Chivitas por siempre

Rocío Silva

El icónico “Hispano América”, acaba de celebrar 90 años de su creación, la algarabía y entusiasmo de sus exalumnas y exalumnos, se puso de manifiesto en todo su esplendor en estas festividades. Bajo la consigna de “Soy por siempre Hispano América”, se desplegaron una serie de eventos, tanto en el orden: social, deportivo, cultural, espiritual y conmemorativo.

Este prestigioso plantel educativo, se ha caracterizado por la formación técnica de sus estudiantes, lo cual, ha permitido que, de sus aulas, emerjan profesionales que contribuyan al fomento de las dinámicas productivas y económicas de Ambato y Tungurahua, las egresadas del Hispano América son claro testimonio de formación profesional técnica, ética y humana.

Fue la entrañable maestra señora Clemencia de Caicedo, quien inaugura oficialmente un 5 de noviembre de 1932, el centro de educación técnica, en 1933, se complementa el ciclo de educación primaria con el aumento de los tres primeros Grados, en 1935 se consolida como Liceo Profesional, en 1944 por disposición ministerial se separa la sección primaria, y se conforma como Escuela de Manualidades “Hispano América”. En el fatídico 1949, la institución es elevada a la categoría de Colegio Profesional, con las especialidades: corte, confección y modistería, bordado a máquina, bordado a mano y lencería, secretariado y comercio, se cuenta con 220 alumnas matriculadas en las diferentes especialidades.

Con el fin de satisfacer las demandas socio-productivas se generan especialidades de Artes Plásticas, e Industria de Alimentos, más tarde secretariado bilingüe. Dos décadas después se conformó como Instituto Superior Tecnológico. Los colores azul marino y blanco, han caracterizado a la institución, lo cual, sumado a la algarabía, travesuras y alegría juveniles, hicieron que recibieran las alumnas del Hispano el mote de “chivas” que, en un comienzo, bien pudo asumirse como un calificativo descomedido, pero con el paso del tiempo, se ha convertido en la marca identificatoria de frenesí, trabajo y gratitud. Quienes pasamos por las aulas del Hispano América, grabamos en nuestro cerebro y corazón que la educación no sólo nos da una carrera, sino que se templa el espíritu para la vida. ¡Loor al Hispano América!

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