Optimismo pese a derrota de Le Pen

Marine Le Pen reconoce la derrota del domingo ante sus partidarios.

El apoyo logrado por la candidata de extrema derecha en las presidenciales francesas hace augurar un buen resultado en las legislativas de junio.

Redacción PARÍS

A pesar de la derrota del domingo de Marine Le Pen en la segunda vuelta presidencial francesa ante Emmanuel Macron, el número de votos logrado por la candidata (40%) deja esperanza en la extrema derecha de Francia ante las elecciones legislativas de junio.

En el discurso ante sus seguidores para reconocer la derrota, Le Pen describió como «histórico» el resultado y anticipó lo que vino a llamar como «la gran batalla», en alusión a las parlamentarias que se celebrarán el 12 y el 19 de junio. «El partido no ha terminado», declaró.

De hecho, los partidos de la tendencia ya barajan estrategias. Una duda que existe es la conveniencia de una alianza más amplia que plantee, por ejemplo, la unidad entre la Agrupación Nacional de Marine Le Pen y la Reconquista de Éric Zemmour.

Y Zemmour, eliminado en la primera vuelta, no oculta su deseo de tejer alianzas en la derecha, con vistas a aumentar posibilidades para las legislativas. El domingo por la noche, reivindicó a su «joven» partido frente al «apellido Le Pen«, al que, no obstante. le atribuyó ocho derrotas. (EUROPAPRESS)

Francia vota entre el miedo a Le Pen y la desconfianza en Macron

Un votante muestra a su hija los carteles electorales de los candidatos a la presidencia francesa.

Hasta el mediodía este domingo en Francia, la participación ciudadana en la segunda vuelta presidencial alcanzaba 26,41%, lo que da cuenta de la desilusión del electorado francés.

PARÍS. La Francia que no se siente representada ni por la ultraderechista Marine Le Pen ni por el liberal Emmanuel Macron acude este 24 de abril de 2022 a las urnas dividida entre respaldar al «menos malo» de ambos candidatos o expresar su descontento con el voto en blanco o la abstención.

Annie, exconsultora de 78 años, es de quienes han optado por esa papeleta en blanco tras un quinquenio en el que Macron la ha decepcionado «muchísimo».

«Para mí es un tipo dirigido por las multinacionales. No tiene sentido de la escucha y creo que no va a cambiar. Todo el mundo dice que es muy inteligente, pero si lo fuera se habría adaptado mejor», apunta esta ciudadana a EFE.

En 2017 respaldó al antiguo ministro de Economía, que se enfrentaba por primera vez a Le Pen, pero este año, tras haber votado en la primera vuelta al izquierdista Jean-Luc Mélenchon, ha preferido no decantarse por ningún candidato.

En el distrito X de París, donde se encuentra, ganó la izquierda: el líder de la Francia Insumisa obtuvo el 38,45% de los sufragios, por delante de Macron (31,47%) y del ecologista Yannick Jadot (10,36%).

Hèlene, música de 69 años, dio su confianza también a Mélenchon el 10 de abril y en esta segunda ronda se la dará a Macron, a pesar de que el actual jefe de Estado «ha cometido muchos errores y es arrogante, lo que resulta insoportable».

«Pero es alguien que va más allá y pese a todo tiene la ambición de salvar Europa. Lamentablemente no ha hablado de ecología. Espero que recuperemos eso en las legislativas», comenta sobre la conocida como la conocida como «tercera ronda», que se celebrará en junio.

Muchos votantes de Macron volverán a su partido de preferencia en esos nuevos comicios, como Satria, cocinero de 26 años, que en la primera de las presidenciales votó por Jadot y en la segunda lo ha hecho por Macron.

«Para mí la primera vuelta es más un voto ideológico que un voto útil. En la segunda no tenía opción, no puedo votar por la extrema derecha. Las legislativas creo que están hechas para volver a tus propias ideas», sostiene.

Juliette, jurista de 26 años, prefirió escoger el voto útil desde el principio. Iba a apoyar a la socialista Anne Hidalgo, alcaldesa de la capital, pero los sondeos le daban pocas posibilidades de victoria y no se equivocaron: solo obtuvo el 1,76% de los votos en todo el país.

«Preferí votar por el candidato que en mi opinión puede hacer frente a la extrema derecha, es decir, Macron. Le Pen da miedo, da mucho miedo. Por eso espero que la gente vaya a votar, que no voten en blanco, que voten por Macron«, apunta la joven.

Baja participación

A mediodía, cuatro horas después de la apertura de los colegios electorales, la participación se situó en el 26,41%, ligeramente superior a la de la primera vuelta a la misma hora (25,48%), pero la cifra más baja desde la de 2002 (26,19%).

«Francia está muy dividida. Hay tres bloques muy grandes: la extrema derecha, el centro y la izquierda con todos sus componentes. Tenemos miedo de que en la tercera ronda, en las legislativas, esto se convierta en movilizaciones populares y manifestaciones», recalca Jorge Partida, presidente de la mesa electoral del colegio Pierre Bullet de la capital.

Annie, jubilada de 73 años, lamenta que haya de nuevo un candidato ultraderechista en la segunda ronda, como en la de 2002, con Jean-Marie Le Pen, padre de Marine, que se enfrentó al conservador Jacques Chirac, o en 2017 con Macron y la líder de la Agrupación Nacional.

«La situación cada vez está peor, pero tener el derecho a votar es muy importante», dice para justificar su participación este domingo, en el que la abstención podría ser clave. En 2017 fue del 25,4% y en la primera ronda de estos comicios llegó al 26,3%. EFE

Putin ‘desnazifica’ Ucrania con tropas neonazis

El Grupo Wagner, mercenarios rusos de ultraderecha, apoya en las guerras de Putin. En la foto, integrantes de la organización en Siria.

Moscú no ha dudado en apoyar a grupos separatistas de Ucrania de ultraderecha, a pesar de que acusa a su vecino de políticas similares a la hitlerianas.

Redacción KIEV

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha intentando justificar desde hace meses la invasión de Ucrania con la supuesta necesidad de “desnazificar’ a ese país, a cuyos líderes acusa de cometer genocidio contra la población prorrusa que vive en la zona fronteriza del Donbás (este).

Lo paradójico es que en su cometido utilice tropas de ultraderecha e incluso neonazis. El diario español El Mundo reporta que el 5 de abril, Denis Pushilin, líder de la autoproclamada República Popular de Donetsk (separatista de Ucrania), otorgó una medalla conocida como Cruz de San Jorge al teniente Roman Vorobyo.

El galardonado es un teniente prorruso, quien apareció ataviado en su uniforme con dos parches: uno, con la calavera y las tibias cruzadas de las SS. El otro era un nudo de Odín, un símbolo habitual en los miembros de la extrema derecha europea.

El oficial abiertamente neonazi fue recompensado por haber matado a «40 soldados enemigos en Mariúpol (Ucrania)».

Y la presencia de Vorobyo no es algo inusual. El Mundo señala que, desde hace años, a Putin no le ha importado apoyar, armar y formar a milicias neonazis en la región en disputa del Donbás, sin que su ideología haya supuesto ningún problema. Precisamente, en esta nueva fase de la guerra, los rusos ya combaten codo con codo con estos milicianos de esvástica y calavera.

Varios grupos, una ideología

Hay muchos grupos de este tipo; cada uno con su agenda, pero todos unidos por sus ideas de extrema derecha: Unidad Nacional Rusa, por ejemplo, lleva luchando desde 2014 como parte de las milicias prorrusas en la zona de Donetsk. Su logo es una esvástica dentro de un círculo blanco abierto sobre el rojo, en clara referencia al Tercer Reich.

El Ejército Ruso Ortodoxo es otro de estos grupos que, además de combatir al Gobierno de Kiev, ha protagonizado numerosos ataques antisemitas en Donetsk.

Y el Kremlin, obsesionado con criminalizar al Gobierno de Kiev y a sus tropas como seguidores de las doctrinas de Hitler, jamás han dicho palabra de estos grupos, pese a que han sido acusados de crímenes de guerra en varias ocasiones por Human Rights Watch y Amnistía Internacional (AI). (DLH)

Partido ultraderechista Vox recibe apoyo latinoamericano

Santiago Abascal, líder de Voz, presentó la Agenda Madrid el 9 y 10 de octubre.

La agrupación española celebró su convención el 9 y 10 de octubre. Keiko Fujimori, Andrés Pastrana y Eduardo Bolsonaro, entre otros, los apoyaron por video.

MADRID. El partido español de extrema derecha Vox realizó su convención anual en Madrid el 9 y 10 de octubre. Según los organizadores, la cita congregó a 20 mil coidearios en el centro de convenciones Ifema.

El objetivo central del encuentro fue el lanzamiento de la llamada Agenda España, con el el que la agrupación política pretende hacer frente a la Agenda 2030 establecida por el gobierno liderado por el socialista Pedro Sánchez (socialdemocracia), al que acompañan (con ciertos desencuentros) una coalición variopinta en la que destaca el partido de izquierda Podemos.

El íder de Vox, Santiago Abascal, resumió la propuesta programática con la que el movimiento pretende hacer frente a lo que llama totalitarismo ‘progre’ del comunismo y el socialismo.

Por eso, según Abascal, Vox plantea luchar, entre otros frentes, contra la migración masiva; sobre este tema, aseguró que cuando su partido llegue al poder, «nadie entrará (a España) sin permiso» y abogó por la deportación de menores que lleguen al país sin acompañantes, a lo que describió como un acto humanitario pues -aseguró- con quién va a estar mejor un niño que con sus padres.

También emprendió contra la ideología de género, a la que acusó de plantear ideas degeneradas en los menores. Sobre este tema, sin embargo, fue ambiguo pues en en parte de su discurso habló de establecer un país en que los homosexuales puedan vivir tranquilamente.

Una posición similar la tuvo respecto a las mujeres, sobre las que dijo que Vox busca una sociedad en las que no sean ciudadanas de segunda; al mismo tiempo, sin embargo, condenó (aunque muy al paso) el derecho al aborto.

Además, Abascal emprendió contra lo que denominó «religión climática», en relación con la lucha contra el cambio climático. Sobre esto aseveró que Vox concuerda con preservar la naturaleza, sin especificar cómo lo harán sin modificar los estándares productivos actuales.

No faltó la crítica a la burocracia de la Unión Europea, a la que acusó de lesionar la soberanía de los países, al tiempo de declararse a favor de un nacionalismo a ultranza y en contra del multiculturalismo.

‘Participación’ latinoamericana

Entre intervención e intervención de los líderes de Vox, el partido presentó mensajes de políticos latinoamericanos en apoyo al movimiento español. Intervinieron la excandidata presidencial Keiko Fujimori y el exvicepresidente Francisco Tudela, por Perú; el expresidente boliviano ‘Tuto’ Quiroga; el expresidente colombiano Andrés Pastrana; Eduardo Bolsonaro, legislador e hijo del presidente de Brasil Jair Bolsonaro; el candidato presidencial chileno José Antonio Kast; la política venezolana María Corina Machado. Y los candidatos a diputados argentinos Victoria Villarruel y Javier Milei,

No intervino ningún ecuatoriano, aunque hay varios políticos y activistas de tendencia derechista de nuestro país que han suscrito la Carta de Madrid; un documento derechista de corte genérico provomido por Vox y firmado, por primera vez, el 26 de octubre de 2020. La carta plantea la creación de la Iberósfera, un espacio ideal a un lado y al otro lado del Atlántico en el que confluyan quienes se oponen a las ideas de izquierda establecidas en el Foro de Sao Paulo (1990) y el Grupo de Puebla (2019).

Quizás a propósito, la Carta de Madrid no hace alusión directa a las ideas más comprometedoras de Vox (xenofobia, machismo, antihomosexualismo) y se refiere básicamente a una oposición a las ideas de izquierda. Quizás por ello, también, la han firmado personajes que van desde la centro-derecha hasta los ubicado más a la derecha del espectro político. Entre los primeros están Pastrana y Corina Machado.

Mientras que en el otro grupo aparece gente como Eduardo Bolsonaro, hijo del polémico presidente brasileño Jair Bolsonaro, quien mantiene una posición negacionista frente a la Covid-19 y se niega a vacunarse; así mismo, está el candidato chileno José Antonio Kast, defensor de la actuación de las fuerzas del orden durante las manifestaciones de 2019 en su país y quien, sin aludir directamente a la expulsión de migrantes, habla de solucionar el problema de la migración ilegal a Chile; ideas que recuerdan a las Vox.

En este grupo se encuentra también el excéntrico aspirante a diputado argentino Javier Milei, quien también sostiene ideas conspiracionistas sobre la pandemia y no se ha vacunado y, al mismo tiempo, rechaza la existencia del Cambio Climático.

Firmantes ecuatorianos de la Carta de Madrid

También 17 personajes ecuatorianos han respaldado la Carta de Madrid. La mayoría niega estar de acuerdo con las ideas extremistas de Vox. Es más, algunos aseguran que acogen tesis progresistas como el derecho al aborto, al menos en ciertos casos; el acogimiento de extranjeros, en una forma ordenada; el respeto a las diferencias en cuanto a orientación sexual; el fascismo, etc.

En este grupo se encuentran, por ejemplo, el excandidato presidencial Pedro José Freile; el exgobernador del Guayas Pedro Pablo Duart; el exvicepresidente de la República Otto Sonnenholzner; el político Fernando Balda y el analista Luis Espinosa Goded

Estos personajes políticos aseguran que apoyan la Carta porque constituye un instrumento de lucha, en medio de diferencias ideológicas, contra el llamado Socialismo del Siglo XXI, al que consideran pernicioso.

Otros suscriptores ecuatorianos muestran mayor convergencia con algunas ideas de Vox. Es el caso del asambleísta socialcristiano Esteban Torres, quien ha manifestado, por ejemplo, ser un opositor a la idea del aborto, aun cuando se trate de casos como la violación.

En una situación similar están personajes identificados con el movimiento provida, como Martha Cecilia Villafuerte, excandidata vicepresidencial en binomio con el pastor evangélico Gerson Almeida. (LAG)