El fútbol femenino destapa denuncias por abuso sexual

Los problemas de acoso y abuso contra las deportistas parece ser un hecho generalizado. En la foto referencial, jugadoras del fútbol español.

Futbolistas de EE.UU., Australia y Venezuela han realizado denuncias los últimos días contra entrenadores y colegas sobre violencia e incluso acoso sexual.

Redacción NUEVA YORK

Revelaciones recientes muestran que, además de la discriminación típica, las deportistas soportan abusos psicológicos, físicos e incluso de tipo sexual.

Hace un par de años, decenas de gimnastas estadounidenses denunciaron los abusos del médico oficial de la selección de su país, Larry Nassar, quien cumple una condena equivalente a cadena perpetua.

Y en los últimos días, se han encadenado una serie de denuncias que muestran comportamientos depredadores en el fútbol femenino de varios países.

Una situación generalizada

La semana pasada, dos jugadoras denunciaron al medio web ‘Athletic’ mala conducta, incluida la coerción sexual, lo que terminó en el despido de Paul Riley (58 años), entrenador del North Carolina Courage, club de la Liga Nacional de Fútbol Femenino (NWSL, en inglés) de EE.UU.

El entrenador implicado negó las acusaciones a través del mismo medio; sin embargo, los directivos del fútbol estadounidense e incluso la FIFA han anunciado investigaciones sobre los hechos que, al parecer, no son aislados.

En agosto se dieron a conocer diferentes acusaciones contra Richie Burke, que era el entrenador del equipo Washington Spirit, de haber creado un ambiente machista y abusivo dentro del vestuario. Burke también fue despedido.

Pero EE.UU. no es el único caso. La federación australiana de fútbol se comprometió ayer a investigar todas las denuncias de acoso sexual e intimidación a raíz de que saltaran a la luz los casos de dos exjugadoras de la selección nacional.

Lisa De Vanna, quien disputó 150 partidos con el conjunto australiano antes de retirarse del fútbol en septiembre, reveló esta semana en la revista de un periódico que al principio de su carrera fue víctima de acoso sexual e intimidación por parte de otras compañeras de selección.
Además, la exjugadora Rhali Dobson, de 29 años y quien se retiró el pasado marzo, también denunció haber sido víctima de acoso sexual.

Adicionalmente, la Fiscalía de Venezuela comenzó una investigación contra el exseleccionador nacional Kenneth Zseremeta y el preparador físico Williams Pino. Esto luego de que un grupo de 24 futbolistas venezolanas los denunciaron públicamente por abuso físico, psicológico y acoso sexual. (EFE)

La mujer es subvalorada, aún con una medalla olímpica

Las pesistas olímpicas Neisi Dajomes, Tamara Salazar y Angie Palacios.

Lo sucedido durante el homenaje a las medallistas ecuatorianas de Tokio 2020 abre un debate, sobre el no entender la dimensión de las mujeres deportistas.

“La sociedad aún no toma en serio los logros deportivos de dos mujeres, de dos mujeres negras”, es la impresión de directora de Fundación Desafío, Virginia Gómez de la Torre.

La activista por los derechos de las mujeres hace referencia a lo ocurrido durante el homenaje a Neisi Dajomes, Tamara Salazar y Angie Palacios, quienes ganaron una medalla de oro, una de plata y un diploma olímpico (respectivamente) en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Minimizar los logros

Las deportistas viajaron 20 horas para llegar a Quito, el 4 de agosto de 2021, para emprender una caravana desde Tababela hasta el estadio Olímpico Atahualpa. Ahí, donde debían ser homenajeadas, el presentador del evento les pidió hacer una demostración de levantamiento de pesas.

El hecho causó indignación en redes sociales, donde los internautas coincidían en que el pedir una demostración de levantamiento de pesas es irrespetuoso con ellas.

El hecho, sin embargo, va más allá –y pudo haber sido más de uno quien lo cometiera­–, pues refleja lo poco preparada que está la sociedad para tratar los logros de las mujeres, conocer sobre la cultura afroecuatoriana y mantener la visión del cuerpo de la mujer como motivo de espectáculo.

Tres mujeres activistas hablan sobre este hecho y cómo se logra erradicar patrones culturales que invisibilizan lo conseguido por una mujer.

‘Ellas ya demostraron lo que tenían que demostrar’

Virginia Gómez de la Torre, directora de Fundación Desafío, dice que lo hecho durante el homenaje tiene que ver, desde el enfoque de género, con una subvaloración de lo que es la mujer ganando medallas y convirtiéndose en un referente nacional.

“Ni siquiera habiendo venido con medallas de oro y plata se ve al hecho como algo tan grande, que no se puede minimizar a un show o demostración. Otro cosa que se refleja es que vivimos en una sociedad machista y patriarcal, que piensa que el cuerpo de la mujer es motivo de explotación, de burla o subvaloración”, agrega.

“Lo logrado por estas deportistas es simbólicamente muy fuerte. Siempre nos dicen que las mujeres no podemos levantar mucho peso como los hombres. Nos dicen: ‘Si hay que levantar un quintal de algo, nos llaman a nosotros’. Y yo digo: Entonces alcen lo que alzaron estas deportistas. Y eso demuestra que estamos en la capacidad, si nos entrenamos”, agrega.

‘Hay un sesgo por vía doble’

A Silvia Buendía, abogada defensora de los derechos humanos, lo que más le molesta es, primero, el tema de la demostración, que cree es un: “Te vamos a creer cuando lo veamos”.

“Segundo, yo que no soy deportista entiendo que no puedes hacerlo sin calentamiento, entonces que ellos no lo sepan es absurdo. No creo que al presentador haya que atacarlo y cancelarlo, pero debe servir como llamado de atención de que así no se puede tratar a una atleta de renombre mundial. Medallista de oro en las olimpiadas”, comenta.

A Jefferson Pérez (ganador de medalla de oro en 1996), a Richard Carapaz (medallista y ganador del Giro de Italia), ni al ‘Chito’ (Marlon) Vera (peleador de la UFC), no les han hecho eso, subraya Buendía.

“Entonces, sí hay un sesgo que me parece que va por vía doble: por ser mujeres y segundo por ser mujeres afros. El tema por ejemplo es la poca preparación y la poca capacidad de conocimiento que la prensa en general da del turbante afro. No es cintillo, no es diadema, es turbante y tiene una historia que valdría la pena resaltar”, señala.

“Como todos los patrones nocivos de nuestra sociedad, se cambian mediante la educación y aquí la comunicación debe educar a la gente y sensibilizar”, explica.

‘Ecuador, además de misógino también es racista’

Jaqueline Gallegos, miembro de AfroComunicaciones, dice que constantemente están disputándonos ser reconocidas por lo que hacen y no por su género.

“Ecuador, siendo un país tan misógino también es racista. Cuando pones dos elementos más, sobre el género, el racismo, ves a mujeres como ellas (medallistas olímpicas), doblemente vulneradas”, dice.

“Toda es una cadena de acoso, de que tengas que demostrar, que siempre estemos en dudas por ser mujeres haciendo un deporte que siempre se lo ha adjudicado a los varones. Y ellas nos acaban de demostrar que no es verdad. Nos han dicho desde su actuar que es un deporte y que todas lo podemos hacer”, reflexiona.

“A las mujeres nos cuesta tanto que nos valoren, que ni siquiera habiendo venido con una medalla de oro y una de plata, el presentador entendió que era tan grande que les puso al nivel de un show”.

Virginia Gómez de la Torre, directora de Fundación Desafío.

“La sociedad no es el problema. Es una falta de respeto enorme a una medallista pedirle una demostración, como diciendo: ‘Te vamos a creer cuando lo veamos’”.

Silvia Buendía, abogada defensora de los derechos humanos.

Violeta, el color de la seguridad para las mujeres en Ambato

INICIATIVA. La idea es proteger a las mujeres que se transportan de un lugar a otro.

Nathaly aún recuerda cuando al salir tarde de su trabajo, un hombre que se le cruzó en el camino quiso tocarla de una manera grotesca y morbosa, ella se echó a llorar.

A Kristel le pasa lo mismo, tiene presente el día que se dirigía a su casa, en un bus de transporte urbano, un hombre que estaba parado a su lado apoyó su pelvis en su cara, mientras iba sentada, ella prefiere viajar en taxi desde entonces.

Maribel es taxista y en su oficio sintió por más de una ocasión la discriminación por ser mujer. Tanto hombres como mujeres la han tratado de inútil y de objeto sexual a cambio del pago por una carrera.

Estas son tres historias en diferentes circunstancias, pero bajo el mismo episodio de maltrato y acoso, dentro de lo que ellas aseguran es un acto violento contra su integridad física y sicológica por el simple hecho de ser mujeres.

 

CIFRA: 3 Ciudades tienes el servicio exclusivamente para mujeres.

 

Apoyo

Estos casos muchas veces no son denunciados por miedo, vergüenza o porque los trámites resultan engorrosos.

Ante esta realidad, un grupo de 17 mujeres abrió un servicio de movilización llamado ‘Auto Violeta’, que busca brindar seguridad de mujer a mujer en la transportación.

La identidad de esta agrupación se caracteriza por el color violeta que habla de la sororidad o del color de la solidaridad femenina.

“No somos la competencia de los taxis legales, solo queremos prestar servicio a las mujeres y por eso solo ellas pueden subirse a nuestros vehículos» aseguró Cristina Carrillo, quien inició esta idea hace un mes.

 

CIFRA: 17 Mujeres emprendieron en Ambato con el transporte de puerta a puerta.

 

Su política

Estas mujeres quieren evitar, desde su trabajo, los acosos o maltratos a los que se exponen todos los días en cualquier circunstancia.

Somos Auto Violeta porque es el color de la sororidad, esto significa que juntas nos protegemos, acompañamos y generamos oportunidades laborales porque la equidad empieza por la autonomía. Más que una empresa somos una comunidad de mujeres que buscamos trabajar y movilizarnos seguras”, recalcó Carrillo.

Aunque es un plan piloto en Ambato, este tipo de transporte circula ya en ciudades como Guayaquil y Quito con las mismas sugerencias de protección a la mujer.

En cuanto a su legalidad, Carrillo afirmó que está consciente que es difícil ser parte de las cooperativas de taxis legales, sin embargo, recalca que la idea inicial es brindar un servicio exclusivamente a las mujeres y con una tarifa justa.

Además, asegura que para los conductores del transporte público esta puede ser una molestia debido a que es considerada ilegal, pero su misión al conformar el emprendimiento es darles movilidad segura a las mujeres.

Para mayor información puede contactarse a través de la página de Facebook: Auto Violeta.

 

Formas de protección

Según Cecilia Chacón, exsecretaria de Derechos Humanos, hay que tomar en cuenta que los sectores donde las personas se reúnen colectivamente tienen el riesgo de presentar algún tipo de abuso ya sea por un piropo mal intencionado, asaltos, robos hasta agresiones físicas y sicológicas y sexuales.

“La creación de estas iniciativas como el transporte femenino son la clara muestra de que no existen aún espacios seguros y de esta manera lo que se busca es cuidarse entre mujeres”, afirmó Chacón.

En la actualidad, aún hay acoso y es importante promover una política pública de protección a las mujeres para que se respete su integridad en cualquier espacio que sea ocupado por ellas.

En el caso de las paradas públicas deben siempre tener la Policía cerca, una iluminación clara y controles que ayuden a erradicar todo tipo de acoso, dijo Chacón.

La exfuncionaria asegura que aún queda mucho por hacer al respecto pero que es digno de admirar cómo las mujeres se solidarizan y empiezan a cuidarse entre sí. (CNS)

 

Condiciones del servicio

  • No se trasladan hombres a partir de los 15 años.
  • Solo llevan mujeres, niños y personas de la tercera edad o con discapacidad.
  • Aunque hacen carreras que se solicitan a través de su chat, prefieren firmar contratos por un tiempo determinado con las mujeres que soliciten el servicio de manera permanente.
  • El transporte es de puerta a puerta.
  • Pueden trasladar mascotas o llevar encargos.
  • Cubren las rutas de siete sectores (Izamba, Huachi, Centro, Ciudadela España, Ficoa y Miraflores).

Acoso escolar: cuando tu hijo es el agresor

Situación. Los padres deben mantener una diálogo permanente con sus hijos.

EFE Salud · Rosario del Rey, profesora titular del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, especializada en formación del profesorado sobre convivencia, acoso escolar y ciberacoso, una serie de claves de esta compleja realidad.

Lo  primero que deja claro: No se puede hablar de un perfil del niño acosador, porque se trata de una suma de factores y variables.

Las situaciones resultan tan intrincadas que chicos que agreden en un contexto, pueden ser víctimas en otro.

Además tanto el acoso presencial como el ciberacoso “tiene mucho que ver con el contexto, las circunstancias, las características de las persona, los amigos…”

En definitiva, hay pocos estudios que respalden relaciones causales.

Aprendizaje

Los menores, refiere, están en proceso de aprender muchas cosas, entre ellas, a relacionarse, a regular su agresividad“.

“A lo largo de los años vamos modulando la forma de interactuar con los demás, y hay algunos menores a los que les cuesta más trabajo y tenemos que reeducarlos en ese sentido”, expone.

Los estudios respaldan que desde el contexto educativo se pueden fortalecer efectos protectores que debilitan otros.

“Al final estamos hablando de habilidades sociales y de criterio moral, es decir identificar lo que está bien o mal en unas u otras circunstancias”, valora esta experta.

Cuando tu hijo es el agresor

Relata la investigadora que cuando los padres normalmente no tienen conciencia de que su hijo es agresor, y cuando se les pone en conocimiento, las reacciones suelen ser muy diferentes, muchos tienen que pasar un proceso parecido al duelo, que empieza siempre en la fase de negación.

Tras la negación, algunos padres lo aceptan y entran en la fase de la pena, pero hay otros a los que les cuesta mucho trabajo aceptarlo.

Otros se sienten culpables y se preguntan en qué han fallado, pero educar a unos  adolescentes hoy en día es muy complicado y hay que intentar aunar esfuerzos.

Algunas de estas reacciones, sostiene, tienen mucho que ver en cómo se afronta la situación y cómo se hace la comunicación desde los colegios a las familias.

“Hay veces que se hace poniendo la etiqueta de culpabilidad al hijo, en vez de plantear que tenemos un problema y hay que solucionarlo entre todos”, indica la experta.

Pautas y estilos educativos

Por otro lado es verdad que los valores de la familia y de la escuela, el control y los estilos educativos también influyen.

“Un predictor grande es que haya violencia en la familia, si ven violencia en casa y en el colegio, si ven que los conflictos se resuelven de una determinada manera, aprenden lo que ven, si hay conductas despectivas las imitan…”, precisa.

También pesa el grupo de amistades… “está aumentado mucho la normalización de la violencia, se insultan, se excluyen …”.

“Deberíamos entre todos disminuir la normalización de esta violencia porque si  se normaliza serán menos sensibles al daño que provocan, y en el caso del ciberacoso, el daño moral es mayor”, observa esta profesora.

Por ello es deseable que las familias estén más atentas a ciertos indicadores, como el cambio de amigos,  el tipo de videojuegos y si en esos videojuegos no paran de insultar mientras interactúan.

“Una pauta educativa clara es clave y haya que recuperar e incentivar el esfuerzo y la comunicación”.

Ciberacoso: un daño más potente

En el ciberacoso hay que tener en cuenta además que las empresas que hay detrás de las redes quieren que la gente esté más conectada, con lo cual su propia dinámica incita a que participen más y además no están supervisadas por adultos.

En este sentido, reflexiona, “hay una tarea pendiente a nivel social, pero de manera más contextual podemos educar en el uso de las tecnologías”.

Sucede muchas veces “que no se paran a pensar, primero  lo hacen y luego lo piensan, y no se dan cuenta del posible impacto que su comentario pueda tener en otros”.

“El  daño del colectivo en redes sociales es más potente que en el cara a cara y la empatía es más difícil en redes sociales porque no se ve el efecto de forma presencial en la víctima; incluso, aunque sea conocido, no se es tan sensible en los entornos virtuales”.

Por eso es importante que las familias estén atentas.

A veces manifiestan que se quedan más tranquilos cuando sus hijos no salen de casa, pero igual pueden estar agrediendo o contactando con desconocidos, enviando fotos comprometidas, o mensajes de contenido erótico (sexting).

 

 

Mujeres son víctimas de acoso en Loja

Situación: Existe acoso en los espacios públicos a diario, principalmente dirigido a mujeres.

El acoso callejero es recurrente y persiste en las calles de Loja. Mujeres luchan contra este problema.

 

El acoso callejero en Loja es visible y continúa siendo un dolor de cabeza para las mujeres que a diario tienen que tolerar comentarios indeseados, gestos obscenos, acercamientos intimidantes, agarrones, exhibicionismo, silbidos y otras acciones en espacios públicos, generalmente de personas desconocidas. Hay varias mujeres que han denunciado estos hechos por redes sociales.

Lola Ruiz, es una de las mujeres que hace tres días denunció y posteó en su cuenta de Twitter: “Hoy mientras corríamos un tipo nos siguió, se bajó la bragueta y se empezó a masturbar en un lugar público y a plena luz del día. Nos llenamos de frustración, impotencia e ira y obvio lo enfrentamos. ¿Se imaginan lo que tenemos que enfrentar las ?”.

El medio de comunicación conversó con la víctima, quien manifestó que el pasado viernes 14 de mayo, mientras hacía ejercicio con su amiga a las 06:05 minutos fueron víctimas de acoso callejero, a la altura del Hipervalle. Todo comenzó cuando trotaban por la ciclovía, y un joven empezó a correr por el otro extremo de la calle, a pocos minutos se cruzó de vereda, se detuvo, se bajó el cierre del pantalón y empezó a masturbarse. “Allí nosotros le interceptamos, le dijimos qué pasa, es un enfermo, y al intentar llamar a la Policía Nacional, el joven corrió al río y no supimos más del chico”, dijo.

Indicó que no puso de inmediato la denuncia, porque les tomó desprevenidas, “ese rato nos bloquemos de la indignación, después conversando con mi amiga y dijimos era de grabarle para tener respaldo y presentar la denuncia, pero claro pasó y quedó allí, al menos hicimos público el tema en redes sociales. Esperamos que no vuelva a pasar con más mujeres, peor en frente de niñas o adolescentes, donde la situación sería diferente por el trauma que conlleva”, reveló.

Una vez denunciado el caso, han habido reacciones de otras mujeres que también han sido víctimas de acoso, donde no solo ha existido masturbación, sino agarrones y manoseos. Ahora, a través de cámaras de vigilancia del sector están buscando los videos para proceder con lo legal, a fin de crear un precedente y evitar que más mujeres sean víctimas de estos actos vergonzosos.

Desde hace algún tiempo, según Ruiz, activaron un colectivo denominado “La Calle es mía”, para enfrentar el problema del acoso, porque varias mujeres han denunciado un sinnúmero de persecuciones. Como agrupación ya presentaron un documento a una concejal del cantón, para que se incluya en la ordenanza de erradicación de violencia de género algunos parámetros de prevención para erradicar el problema.

Por su lado, José Luis Cumbal, jefe de Coordinación Operacional Preventivo de Loja de la Policía Nacional, agregó que la institución realiza controles constantes para evitar algún tipo de irregularidades en el tema de seguridad. “Nosotros desarrollamos patrullajes preventivos en cada uno de los parques y senderos de la ciudad de forma permanente, en base a denuncias realizadas desde el año anterior de robos y otras irregularidades en estos espacios públicos”, alegó.

Hasta el momento no tienen denuncias de acoso en estos espacios públicos en este 2021. Cuando hay personas delinquiendo o deambulando en los parques o senderos, lo primero que realizan es el retiro del lugar y en caso de irregularidades se traslada al UPC más cercano para trabajar en charlas motivacionales, a fin de que cambien de actitud. Las denuncias se deben realizar al ECU 911 para solicitar auxilio inmediato.

 

EL DATO

El acoso callejero se da en calles y en espacios públicos, la mayoría de parte de los varones hacia las mujeres.

TOME NOTA

En caso de ser acosado, la Policía Nacional recomienda realizar la denuncia respectiva.

Abusada sexualmente en un parque

ATENCIÓN. Los abusos sexuales pueden denunciarse al ECU911.

Todos los días, las mujeres son víctimas de acoso sexual, abusos y violaciones.  Las calles, los parques, las paradas de buses, no son sitios seguros para ellas, quienes muchas veces tienen que acelerar el paso por el temor  a los agresores y acosadores que andan sueltos en la vía.

La historia de Silvia (nombre protegido), una joven de 22 años, es una de las tantas, que las mujeres viven cada día en la provincia.

En la tarde del domingo 11 de abril de 2021, la mujer estaba sentada en las sillas del parque Héroes de Paquisha, ubicado en la avenida  Confraternidad y Padre Jorge Chacón en Pelileo.

De pronto, un hombre de 50 años se sentó junto a ella y le propuso que vayan hasta un cuarto. La joven se asustó y se negó, pero el hombre insistía hasta que abusó sexualmente de ella, tocándole su cuerpo sin su consentimiento.

En medio de la confusión, y el terror que sentía la víctima por lo que estaba viviendo, logró llamar al Sistema Integrado de Seguridad ECU911 para pedir auxilio. La Policía Nacional fue hasta el parque para ayudarla.

Luego, de que Silvia relatara los hechos, los uniformados empezaron a buscar al hombre, que ya se había ido del sitio. A pocos metros, lograron localizarlo y la joven lo reconoció ante las autoridades. 

Manuel M., de 50 años, fue aprehendido por la Policía Nacional, y trasladado al centro de detención provisional de Ambato, a la espera de la audiencia de flagrancia.

Por otra parte, la mujer fue llevada hasta el Hospital Básico de Pelileo para su valoración médica, los resultados,  servirán como parte de las evidencias de lo sucedido.

Según el artículo 170 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), el abuso sexual está tipificado con una pena privativa de libertad de tres a cinco años. (APQ)

El abuso sexual está tipificado con una pena privativa de libertad de tres a cinco años.