Los huesos duelen porque se desgastan

La artrosis es una patología que no solo afecta a la vejez, cualquiera puede padecerla de forma prematura.
Realidad. La artrosis es una patología que no solo afecta a la vejez, cualquiera puede padecerla de forma prematura.

EFE SALUD · Los huesos, como el resto del cuerpo, se desgastan con el paso del tiempo, pudiendo llegar a ocasionar un dolor y una incapacidad desmesuradas.

Un desgaste que se produce como consecuencia de la fricción y del roce mecánico en las articulaciones a lo largo de los años.

“La artrosis es una patología que no solo afecta a la vejez, cualquiera puede padecerla de forma prematura. Se caracteriza por dolor articular en relación con situaciones de vida cotidiana y pérdida de capacidad de funcionalidad en el paciente. Puede afectar a cualquier articulación, siendo más frecuente en las rodillas, la columna vertebral, las caderas o las manos. Tiene lugar porque se desgasta el cartílago articular de forma progresiva”, explica el reumatólogo Juan José Lerma Garrido, jefe del servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Valencia.

Esta patología reumática incrementa su incidencia con la edad, siendo más frecuente en la mujer y en las personas predispuestas genéticamente, aunque la entidad asegura que puede prevenirse y evitar su progresión.

 

Tratamiento fundamental: modificar hábitos de vida

Así, el doctor Lerma remarca que la base del tratamiento de la artrosis se basa fundamentalmente en dos pilares.

Medidas higiénico-dietéticas y de estilo de vida y un tratamiento farmacológico específicamente dirigido.

En relación con el primer apartado, una modificación del estilo de vida es recomendable, haciendo especial hincapié en que una forma de proteger nuestras articulaciones y de aumentar la fuerza de nuestros músculos es a través del ejercicio, aconsejando fundamentalmente caminar o nadar, así como ir en bicicleta.

Por ejemplo, cita que la obesidad es una de las causas de la enfermedad y favorece un progreso más rápido, por lo que defiende que una reducción de peso siempre será favorable, así como mantener una dieta saludable y equilibrada.

Lerma recuerda que en la actualidad hay diferentes medicaciones tanto para tratar los síntomas más discapacitantes como para ralentizar esa progresión de la artrosis.

Se trata de geles, cremas, infiltraciones locales, analgésicos y los llamados fármacos modificadores de enfermedad, autorizados específicamente como tratamiento sintomático de la artrosis, para la reducción del dolor, la mejoría de la función articular, nutrir y fortalecer el cartílago de las articulaciones, pudiendo ralentizar los procesos de la artrosis.

“Los avances en el tratamiento de las diferentes y variadas patologías reumáticas han experimentado notable avance y mejoría. En la actualidad, se disponen de fármacos capaces de controlar la sintomatología de los procesos artrósicos y de nutrir y de fortalecer el desgaste de las articulaciones”, valora.

A su juicio, la clave reside en definir un diagnóstico lo más preciso y precoz posible, para plantear los mejores y más novedosos tratamientos con el objetivo último de ofrecer y favorecer la mejor calidad de vida para las personas.

 

Enfermedad reumática en edad pediátrica

Ahora bien, tal y como advierte el doctor Lerma, las patologías reumáticas no son solo propias de la vejez.

En la infancia también se producen enfermedades inflamatorias crónicas que pueden dar síntomas a nivel de las articulaciones o afectar a otros órganos o sistemas.

En este sentido, la doctora Clara Requena, pediatra especialista en reumatología infantil subraya que hoy en día el origen o la causa de este tipo de patologías “no está muy claro”.

«Se cree que todo es una conjunción de factores como la predisposición genética, los factores ambientales, un sistema inmunológico más o menos reactivo, o bien los desencadenantes infecciosos que pueden hacer aparecer la enfermedad», señala.

Por ello, esta especialista recomienda acudir al pediatra ante una inflamación articular, el dolor tras el reposo y que mejora con el ejercicio, o bien ante un enrojecimiento y aumento de temperatura con respecto a la articulación contraria, y rigidez.

“No hay que olvidar otros síntomas como el cansancio, los dolores generalizados, la rigidez generalizada matutina, la limitación de la actividad diaria o de la función de alguna extremidad, la fiebre prolongada no relacionada con procesos infecciones, así como algunos tipos de erupciones cutáneas», advierte.

En concreto, la enfermedad reumática se encuentra divida en tres tipos de patologías según su origen.

El primero de ellos abarca la patología inflamatoria o artritis que, como indica el doctor Lerma, «depende de alteraciones de nuestro propio sistema inmunológico, y que produce inflamación y destrucción de nuestras articulaciones».

Otra de las patologías es la degenerativa o artrosis motivada por el desgaste de los huesos, y que provoca dolor y limitación funcional, como hemos mencionado.

Por último, se encuentra la patología metabólica ósea, como por ejemplo la osteoporosis, donde se produce una fragilidad interna de los huesos que puede llegar a producir, sobre todo en la mujer posmenopáusica, una fractura ósea.