Griselda Blanco: La historia que demuestra el gusto de los ecuatorianos por la narcocultura

La serie de Griselada Blanco es la producción más vista en Ecuador.

Así como pasó con la serie de Pablo Escobar o el Chapo Guzmán, la serie de Griselda Blanco, narcotraficante colombiana, es la primera del top 10 de lo más visto en Ecuador. ¿Qué hacer ante la narcocultura?

La serie de la narcotraficante Griselda Blanco es la número uno de las 10 cosas más vistas en Ecuador, desde que se estrenó el 25 de enero de 2024. Esto no es nuevo, pues las historias de los capos de la droga siempre están entre las preferencias de los ecuatorianos en las plataformas digitales.

En 2021, en el top 10 de lo más visto de Ecuador en Netflix aparecía la biografía del colombiano Pablo Escobar, uno de los mayores narcotraficantes de la historia. Mientras que en Amazon Prime, si bien no hay una clasificación por países, al escribir la palabra narcos hay una oferta de más de 50 películas y series –un 70% son producciones latinas– o con protagonistas cuyos personajes son mexicanos o colombianos. Si se hace el mismo ejercicio de búsqueda con la palabra naturaleza hay un total de 17 documentales.

Griselda Blanco, interpretada por Sofía Vergara, es la historia de la mujer que construyó un imperio, valorado en más de 1.500 millones de dólares, en base a a cocaína, en los años 70’s.

Blanco, al igual que otros capos cuyas producciones se vuelven un éxito, era una asesina temida. Se estima que mató a cerca de 250 personas, incluyendo a su exesposo.

Resulta contradictorio que en un país donde la violencia narcocriminal ha provocado que el número de muertes violentas se triplique en los últimos años (el 2023 fue el año con más homicidios en Ecuador), las historias de los narcotraficates –muchas veces presentadas como modelos de superación y éxito– sean tan vistas. 

¿Por qué las narconovelas son exitosas en sociedades donde el narco ejerce violencia? José Laso, docente de comunicación de la Universidad Andina Simón Bolívar, dice que se encadenan con una memoria histórica de los principales países donde se producen, especialmente en Colombia y México.

Griselda Blanco, la serie de la narcotraficante que mató a más de 250 personas, es la más vista en Ecuador desde el 25 de enero de 2024.

 

La naturalización de la violencia

El sociólogo Martín Cobo dice que no existen estudios que determinen una influencia negativa en el comportamiento del ser humano, pero afirma que, de forma colectiva, las narconovelas pueden generar un “colonialismo cultural”, que naturaliza la violencia y “nos hace creer que la narcoviolencia es parte de un ‘status quo’”.

Laso detalla que este tipo de producciones son bien construidas – tienen altos presupuestos– y, además, dan cercanía a una realidad que todos están viviendo, como en Ecuador.

Cobo agrega que el atractivo es la curiosidad por saber cómo funciona el mundo del narco;“hay morbo y eso se refleja en los altos niveles de rating. Si eso puede impulsar a la gente hacia el narco, tal vez sea una idea errada”.

En un estudio sobre los reclutamientos forzados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se detalla que al menos 18.677 menores fueron víctimas de reclutamiento forzado entre 1996 y 2016. Sin embargo, existen registros de entrevistas a niños en zonas fronterizas que dijeron que de grandes querían pertenecer a la guerrilla.

Estereotipos quedan marcados

Laso menciona que estas narconovelas construyen una arquitectura alrededor del narco,donde el eje principal es un personaje, de origen humilde que sale de la pobreza a través de esta actividad. “Su debacle casi siempre se muestra en menor medida. Si todos van a querer ser narcos por estas novelas no creo, pero sí hay una gran promoción de estereotipos”, detalla Cobo.

María Clara Celi, trabaja en un minimarket, al consultarle si ve narconovelas dijo que no tiene clara la palabra. Al mencionarle alguna de estas dijo que sí, que su favorita es la ‘Reina del sur’. Para ella son historias interesantes y considera que sí hay un mensaje final. “Siempre, aunque no vayan a la cárcel, pagan el mal que hacen, con sus familias o porque tienen que andar huidos”, comenta la mujer de 41 años.

La censura no lleva a nada

 ¿Se debe prohibir a los canales emitir este tipo de novelas o a las radios los narcocorridos? Laso considera que la censura no lleva a nada, más bien “el tabú atrae la curiosidad”.

Indica que los personajes han sido sacados de una ‘religiosidad’ popular existente. “Martín Barbero (filósofo y semiólogo español) dijo que tendemos a culpar a los medios de comunicación de todo lo que sucede, tenemos a los medios como ‘chivos expiatorios’ para no darnos cuenta de que afuera hay una violencia real”, detalla Laso, a referirse a las acciones sociales y estatales que se deben tomar.

Para Cobo, la gente de Latinoamérica se siente atraída, porque –como en las novelas– pertenecen a una sociedad de exclusión, de inequidad y donde se duda sobre la posibilidad de progresar a través de la educación y el trabajo. “El Gobierno debería preocuparse por adecuar condiciones de educación y trabajo, especialmente para las sociedades más marginadas, y no creer que porque son pobres una novela la que los lleva a delinquir”.

Ofrecer más contenido

Una solución que plantean los expertos es tener este tipo de contenidos, pero también otros –de la misma temática– desde la Academia. “En un mundo tan complejo como el nuestro, la solución es este cruce de discursos que permitan una reflexión, una resistencia”, dice Laso.

Por su parte, Omar Rincón, profesor e investigador de la Universidad de los Andes, de Bogotá, se pregunta en la entrevista con Nueva Sociedad (2015) si se deben “censurar o quitar estas narconovelas”, y responde negativamente, apuntando que “hay que seguir haciéndolas, porque la historia es un duelo de relatos y la ficción es la mejor manera de contarla, solo que habría que diversificar los puntos de vista, no solo quedarse en la verdad de los narcos y violentos, sino buscar los otros relatos”.

Para Rincón, estas producciones se deben escribir y actuar con más conciencia, de manera que no se justifique por ningún motivo el tipo de héroes que en ellas se presentan.

“Hay que mostrar a los narcos como criminales sin justificación ni reivindicación o vidas que admirar”.

Omar Rincón, profesor e investigador de la Universidad de los Andes (Colombia).

 

Los temas que no se tocan

Si bien hay un consenso sobre la no prohibición de estas producciones, Adriana Berrú, docente de filosofía, cree que hay una fórmula en las novelas de narcos que no se rompe, porque funciona. Por lo que todas son lo mismo: “despilfarro, mujeres y guerras contra el gobierno”. Pero, alrededor del narco existen otros escenarios que deberían graficarse para evitar generar una apología del narco y mostrar sus consecuencias.

Por ejemplo, poco se ha tratado sobre el tráfico de personas, que tiene que ver con el tráfico de drogas. “No se habla de las violaciones a niñas y niños, quienes son reclutados o son ‘cuotas’ familiares, como pagos a favores con narcos. Tal vez porque lejos de la banalidad del narco que se llena de dinero les da miedo ir más allá y tocar estos temas que romperían con la fórmula que les da el rating”, agrega.(AVV)

 

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