Impunidad y desmemoria

La política ecuatoriana se encuentra gravemente enferma y para su dolencia -la corrupción- no existe vacuna, ni remedio. El mal no es de ahora, pero se ha avivado por la impunidad y la desmemoria.

Una de las razones del levantamiento popular contra el gobierno de Abdalá Bucaram fueron las constantes acusaciones de corrupción; se establecieron varios juicios sobre el supuesto retiro de $2,76 millones de gastos reservados de la Presidencia; el caso ‘mochila escolar’, entre otros. El 21 de marzo, tras la salida del gobierno, la prensa señalaba: “No hay duda de que varios diputados obtuvieron dinero de los gastos reservados. Corrupción total.”

Tres años después, durante el gobierno de Jamil Mahuad, se desató el escándalo de la corrupción bancaria. Susana Cordero, reconocida académica, refería en sus escritos: “Si la corrupción, como la podredumbre física hediera… Bancos y banqueros; empresas privadas e instituciones públicas: IESS, Petroecuador, Congreso, el mismísimo Palacio de Carondelet, juzgados, cortes supremas y superiores; elefantes blancos en ciudades inermes.”

Cuando Alianza País asumió el poder, ofreció una “Revolución Ética” y quedó en retórica. Teleamazonas, en marzo 2018, presentó un resumen: Pativideos, el Gran Hermano, Pedro Delgado, Narcovalija, caso Duzac, plagios de tesis, helicópteros Dhruv, Panamá Papers, cables submarinos, negociado de frecuencias, cobro por contratos, gasto millonario ilegal de campañas electorales, pagos a Contraloría para borrar glosas, Odebrech, Caminosca y un largo etcétera.

Y, lo que sucede hoy en plena pandemia, que siega miles de vidas inocentes: robos en compra de medicinas, cubrebocas, fundas para cadáveres y alimentos para los pobres.

Mijaíl Gorbachov, explicaba las razones del colapso de la Unión Soviética: “la precariedad y la erosión de los valores ideológicos y morales; una atmósfera de ‘vale todo’ con cada vez menos exigencia de disciplina y responsabilidad; gente deshonesta que conoce sus derechos, pero no quiere saber de sus deberes; no dan nada a la sociedad, pero se arreglan para sacar de ella todo lo posible y aun lo imposible; viven de ingresos que no han ganado, enfermos de pasividad e indiferencia cívicas.”

Si no tomamos medidas urgentes, ese es el destino que nos espera.

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