sábado, enero 29, 2022
Editorial Columnistas Nacionales Nicaragua: dinastías familiares y dictaduras

Nicaragua: dinastías familiares y dictaduras

María Paz Jervis

Los últimos tres años la dictadura nicaragüense ha radicalizado su persecución a la prensa y a la sociedad civil. La tragedia democrática de Nicaragua se define por las dinastías familiares y las dictaduras.

En 1936, se dio un golpe de estado al gobierno de Carlos Alberto Brenes y tras un año de interinazgo iniciaría una de las dictaduras dinásticas más sangrientas y largas del mundo: el somocismo.

En 1937, asumió el General Anastasio Somoza García y gobernó durante 16 años salvo un corto periodo en que fue reemplazado por “títeres” de su poder. Después le sucedió su hijo Luis Anastasio Somoza Debayle, quien gobernó durante cinco años y después René Schick Gutiérrez, muy cercano y servil a sus intereses. En 1967 asumió la presidencia el menor de los hermanos y el más tirano, Anastasio Somoza Debayle, que gobernó con ciertos intervalos desde 1967 hasta 1979.

Durante los 42 años de somocismo imperó un régimen familiar disfrazado de democracia que fue sangriento y opresor. A finales del siglo XX, distintos gobiernos intentaron reconstruir la sociedad que estaba rota pero el paramilitarismo y la formación marxista del gobierno sandinista, incrementaron la pobreza y descontento del campesinado.

Ahora, a inicios del siglo XXI, Nicaragua se encuentra asfixiada por la dictadura de Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Morillo.

Sumando sus mandatos, Ortega lleva 15 años en el poder y aspira a perpetuarse en las elecciones de noviembre próximo. Su liderazgo político nace de la oposición sandinista, pero reproduce el estilo de Somoza.

El clan Ortega ha acumulado una gran fortuna, gobiernan todos los miembros de la familia, persiguen a la prensa y secuestran a opositores.

Nicaragua lleva casi un siglo luchando por instalar un régimen de convivencia democrática pero aún imperan las dinastías familiares dictatoriales y sanguinarias.

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