Sunday, October 17, 2021
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Comerciantes abandonan el nuevo mercado de Otavalo por falta de ventas

La infraestructura tiene alrededor de cinco años, pero sus ocupantes dicen que las ventas son bajas.

Redacción IMBABURA

Apenas estrenado hace cinco años, con el cartel de ser el mercado municipal más moderno del país y uno de los mejores de Sudamérica, el 24 de Mayo mira como decenas de comerciantes abandonan sus locales por las bajas ventas.

Una de las últimas en dejar su puesto de trabajo fue Zoila Montalvo, quien tuvo su negocio en el antiguo mercado y el nuevo por alrededor de 50 años.

Desde la Asociación de Vendedores del Mercado se mencionó que las bajas ventas, las deudas y el frío que recorre las instalaciones del centro de abastos fueron las causas para que las personas hayan abandonado alrededor de 100 puestos.

“Me voy porque mi puesto me tocó mal. Yo no vendía y más me estaba endeudando. El frío me mataba las piernas. Por todo eso yo me voy, pero me da pena mi puesto. Yo aquí me crié desde los 15 años”, expuso Montalvo, con lágrimas en sus ojos.

Agregó que las ventas bajas se dan en ciertos sectores del mercado, mismo que tiene una superficie de 34.660 metros cuadrados de construcción, repartidos en tres niveles, para alrededor de 800 comerciantes.

‘Elefante blanco’

Según Washington Vela, presidente de los vendedores, durante los cinco años de creación del nuevo mercado, que en 2016 se trasladó de un sector céntrico de la urbe a sus actuales instalaciones, han estado a la deriva, calificando a la obra, que costó más de $20 millones, como un ‘elefante blanco’, ya que no logró solucionar sus problemas.

“Más de 96 locales están prácticamente abandonados. Esta es una triste realidad que vive el mercado 24 de Mayo. Es una problemática interna que se ha dado por falta de sensibilidad, de acción, de voluntad de las diferentes autoridades”, dijo.

Un grupo de comerciantes considera que el cambio de sector del mercado fue uno de los principales inconvenientes, así como la disposición de puestos, donde el tamaño de la infraestructura hace que ciertos locales estén alejados de los ingresos, denunciando que no llegan los compradores.

Vela también enfatiza que alrededor del 40% de vendedores son de la tercera edad, quienes por falta de otras oportunidades para generar ingresos se niegan a abandonar el lugar y se mantienen esperando por clientela que no llega, prácticamente, desde hace cinco años, situación que se ha visto afectada aún más por la pandemia.

Otro de los inconvenientes que mencionan son las ventas informales en sectores aledaños y en el centro de la ciudad, por lo que los compradores ya no ven la necesidad de ingresar al mercado.

Desde la municipalidad

Por parte del Municipio de Otavalo se han organizado campañas de difusión de los servicios que presta el mercado 24 de Mayo, a través de redes sociales y canales directos en parroquias y barrios, sin embargo ciertos comerciantes mantienen su queja de ventas bajas.

Comerciales invitando a la gente a visitar los patios de comidas, a encontrar productos frescos en un ambiente moderno, ordenado, limpio y bajo medidas de bioseguridad han formado parte de las iniciativas, sin obtener mayores resultados.

Desde las autoridades, incluso, se habla de que las denuncias de ciertos comerciantes son parte de una campaña de desprestigio a la municipalidad, pero la realidad al visitar el mercado es evidente.

Un mercado que costó más de $20 millones

La construcción del nuevo mercado de Otavalo comenzó en 2012, pero no se cristalizó por completo hasta 2016.

La obra costó alrededor de $20 millones, para una infraestructura de 34.660 metros cuadrados de construcción, considerada la más grande en todo el Ecuador.

La planta baja cuenta con parqueaderos para 356 vehículos, taxis y camionetas. En la primera planta existen cinco bodegas y seis cuartos fríos, para el almacenamiento y conservación de los productos alimenticios, áreas para farmacia, consultorios médicos, capilla, baterías sanitarias, sala de capacitación, una plaza central para eventos culturales y los puestos de venta para cárnicos, mariscos, abastos, granos, calzado, ropa, confitería, juguetes y productos de bazar.

En la segunda planta se encuentra el área administrativa, patio de comidas, los puestos de venta de indumentaria típica, frutas, verduras, hortalizas, papas y la oferta gastronómica.

En la parte posterior está el área para depósito de los desechos orgánicos e inorgánicos, la zona de carga y descarga de productos.

Además, el edificio cuenta con un sistema de cámaras de vigilancia interna y externa, dos ascensores, sistema sectorizado y general de sonido, para un estimado de 800 comerciantes, abriendo desde las 06:00, todos los días.

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