domingo, diciembre 5, 2021

La honestidad

Rodrigo Contero Peñafiel

El diccionario de la Real Academia Española la define como la cualidad de una persona de ser decente, decorosa, recatada, pundonorosa, razonable, justa, proba, recta y honrada. Es la característica humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, respetando los valores de la verdad y la justicia. En este tiempo, la honestidad se ha visto desplazada a un último lugar, como si no existiese; el alto grado de corrupción por el que atraviesa el país y el mundo lo ha relegado.

Maquiavelo decía “el fin justifica los medios”; seguramente se refería a los procedimientos vergonzosos que invaden a determinadas personas que eluden la honestidad; pero, así mismo en el contexto del pudor e integridad ciudadana existen grandes ejemplos de personas con equilibrio emocional y muchos valores que honran su nombre y tienen mesura entre la riqueza pecuniaria y espiritual. Dudoso el éxito del individuo mentiroso que, contraviniendo leyes y normas, se enriquece sin medida, considerando como triunfo la carencia de ética y moral, como consecuencia de un trastorno en su personalidad.

La honestidad no se basa en deseos personales. Se requiere amor por la verdad que va más allá de las intenciones. La gente que actúa únicamente de acuerdo a sus propios intereses, se irrespeta a sí misma y no vive la realidad. La honestidad comienza en casa, los niños aprenden las enseñanzas de sus padres; se refuerza en las aulas de clase con los maestros, pensando siempre que las relaciones sociales se fundamentan en la naturaleza humana.

Una persona ecuánime puede cumplir con sus deseos, a corto y mediano plazo, con sinceridad y optimismo, basada en su conducta, decencia y relación con los demás. Un profesional honesto sabe de su talento y capacidad para alcanzar ventajas económicas satisfactorias y decorosas; todo lo contrario de un corrupto o persona sin escrúpulos, ambicioso, pícaro y mentiroso, que se arrastra para ascender en la sociedad y que, al ser descubierto, ha perdido hasta la vergüenza. La psicología establece que hay personas deshonestas porque desde pequeñas aprenden a mentir para obtener beneficios personales y evadir las consecuencias de sus actos.

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