‘Sí’ y ‘No’

Eduardo Naranjo Cruz

Las consultas a la gran población,no expresan realidades como se pretende sostener, múltiples factores influyen en las decisiones, pero se puede decir que es un proceso democrático. No siempre lo que la mayoría dice o piensa es racional, la historia muestra grandes decisiones equivocadas, pero la sociedad es así.

Un ejemplo de estos pasos masivos equivocados fue el voto de los británicos para salir de la Comunidad Europea. Tarde los hechos mostraron cuanto perdían, obviamente fue resultado de una maniobra de distorsión de la propaganda política, que acusó el desempleo a la membresía comunitaria y así prevalecieron los intereses de los grupos de poder.

Presentar a los ciudadanos una lista de preguntas amarradas unas con otras es un viejo truco, pues hay cosas que de cajón cualquier individuo pensante dirá sí, pero hay otras en las de igual forma deberá decir no, ya que afectarán el desarrollo institucional de una sociedad en crecimiento.

A un grupo de la población no le importará lo que ocurra con esta decisión, la toman para obtener el documento habilitante para ejercer algunas acciones civiles. Los ciudadanos más enterados probablemente diferenciarán sus respuestas y quizá se tomen el tiempo para subrayar selectivamente.

La verdad es que, a pesar de las dudas y de que nos caiga mal el anterior régimen (impulso emocional), no podemos hacer caso de toda la onda expansiva de la propaganda que por todos los medios hacen las diferentes facciones opositoras y que son razones de economía doméstica e intereses y no de orden ideológico, que sería plausible.

Lo evidente es que democracia puede haber cuando exista una población maduramente educada y con criterio, que tome decisiones lógicas, pero vivimos el tiempo de las puras emociones donde los ilusionistas medran.

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