los procesos de desarme, desmovilización y reintegración de fuerzas irregulares de Colombia.

Sobre los controles en estos sectores, explican que se ha incrementado la presencia de uniformados,aumentando los operativos, pero advierten que la vigilancia total se convierte en una tarea complicada, por temas como la falta de vías, medios y personal.

El alcalde de Tulcán, Cristian Benavides, también comparte que la falta de personal militar y policial no permite tener un control total de las ‘trochas’, que incluso atraviesan sectores ubicados a pocos kilómetros de zonas urbanas.

Mientras tanto, el cruce por los pasos ilegales continúa siendo un dolor de cabeza para los carchenses,ya sea a pie, usando animales, puentes artesanales o tarabitas rústicas, para movilizar armas, droga, electrodomésticos, licor, cigarrillos, insumos médicos…

Enfrentamientos por el control del paso ilegal de migrantes

Las ‘trochas’ en la frontera norte también son escenario del tráfico ilegal de migrantes, que incluso han protagonizado enfrentamientos y ataques entre bandas que intentan controlar este ilícito.

En los últimos días de enero de 2022, civiles ecuatorianos y colombianos fueron víctimas del ataque a un grupo que disfrutaba de una fiesta por el cierre de los carnavales colombianos, en la zona de Santa Fe, en el municipio de Ipiales.

DATO: Por la pandemia de COVID-19, las fronteras oficiales se cerraron por casi dos años, pero esto dio cabida a la proliferación del uso de pasos irregulares, conocidos como ‘trochas’.

Bandas delictivas se disputan el tráfico de migrantes

VIGILANCIA. Tras el ataque a la zona de Santa Fe, en Nariño, los militares reforzaron los controles en Urbina, zona poblada de Tulcán..

Un atentado contra una comunidad fronteriza entre Ecuador y Colombia alertó a los poblados tanto de Carchi como de Nariño.

Redacción CARCHI

Civiles ecuatorianos y colombianos fueron las últimas víctimas de la disputa que se vive entre bandas criminales organizadas que se dedican al paso ilegal de migrantes entre Ecuador y Colombia por poblados de Carchi y Nariño, respectivamente.

El 23 de enero de 2022, en la zona de Santa Fe, en el municipio colombiano de Ipiales, se reportó el ataque a un grupo de personas que disfrutaban de una fiesta por el cierre de los carnavales colombianos.

Como saldo, se registraron al menos 47 personas heridas (según fuentes hospitalarias), quienes fueron llevadas a hospitales tanto de Tulcán (Carchi) como de Ipiales (Nariño), a causa de la detonación de lo que la Policía de Colombia calificó como un artefacto explosivo improvisado de regular poder.

“Según manifiesta esta gente, se encontraban en una fiesta por Carnaval, cuando desde la oscuridad lanzan hacia la multitud un objeto desconocido, generando aturdimiento a los asistentes”, dijo el coronel Alfonso Reyes.

Cifras distintas de heridos

Reyes señaló que la explosión se produjo en un polideportivo a eso de las 21:00, cuando las personas estaban aglomeradas. Mencionó que cinco ciudadanos fueron trasladados a un hospital, registrando las mayores heridas una mujer de 25 y otra de 63 años. Según el reportem “por haber sido afectadas por esquirlas en miembros inferiores, mientras las otras tres personas fueron afectadas acústicamente”.

Pero estas cifras de heridos dadas a conocer por la Policía de Colombia difieren con las reportadas en hospitales de Tulcán e Ipiales, a medios locales de Nariño, donde mencionaron la atención a 47 personas.

Según se pudo establecer en las casas de salud, los gerentes de los hospitales confirmaron que 24 personas arribaron hasta el hospital de Ipiales, 14 fueron a una clínica de Las Lajas y nueve fueron atendidas en Tulcán. 

Incluso, desde el hospital de Ipiales, su principal directivo informó que 10 personas necesitaron ser hospitalizadas. El cuadro más crítico fue el de un menor de 3 años, de nacionalidad ecuatoriana, a quien se preveía trasladar a una casa de salud de Tulcán. (FV)

Acusan al crimen internacional

Las hipótesis que manejan los organismos de seguridad ecuatorianos y colombianos apuntan a que el hecho se debe a una guerra entre organizaciones criminales internacionales por el control del paso de migrantes. Este proceso se realiza a través de caminos irregulares, conocidos como ‘trochas’, que se ubican entre Carchi y Nariño.

Según Alfonso Reyes, coronel de la Policía de Colombia, a través de las investigaciones “se tendrá la certeza de si esto es alguna situación entre los dos bandos que se han generado en esta zona limítrofe”, por lo que anunció que se activó un sistema de pago de recompensas para toda persona que brinde información de lo sucedido en Santa Fe.

El Ejército ecuatoriano, por otra parte, considera que estos grupos podrían ser parte de las FARC o el denominado Tren de Aragua, así como de otras disidencias guerrilleras. Estas controlan las trochas, algunas abiertas a raíz de la pandemia, en donde extorsionan a los migrantes que buscan evadir los pasos regulares o a quienes quieren pasar cualquier mercancía de contrabando.

MIGRACIÓN. Haitianos y venezolanos, según las autoridades de Colombia y Ecuador, son quienes usan las trochas para cruzar la frontera.
MIGRACIÓN. Haitianos y venezolanos, según las autoridades de Colombia y Ecuador, son quienes usan las trochas para cruzar la frontera.

En Urbina tienen miedo

Desde la Gobernación de Carchi se destacó que la explosión ocurrió en territorio colombiano, sin que hubiera afectaciones directas a los poblados de Ecuador; sin embargo, los vecinos de Carchi más próximos a Santa Fe, que habitan en el sector de Urbina, sienten temor por esos hechos.

El ataque a los civiles sucedió a menos de 10 kilómetros de Urbina, zona rural de Tulcán, capital de Carchi.

Óscar Montenegro, del Gobierno Parroquial de Urbina, mencionó que a pesar de que el problema se suscitó en el lado colombiano y que por el momento no han tenido mayores repercusiones en la población local, les asusta que el problema pueda expandirse y salirse de las manos, sobre todo al estar tan cerca del centro poblado.

“Lamentablemente el tema de los pasos informales continúa. Nosotros pensábamos que con la reapertura del puente de Rumichaca se iba a normalizar la situación, pero vemos que siguen pasando vehículos y personas por las trochas”, dijo.

Según Montenegro, sí se ve a militares y policías recorriendo los pasos fronterizos, pero su presencia no es permanente, por lo que cuando se marchan, los delincuentes regresan a cometer sus fechorías.

Las ‘trochas’ no desaparecen

Yaco Martínez, gobernador de Carchi, apuntó que desde Ecuador siempre tratan de mantener el control en los pasos fronterizos con presencia militar y policial, aunque reconoció que las ‘trochas’, a pesar de la reapertura de Rumichaca, no han podido ser totalmente erradicadas.

Añadió que el comandante general de las Fuerzas Armadas, Fabián Fuel, estuvo en los sectores identificados como puntos críticos del tránsito irregular, haciendo un recorrido, conociendo la realidad de la frontera, por lo que se dispuso un contingente mayor de uniformados para reforzar los controles.

“No podemos decir que con la apertura de Rumichaca los pasos informales han dejado de ser utilizados. Estamos claros y somos muy conscientes de que los pasos que se abrieron durante la pandemia siguen siendo utilizados, pero por un grupo menor y reducido de personas que, a veces, por la falta de conocimiento o por querer cometer una ilegalidad, utilizan estos pasos”, señaló Martínez ante medios locales.

Alrededor de 40 pasos irregulares, que atraviesan montañas, ríos, laderas y fincas, se han identificado en la frontera entre Ecuador y Colombia.

En mulas y camiones pasa el contrabando de gas a Colombia

Tráfico. Por las ‘trochas’ y con animales de carga es una de las maneras que usan para que el gas llegue a Colombia.

La variación del precio del gas doméstico entre Ecuador y Colombia hace que aumente el tráfico de los cilindros por la frontera norte.

Redacción CARCHI

El contrabando de gas desde Ecuador a Colombia es un ‘dolor de cabeza’ no solo para las autoridades locales, sino también nacionales, pues miran cómo los traficantes se benefician del subsidio que el Estado ecuatoriano le otorga a cada cilindro.

Precio más atractivo

La diferencia del precio de un cilindro de gas de 15 kilos es seis veces mayor en Ipiales (Colombia) que en Tulcán (Carchi), por lo que contrabandear este producto resulta en un negocio redondo para quienes se dedican a esta actividad ilegal.

Hablando en cifras, el precio de un tanque de gas de uso doméstico en Colombia es de alrededor de $20, mientras que en Ecuador, el precio oficial en las distribuidoras, es de $1,60, alcanzando hasta los $3 en los carros distribuidores que llegan a la puerta de cada casa.

Esto, según la Policía Nacional, hace que los contrabandistas compren los cilindros en Ecuador y los trasladen a Colombia, a través de pasos ilegales que atraviesan montañas, ríos y fincas fronterizas, conocidos como ‘trochas’, en camiones, carros 4×4 o usando animales de carga, donde lo venden hasta en $15 o más.

Como otra de las estrategias de los traficantes, mencionan que los cilindros ecuatorianos, que son de color azul, llegan a ciertas propiedades ubicadas en la frontera, tanto en un país como en otro, donde se vuelven a envasar en tanques colombianos, que suelen ser verdes o negros, dependiendo el peso.

Detenidos. El 12 de enero de 2022 dos personas fueron capturadas en Carchi con 32 cilindros de gas en una camioneta.
Detenidos. El 12 de enero de 2022 dos personas fueron capturadas en Carchi con 32 cilindros de gas en una camioneta.

Pérdidas millonarias

A pesar de no exponer en cifras los decomisos de gas en los últimos meses en Carchi, desde la Unidad de Investigación de Delitos Hidrocarburíferos (UIDH) de la Policía mencionan que desde mediados de 2021, este tipo de casos han ido en aumento, representando anualmente para el país un promedio de pérdidas económicas que irían de $1’500.000 a $2’000.000 por concepto de contrabando de combustibles a nivel nacional.

Uno de los últimos casos registrados fue en la segunda semana de 2022, cuando se detuvo a dos personas, de nacionalidad ecuatoriana y colombiana, en un camino de tercer orden de Carchi, quienes pretendían transportar 32 cilindros de gas a territorio colombiano, en una camioneta.

Según la legislación local, las penas por contrabando de combustibles son graduales, es decir que dependen de la cantidad y forma de tráfico, variando en cuatro escalas, castigando los casos de dos meses a cinco años de prisión, más multas económicas.

Una de las medidas que se usa en Carchi, para intentar frenar en algo el contrabando, es que el gas se vende a través de cupos mensuales a cada cabeza de hogar.

El robo de ganado tiene en zozobra a ganaderos de la frontera norte

Casos. En las dos primeras semanas de 2022 en Carchi se recuperaron 31 cabezas de ganado robado.

Tanto en Carchi (Ecuador) como en Nariño (Colombia) cada vez se reportan más casos. Algunas reses fueron localizadas en camales clandestinos. 

Redacción CARCHI

El problema afecta a ganaderos de Tulcán, provincia de Carchi al norte de Ecuador, así como del departamento de Nariño, al sur de Colombia.

El robo de ganado en esta zona fronteriza ha ido en aumento, de acuerdo a organismos policiales de ambos países. Incluso, se habla de la existencia de bandas organizadas dedicadas al abigeato, con integrantes tanto colombianos como ecuatorianos.

“Se ha determinado que los participantes de estos actos delictivos son tanto de Ecuador como de Colombia. Lamentablemente hay una conjugación de las dos nacionalidades que están inmersas en este tipo de delitos”, dijo Ricardo Andramuño, jefe de la Policía Judicial, en Carchi, quien agregó que la información para cometer estos robos se cruza y organiza entre ambos países.

Robos en aumento

En uno de los últimos casos apenas iniciado el 2022, se logró ubicar a tres toros robados en Tulcán a 10 kilómetros de donde se los sustrajeron, en una suerte de ‘trocha’ que unía un terreno en Ecuador con uno de Colombia.

Apenas en 15 días del 2022, la Policía Nacional había logrado recuperar 31 cabezas de ganado en la provincia de Carchi, valoradas en $28.500.

Sin embargo, los uniformados a cargo de estos casos expusieron que el abigeato ha ido en aumento, incluso cambiando la manera de delinquir, pues ahora se ha evidenciado el uso de la violencia y armas de fuego para cometer los delitos, por lo que se habla de la presencia de bandas de delincuencia organizada que ponen en zozobra a los ganaderos.

Por su parte, uno de los afectados por el robo de su ganado, expuso que hasta su finca en Tulcán llegaron varios sujetos, quienes forzaron las seguridades y cerramientos para robarse sus animales valorados en más de $5.000 cada cabeza.

Camales clandestinos

Tanto los policías como los dueños de las fincas coinciden en que la aparición de camales clandestinos son uno de los factores para el aumento del robo de las reses, tanto en Carchi como en Nariño.

En los últimos días del 2021, comuneros del vecino país de Colombia, cansados de los casos donde se les sustraían los animales, decidieron seguirle la pista a quienes robaban sus reses llegando hasta Ecuador, a la ciudad de Tulcán. Ellos encontraron un camal donde faenaban a los animales de forma ilegal y clandestina, para luego comercializar su carne.

Estos sitios al margen de la ley, aparte de convertirse en un punto de receptación de animales robados, preocupan a las autoridades sanitarias por las condiciones en las que se faena a los semovientes, sin ningún tipo de norma sanitaria, poniendo en peligro a la ciudadanía que consume este tipo de carne.

Denunciar y estar alertas

Desde la Policía Nacional recomendaron a los ganaderos que una vez que sean perjudicados con el robo de sus animales o cualquier otro tipo de delito, inmediatamente se comuniquen con el ECU-911, para que se activen las unidades especializadas para proceder con la investigación y operación inmediata.

Además, expusieron que a la par con Colombia estarían trabajando para desarticular a las bandas que causan zozobra en los dos lados de la frontera, cotejando información de los presuntos integrantes y su modus operandi, presumiendo que los integrantes serían de ambos países.

Por otra parte, en Nariño (Colombia), el Municipio emitió el decreto 135, el 27 de diciembre de 2021, donde se reglamenta el pago de recompensas para quienes suministren información acerca de personas dedicadas, entre otros delitos, al abigeato.

“Teniendo en cuenta la situación que se está presentando en los diferentes Corregimientos y Veredas del Municipio, en el tema de abigeato (robo de ganado), el señor Alcalde ha expedido el decreto (…). Las personas que presenten esta información deben acercarse a la Estación de Policía de Nariño personalmente y hablar con el comandante de la Estación. Este proceso se llevará a cabo con toda la reserva del caso”, expusieron desde el organismo local.

Pocos controles tras la reapertura de Rumichaca

Paso. La circulación peatonal y vehicular en Rumichaca se habilitó desde el 18 de diciembre de 2021.

Mientras en el lado ecuatoriano se pide la cédula y el carnet de vacunación con las dos dosis,  en el territorio colombiano no se solicita ningún documento. 

Redacción CARCHI

La reapertura del puente internacional de Rumichaca, que une a Ecuador y Colombia, se ha dado de forma desordenada y sin planificación. Al menos esa es la opinión en la que coinciden las autoridades locales, como el alcalde de Tulcán y el prefecto de Carchi.

“No nos oponemos a la reapertura del puente, pero sí a la desorganización. A que un día se nos diga una cosa y mañana se nos diga otra. Por un lado se indicó que la apertura era por fases y programada, pero por otro se anunció que debe ser inmediata y total, sin controles, sin planificación, en una desorganización absoluta”, dijo el burgomaestre de la capital carchense, Cristian Benavides.

El prefecto Guillermo Herrera también enfatizó en que la decisión primero les generó sorpresa, ya que dos días antes, el ministro de Transporte de Ecuador, con su par de Colombia, hicieron unos anuncios donde establecieron un cronograma de reapertura de Rumichaca, que sería por fases, el cual estaba entendido tanto en el lado ecuatoriano como colombiano, según Herrera, tomando en cuenta las necesidades de ambos lados, los temas sanitarios de la pandemia y la nueva variante ómicron.

Precaución sanitaria

Precisamente, más allá de preocupar el impacto económico que podría tener la apertura de Rumichaca para los comerciantes locales, pues las personas podrían preferir comprar en Colombia por la diferencia de valor monetario entre el peso y el dólar, lo que causa alarma en las autoridades locales es el tema sanitario.

Para el Prefecto, el problema nace en abrir el puente sin un acuerdo, anuncio o programación, lo que genera también una alarma, explicando que no se cuenta con el personal ni los horarios para implementar los mecanismos que había anunciado el Gobierno Nacional, para poder cruzar la frontera, como pedir el esquema de vacunación o pruebas PCR.

“El viernes tuve la oportunidad de estar en horas de la noche en Rumichaca y ahí pude ser testigo de que no existía ningún control. Yo creo que esto nos deja dudas”, comentó, en medios locales.

Benavides también afirmó que no se cuenta con el contingente necesario para controlar el tránsito por Rumichaca, recalcando que, eso es consecuencia de la falta de orden y planificación para este proceso.

“Reunidos con el COE Cantonal, el día viernes (18 de diciembre), se nos hizo conocer que ni siquiera tenemos para el control de las medidas de bioseguridad sanitarias por parte del Ministerio de Salud. Igual, en el caso de la Policía no se tiene el personal necesario para controlar todo el tránsito oficial por la frontera y aparte los pasos ilegales”, comentó.

Podrían atenderse en el hospital local

Las autoridades carchenses afirman que ese desorden en la reapertura fronteriza les ha llevado a reunirse en el COE Cantonal y verificar lo que pueden hacer por su parte, pues una de las inquietudes también está en el hospital de Tulcán.

“Tenemos preocupación por nuestro hospital Luis G. Dávila, donde con una frontera abierta cualquier persona podría llegar a atenderse gratuitamente, de cualquier país”, dijo Benavides.

En esta casa de salud, hasta los primeros días de diciembre de 2021, el porcentaje de pacientes atendidos con Covid-19 era bajo, en comparación a los meses de mediados de año. Según el último reporte, dos personas permanecían en la unidad de cuidados intensivos (UCI), las cuales no tenían el esquema de vacunación contra el coronavirus.

Yaco Martínez, gobernador de Carchi, informó que las realidades de vacunación entre las zonas fronterizas colombianas y ecuatorianas son distintas. Mientras en Carchi se llegó al 100% de cobertura con primera dosis y se bordea el 80% con segundas dosis, en Nariño estarían con porcentajes de 80% y 70%, respectivamente.

«Lo que decimos es que los protocolos están mal manejados, donde vemos que gente pasa y regresa sin nadie que siquiera le tome la temperatura o le pida el carnet de vacunación. Y eso está mal y hay que decirlo, porque en el momento que haya una desorganización de la pandemia le tocará al COE Cantonal ver cómo soluciona”, afirmó el Alcalde de Tulcán.

Sin embargo, según la Gobernación de Carchi, en Rumichaca los controles están a cargo del personal del Ministerio de Salud, Migración, Policía y Aduana.

Sin control en Colombia

A decir del gobernador Martínez, el primer fin de semana de apertura de Rumichaca se estima que pasaron unos 2.000 carros, pero aseguró que, según estimaciones del ECU-911 cruzaron más vehículos de Colombia a Ecuador.

Además, aseguró que solo por parte del lado ecuatoriano se está verificando requisitos para cruzar la frontera, como la cédula de ciudadanía y carnet de vacunación, mientras que en Colombia no se exige nada y el paso es normal.

Después de la reapertura de Rumichaca, se homologaron los carnets de vacunación entre Ecuador y Colombia, los cuales cuentan con un código QR para verificar la información.