Wituk, tinte con sabor a selva

OCT, 07, 2019 |

ARTE. Los trazos que realizan dependen si son casadas o solteras.

En la selva ecuatoriana, los Kichwas utilizan  el wituk para decorar su rostro en las festividades o en tiempo de lucha. Tanto los hombres como las mujeres se pintan. Ellos emplean trazos fuertes, mientras que ellas los realizan con delicadeza y con varios detalles. 

El fruto, Genipa americana, cambia su color al oxidarse. Esto permite que sirva de tintura natural para el cabello, el rostro y el cuerpo. El wituk es conocido también como huito, jagua o kipara. Su presencia es fundamental en  distintas culturas amazónicas. Cada una tiene su propio diseño y utiliza esta tinta para expresar su identidad.

Azucena y Pakarina Gualinga son dos hermanas que viven en una comunidad Kichwa,  en el Tena. Cuentan que utilizar wituk ha sido fundamental para no perder sus raíces, aunque vivan cerca de la ciudad. “Las mujeres se pintan al caer la noche, ya que el sudor del día puede hacer que se manche el rostro y no quede perfecto el diseño. El ideal de la belleza Kichwa es el cabello negro, largo y brilloso.  Por eso, la pintura es esencial para su cuidado. Incluso sirve para prevenir el aparecimiento de canas”, dice Pakarina.  

Los dibujos varían entre solteras y casadas. Las primeras utilizan detalles más llamativos, mientras que las segundas, simplifican los trazos. Al pintarse el cabello las mujeres se manchan las manos, esto es considerado sinónimo de belleza en su cultura.

Planta. El wituk es un fruto que cambia su color al oxidarse.

Preservar tradiciones
“Las madres siempre están pintando a las niñas, de hecho lo hacen desde que tienen cuatro meses”, dice Pakarina. Empiezan a utilizar el tiento como un juego, pero también como una manera de preservar la tradición. En los dibujos hay historias y animales con los que cada una se identifica. 

Para Pakarina y su familia es importante dar a conocer los beneficios del wituk, porque ayuda a que la tradición se mantenga. Amada Santi, su madre y líder indígena,  ha luchado durante años para preservar las costumbres.  Sus hijos, a pesar de vivir cerca de la ciudad, hacen chicha o aswa, cerámicas, beben guayusa y decoran sus rostros con el tinte.

Joselyn es una joven kichwa de 12 años. Confiesa que pintarse es desafiante, ya que se expone a miradas y críticas. Sin embargo, le gusta mucho y hasta le pone un toque actual a sus diseños. Elabora tatuajes semi permanentes con wituk y taki.

DETALLE. Cerámica Kichwa que muestra mujer pintada con el tinte tradicional.

Transformación
El wituk se prepara en una choza humeante. Es un  proceso meticuloso que requiere una técnica especial. “Primero se asa el fruto. Posteriormente se lo raya y, una vez listo, se lo exprime. Este jugo, al oxidarse, se torna negro azulado. Eso es lo que al secarse pinta la piel o el cabello. Puede permanecer en la piel hasta dos semanas, dependiendo de la sudoración de cada persona. Se aplica después del baño y se debe dejar durante tres días sin lavar”, dice Pakarina.
 

Ancestral y moderna
La peluquería tradicional desconoce del wituk, mientras que la alternativa sí conoce de sus bondades.  “Es un tinte que sube los contrastes hacia los tonos azules/verdosos. Por eso, no es recomendable para cabellos rubios o castaños.”, dice Verónica Grijalva, dueña una la peluquería alternativa.

Su uso es favorable para quienes tienen el pelo negro o negro con canas, ya que puede pigmentar cuando este  empieza a blanquear, a diferencia de otros tintes naturales como la henna, explica Grijalva.
 

Culturas que pintan sus rostros
°  El wituk es la fruta que decora los rostos del Amazonas. En Ecuador,  los Tsáchilas, Shuar, Waorani y Kichwas Amazónicos, entre otros, utilizan este maquillaje ancestral. 

En Nueva Zelanda, los maoríes tienen tatuajes solo para mujeres con el nombre de Moko Kauae. Lo realizan solo en la zona de la barbilla. A su vez, las mujeres hindús utilizan la Henna para teñir su cabello, rostros y manos. Las decoran a detalle, sobre todo para eventos ceremoniales. En Nigeria, los Efik aún mantienen la pintura tribal como símbolo de amor y pureza. Para ellos es un rito de iniciación, por eso las madres se pintan al dar a luz.

LA HORA/LAB

Un taller con estudiantes universitario de Periodismo. María José Baquero Gallegos (USFQ).