martes, octubre 26, 2021

El alma colectiva

Franklin Barriga López

La conferencia sustentada por Joseph Ernest Renan en La Sorbona, en el siglo XIX, trascendió hasta la actualidad, por ello se acude a esta referencia en las enseñanzas universitarias, especialmente en Ciencias Sociales, Políticas e Internacionales.

El escritor y académico francés se refirió a  la conciencia de nación, a  ese principio espiritual, “plebiscito diario” de pertenencia, afianzado en el pasado común y la esperanza de continuar en el futuro compartiendo juntos la identidad, los recíprocos y convergentes anhelos de convivencia, incentivados por el pretérito cimentador del porvenir.

Bajo esta concepción mental, que involucra arraigados sentimientos, existen las naciones y se proyectan hacia el desarrollo, para evitar los factores adversos que tratan de menoscabarlas, como la falta de autoestima, el prejuicio para lo propio, el desánimo que generan los malos y corruptos dirigentes, la división que tiene en el regionalismo su punta de lanza.

El amor a la Patria, la cohesión y el orgullo nacionales, el sentido de pertenencia, no deben faltar en los ciudadanos, por ello es imprescindible inculcar, a nivel individual y colectivo, nobles sentimientos dirigidos a la concordia y prosperidad de los países.   En estos derroteros, el ejemplo de los líderes se vuelve sustancial, a fin de que no prevalezcan el derrotismo,  la tendencia a la negatividad, la fuerza que aniquila sueños y realizaciones edificantes.

Ramiro de Maeztu aseveró que la Patria es espíritu, “valor o acumulación de valores, con los que se enlaza a los hijos de un territorio”. Yo llamo a ese espíritu el alma colectiva, territorio vital y florecido en el interior del ser humano primeramente, que tiene que ser refrescado con valores y principios de civismo, para que no le llegue la erosión y ofrezca los mejores frutos.

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