Vuelve la Navidad

José Manuel Aguilar Reyes

En cualquier lugar del planeta tierra donde te encuentres, vuelve la Navidad, llena de alegría, nostalgia y recuerdos, que se agolpan en mi mente, como un río de peces naufragados al fondo de esta tarde invernal, tornándome triste, porque añoro, junto a mi esposa, las doradas tardes de mi Santo Domingo primaveral, donde el achiote pinta de rojo el ocaso profundo, cuando se esconde el sol en cada tarde.

Ahora aquí en Memphis, ya es Navidad, y está lloviendo, dejándome triste y entero, mirando por la ventana pasar un cielo de recuerdos, que arrastran enormes goterones de tristeza, apareciendo en mi mente, mis amigos ganaderos con sus sombreros viejos, un buey mugiendo afuera desolado, el asno que me mira con ojos anegados, yo no sé, si de lágrimas o de lluvia…

Yo deseo una navidad para todos, pero siempre me quedo en mi pueblo de origen, envuelto en tristeza al ver a María empleada en un almacén, regresando a su casa arrendada, con ángeles de frío entre sus manos y un montón de cajones vacíos en su alma; ver a José el carpintero, levantando fachadas de nogal labrado, sin que para él exista un pobre alero bajo el cual guarecerse de su pena; y algunos niños descalzos, que corren tras unos juguetes de ilusión, que nunca los alcanzan, quedándose solos y tristes, mirándolos en manos de otros niños con mejor suerte.

Vuelve la Navidad por encima de mi pena, esperando que mejores días se escondan para todos, en especial para los niños, pues un niño hace la navidad. Mientras tanto, seguiré mirando por la ventana, por si regresa el rostro de mi madre, cargada de dulzura y de amor; quizá vuelvan mis hermanos y familiares cercanos con sus mochilas de alegría; y tal vez asomen fulgurantes esas hermosas navidades que las viví dichoso siendo niño, para compartirlas hoy con mis nietos, en medio de la vejez que se aproxima.

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