Reformas al Código de la Democracia

El 3 febrero de 2020 se publicó en el Registro Oficial los cambios a la normativa electoral, entre las principales reformas al Código de la Democracia están: el voto por listas cerradas, paridad de género en la conformación de listas, la creación de un nuevo sistema informático para el control del gasto de campaña y el cambio del método de asignación de escaños del D’Hondt al de Webster.

La paridad de género hace referencia a una mayor representación de mujeres, en nuestro país los binomios presidenciales deberán ser integrados por un hombre y una mujer a partir del año 2025. Además, al menos la mitad de las listas que los partidos presenten para legisladores provinciales deberán ser encabezadas por mujeres. Llegar al 50%, sin embargo, no será automático, para las elecciones de 2021, las mujeres deberán encabezar solo el 15% de las listas; luego, en las elecciones seccionales de 2023, el porcentaje deberá llegar a 30%.

Todos estos cambios ya publicados en el Registro Oficial deberán irse implementando paulatinamente, y me sorprende que recién para las elecciones presidenciales del 2025 contaremos con el binomio hombre –mujer.

El grado de paridad de las instituciones políticas y económicas se considera actualmente un indicador de la calidad democrática, es reflejo de la evolución y el equilibrio de la sociedad, lastimosamente aún tenemos un camino largo que recorrer, las esferas de decisión en el ámbito económico están muy masculinizadas en el país y el mundo.

Adaptar la paridad de género en nuestra cultura no será fácil, existe cierto rechazo a los cambios, la historia y los antecedentes muestran siempre a líderes hombres, sin embargo, Santo Domingo de los Tsáchilas ha confiado grandes dignidades a mujeres, como pocas ciudades del país, ya hemos elegido una Alcaldesa y actualmente una Prefecta.

Una sociedad representada equitativamente por hombres y mujeres produce un impacto positivo a todo nivel, es el reflejo de una sociedad sana y justa.

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