Subversivos pacíficos

Dice el Zorro al Principito: “Las palabras son fuente de malos entendidos”, así es siempre, por la diferente comprensión de los interlocutores, pero lo es más aún cuando no tienen relación correcta con la realidad, cuando sirven para ocultar los hechos como relata Orwell en ‘1984’, bajo la guía del Gran Hermano las palabras pasan a significar lo contrario de lo normal. Algo similar sucede en estos días en nuestro país: los manifestantes proclaman con palabras algo desmentido en el mismo momento por las imágenes… y por las palabras pronunciadas a continuación por ellos mismos.

En Riobamba, en Ambato, en otras ciudades, hemos oído a los protagonistas de la protesta afirmar “Esta es una marcha pacífica…” y a los pocos segundos pedir que se cierren las tiendas, como si impedir que los comerciantes vendan sus productos no fuera un acto de violencia. Los manifestantes, además, iban con palos aguzados como lanzas, en clara manifestación de tener intenciones violentas, pues no se veía un policía en centenares de metros a la redonda.

Estos pacíficos manifestantes han presentado al Gobierno Nacional una decena de exigencias, cuyo contenido es preferible no analizar, pero al mismo tiempo afirman que buscan “botar al Presidente”, “que le van a sacar de una patada en el ‘siqui’”, en las marchas pacíficas con lanzas se oyen gritos de “¡Fuera Lasso, fuera!” y en manifestaciones pacíficas se ve a  individuos con un arma en la mano y se oyen disparos.

Surge la pregunta inevitable a todos los intelectuales, escritores, periodistas, que alientan la protesta: apoyan el intento de botar a Lasso, ¿y después? ¿Estarían de acuerdo con Iza como presidente? ¿No se sentirían más tarde “tontos útiles”? ¿O “simpatizantes confundidos y descarriados” como los definía von Mises?

También se les debe plantear otras inquietudes: ¿Les parece correcto que en las manifestaciones actúen personas con claro acento cubano o venezolano? ¿Qué tiene que ver el edificio de la Fiscalía General con los puntos exigidos? Que los pobres reclamen, es más que entendible, pero ¿los desmanes?