Sanción para corruptos

Franklin Barriga López     

Un tribunal chino ha condenado a muerte a un viceministro de Seguridad Pública y a otro funcionario de igual jerarquía en el área de la Justicia, además de ser privados de sus derechos políticos y la confiscación de todas sus propiedades.

Transcurridos dos años de la suspensión de esta condena, puede ser conmutada la pena por cadena perpetua sin opción a libertad bajo fianza. Se argumenta que estas medidas se adoptaron por cuanto los implicados aceptaron sobornos multimillonarios y, aprovechándose de sus cargos, obtuvieron beneficios personales.

Frente a lo acontecido en el país asiático en estos dos casos puntuales, es de preguntarse si fuera de esas fronteras se aplican iguales sanciones a funcionarios de  empresas que, mediante coimas, se hacen beneficiarios de jugosos  contratos y llevan a cabo otras acciones nada recomendables. Se ha publicado que empresas chinas utilizan sobornos y más deshonestidades  para asegurar proyectos que, además, no se cumplen debidamente.

En América Latina, estos procedimientos no son desconocidos. En Ecuador, hay casos que alarmaron a la opinión pública, en los cuales operó el brazo de la justicia para atrapar a los culpables, en otros —como es lo usual— los implicados se encuentran prófugos.

La corrupción es un fenómeno que ha proliferado en algunos países más que en otros; en el nuestro, es verdadera pandemia, donde la impunidad campea descaradamente, hasta llegar a constituir uno de los factores adversos para no poder alcanzar el tan ansiado desarrollo.

Se ha llegado al colmo de presentarse como candidatos a elección popular  personas que portan grilletes, como si ello fuera un honor, con el trillado argumento de que son perseguidos políticos. Triste es el deterioro de los principios éticos y morales. El mayor clamor ciudadano es que haya sanción efectiva para los corruptos.

Sin recuerdos

Manifiestan los expertos que el Alzheimer es una enfermedad mental incurable que van degenerando las células nerviosas del cerebro y disminuyendo la masa cerebral, lo que ocasiona dificultades en el lenguaje, pérdida del sentido de la orientación y dificultades para la resolución de asuntos de la vida cotidiana, entre ellos los más sencillos, como son los del aseo personal.

Según los mismos criterios, en su fase final a los enfermos se les borran los recuerdos, al extremo de no reconocer a los familiares más cercanos. Terribles las etapas, especialmente la última, catalogada como muy grave y en donde las personas tienen incapacidad para valerse por sí mismas, hablar y comunicarse, controlar las funciones de la vejiga y el intestino.

La Organización Mundial de la Salud proclamó al 21 de septiembre como el Día del Alzheimer, con el objetivo de concienciar en la sociedad planetaria respecto a este mal que hasta el momento no tiene curación y cuyas repercusiones directas no son solo para las personas que lo padecen sino asimismo para quienes integran su círculo más íntimo.

En el desenvolvimiento de este tema debe incluirse también lo que se llama el Alzheimer Social, la pérdida de la memoria histórica, lo que trae consecuencias desastrosas para los pueblos y países, ya que los historia afianza la identidad y el orgullo de pertenencia, proporciona los referentes imprescindibles para la autoestima, el desarrollo y el civismo.

Cuando más profundas y robustas son las bases y el tejido social es cohesionado y sólido, lo que se traduce en conciencia colectiva, positiva, patriótica, los pueblos proporcionan frutos óptimos, como el árbol de raíces profundas, tronco y ramajes bien cuidados, saludables. La erosión del alma nacional es tan peligrosa como la que produce la enfermedad en referencia.

La reina y el caníbal

Sentimientos de sentida congoja generó el fallecimiento de Isabel II, a los 96 años de edad y 70 de reinado. Realmente, uno de los personajes más notables de la historia mundial. Sobre su personalidad y realizaciones, se escribirán biografías para la admiración y el ejemplo.

En contraste, hay otros seres que denigran a la especie humana, cual el caso de Idi Amin Dada (1925-2003), uno de los déspotas más depravados de África, que oprimió a Uganda entre 1971 y 1979. Se calcula que asesinó a unas 300 mil personas, mediante pelotones de ejecución que acabaron con tribus enteras.

Este sujeto, al que por su crueldad se le calificó como ‘Calígula africano’, medía cerca de dos metros y pesaba como un gorila, según la versión de quienes le conocieron; afirmaron que practicaba la crueldad extrema, llegando al canibalismo. Transmitía por cadenas televisivas la decapitación de sus enemigos. Admiraba a Hitler. Se hacía trasladar sobre su trono, que llevaban hombres blancos que esclavizó. Su megalomanía hizo que este dictador despiadado, excéntrico, alucinado por el poder total se autodenominara ‘presidente vitalicio de Uganda’, ‘emperador y rey de reyes de África’, ‘señor de las bestias de la tierra y los peces del mar’, ‘conquistador del Imperio Británico’, mariscal de campo, doctor, profesor y más títulos académicos, ‘pretendiente al trono de rey de Escocia’, entre otras ocurrencias desenfocadas.

Sus comportamientos demenciales, insolencias o torpezas llegaron al límite cuando se atrevió a escribir a la Reina Isabel II de Inglaterra cartas declarándole amor eterno; en una de ellas, le expresó: “Deberías venir a Uganda si quieres conocer a un hombre de verdad”.

Escribo este artículo con máximo respeto a la reina magnífica y repudio al sátrapa cuyo primitivismo y audacia asombran.

Deterioro de ciudades

En mi anterior artículo, me referí a los atractivos de Cartagena de Indias, ciudad varias veces centenaria y patrimonial no solamente de Colombia sino de la humanidad, señalando, a su vez, estafas que allí se están cometiendo a turistas.

Hoy y en mi afán de colaborar a que La Heroica mantenga su aire de hospitalidad y motivos ciertos de admiración para visitarla, deseo puntualizar otros aspectos que van menoscabando la imagen internacionalmente conocida.

Causa preocupación a propios y extraños lo que en esos ámbitos va aumentando y que ha sido señalado públicamente por un docente de la Universidad de Cartagena: acciones de sicarios, hurtos, trancones interminables en el tránsito de vehículos, deficiente prestación de servicio eléctrico, inconvenientes con el Sistema Integrado de Transporte Masivo, implementación del pico y placa casi todo el día,  desaliento de la población, aparecimiento en el Centro Histórico de situaciones que únicamente se daban en barrios marginales, protestas públicas con quemas de llantas y obstrucción de vías que solo en el mes próximo pasado alcanzaron el número de 25.  El criterio resumido de dicho catedrático es que la urbe en referencia puede ser catalogada como fallida, lo que se agrava, entre otras causas, por la corrupción endémica y la confrontación permanente que ha existido entre el Concejo y la Alcaldía.

Estos indicadores no son de ninguna manera reconfortantes, demuestran el deterioro al que pueden llegar ciudades de indudable importancia y que, en este caso específico, repercutirán seriamente en el prestigio de la Perla del Caribe, para la que anhelamos supere estos factores adversos a base de la concienciación ciudadana de lo que está sucediendo, a fin de que se elija directivos capaces y honestos, seriamente comprometidos con el desarrollo, la seguridad, el futuro de una urbe realmente excepcional pero que, lamentablemente, está cayendo en picada.

Estafas a turistas

Cartagena de Indias es una ciudad cuya antigüedad data de la primera mitad del siglo XVI y que, por  sus características excepcionales, en 1984 fue declarada Patrimonio Cultural e Histórico de la Humanidad.

Llena de atractivos, como sus fortificaciones y murallas coloniales, la tumba de Gabriel García Márquez en su principal universidad, calles antañonas y esmaltadas de los colores vivos que brindan las buganvillas que cuelgan de bonitos balcones de madera, edificaciones patrimoniales restauradas con profesionalismo y tantas otras singularidades que le convirtieron en ciudad turística por excelencia, en la costa caribeña de Colombia.

 Esta última característica es la que le proporciona ingentes divisas provenientes en especial de sus numerosos visitantes extranjeros. Realmente, es una urbe a la que se debe conocer y, por el magnetismo que genera, se hace digna de volver a ella.

Es del caso que allí se han dado hechos que seguramente ya fueron frenados a raya, para que no sigan proliferando, en razón de que los malos procedimientos son contagiosos: a dos ecuatorianos, por haberse servido dos platos de mojarras (pescado) e igual número de cervezas, les han cobrado, con insolencia que podía degenerar en ataques físicos, 452 dólares; a una familia de mexicanos, que estuvo al frente, en la isla de Barú, 1.500 dólares, igualmente por consumos de no mayor costo; una pareja de origen holandés pereció intoxicada por la mala calidad de alimentos que se sirvieron en un restaurante.

Los tres indicadores señalados fueron profusamente dados a conocer a nivel internacional, afectan la imagen de Cartagena y tendrán impacto en su dinámico turismo. Cuando hay abusos o irresponsabilidades de esta índole, las consecuencias negativas repercuten: si se sale a turismo lo que se busca es solaz, tranquilidad, buen trato, servicio recomendable y no estafas.

Hechos aberrantes

Una de las conquistas mayores para la dignidad y afianzamiento de la racionalidad de nuestra especie, en marco de libertad, justicia y paz, fue la adopción, el 10 de diciembre de 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada por las Naciones Unidas, en París, en 1948.

Es de tanta importancia este documento, que orienta la marcha de  los pueblos y naciones que no han caído en las garras del totalitarismo, que ha sido traducido a más de 4.500 idiomas.

En su Art. 18, expresa: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia,  individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto o la observancia”.

Por lo general se respeta lo indicado en regímenes libres y democráticos, no así en aquellos donde impera el absolutismo, cual el caso de Nicaragua, oprimida por Daniel Ortega y su esposa, que, con el membrete de revolucionarios, fungen de presidente y vicepresidenta de esa vapuleada República, luego de fraudulentos comicios que seguirán repitiéndose entre persecuciones y más atropellos a quienes consideran que no siguen su línea absolutista.

Luego de la expulsión de las Misioneras de la Caridad, de la Madre Teresa de Calcuta, entre otros agravios no solo a religiosos,  ese nefasto régimen violentamente ha reducido a prisión a Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa y a siete de sus colaboradores, acusándoles -sin ninguna prueba- de terroristas.

Frente a estos y otros abusos, el arzobispo metropolitano de Panamá, José Domingo Ulloa, señaló como aberrantes estos encarcelamientos. No de otra manera se puede calificar a semejantes vejámenes propios de cerril extremismo.

Ola de violencia

En Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Baja California, México, en estos últimos días se han producido hechos que han dejado muertos y heridos, además de bloqueo de vías, incendios de vehículos y establecimientos comerciales.

Expertos en seguridad han aseverado que estas acciones son muestras de lo rebasada que está la violencia en el país azteca, generada por las mafias que han optado por prácticas dirigidas a causar terror y dañar a la población civil, ya que se trata de ataques directos con armas de fuego en contra de comercios cuyos dueños amedrentan y queman, al igual que a unidades de transporte público y particular, con el objetivo de producir psicosis entre la población y poner contra las cuerdas a las autoridades, para que se replieguen y prevalezca la impunidad.

No han faltado voces que piden enfrentar decididamente a los grupos delictivos, para que no proliferen estas muestras de barbarie. En las últimas horas, en Ciudad Juárez han quemado casetas de policías y realizado secuestros a plena luz del día, mientras el clima de zozobra se agudiza.

 Estas prácticas conocidas en México evidencian que en Ecuador la situación va cobrando similares características, se ha señalado por la influencia de esas agrupaciones del mal: hombres asesinados, maniatados y suspendidos en la misma cuerda, colgados con sus cabezas embaladas, en un puente peatonal de Durán; enfrentamientos entre bandas delincuenciales que se se han adueñado de las cárceles, con centenares de muertos, decapitados no pocos; sicarios que diariamente protagonizan asesinatos especialmente en provincias costeñas, donde se han producido explosiones de tinte terrorista; toneladas de drogas capturadas, lo que revela la incidencia de la criminalidad transnacional en nuestro medio.

Las autoridades y la sociedad en general deben tener presente que sin seguridad no hay desarrollo.

Alto riesgo

En el Palacio de la Moncloa, sede la Presidencia del Gobierno de España, el 25 de octubre de 1977, se suscribió un documento de trascendental importancia, que se lo  recuerda como referente para superar severas crisis que agobian a los países.

En tan emblemático lugar hubo la concertación de voluntades en favor de la democracia y el bien común, al demostrar sentido patriótico y deposición de ideologías contrapuestas para alcanzar recomendables objetivos. De esta manera se configuró el escenario al que acudieron figuras históricas de la política, algunas con serias divergencias entre  ellas: Adolfo Suárez (Gobierno), Leopoldo Calvo Sotelo (Unión de Centro Democrático), Felipe González (Partido Socialista Obrero Español), Enrique Tierno Galván (Partido Socialista Popular), Santiago Carrillo (Partido Comunista), entre otras.

Lo que se conoce como los pactos de la Moncloa recomienda efectuar alianzas políticas para fines superiores, sin que existan de por medio intereses personales y –peor– condicionamientos protervos.

He recordado este hecho de positivas proyecciones para España en vista de las declaraciones realizadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, en las que se puntualiza que son tres los principales factores que inciden en la reputación de nuestro país (alto riesgo) para que no tenga mayores inversiones extranjeras: la corrupción, la inseguridad jurídica y el bloqueo legislativo.

Estos señalamientos son ciertos, provienen de un amigo y deben ser enfocados hacia soluciones que no deben tardar, partiendo de la conciencia de quienes ejercen la actividad política o la lucha contra el delito, de su responsabilidad frente a los destinos colectivos.

Dada la crisis en diversos aspectos que agobia a Ecuador, se requiere  crear el ambiente propicio que atraiga las inversiones que tanta falta hacen en nuestro medio.

Atmósfera de opresión

En Nicaragua se ha suspendido a más de 700 organizaciones sociales, lo que ha determinado que la ONU señale a estos hechos como “claros patrones de represión del espacio cívico”.

La comunidad internacional ha venido observando estos atropellos a los derechos y libertades en ese país sojuzgado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, su compañera sentimental y de cerril activismo político y desafueros, que funge de vicepresidenta, luego de unos comicios fraudulentos, en los que se marginó, encarceló o persiguió a los candidatos opositores, entre ellos a Cristiana Chamorro, con maestrías en Historia, Filosofía y Literatura, reconocida lideresa del Partido Ciudadanos por la Libertad, además directiva del Diario La Prensa que fundó su familia ilustre.

La mencionada pareja de absolutistas, que cínicamente quiere aparecer como demócrata, sin advertir que los monos vistiéndose de seda monos quedan, como dice la sabiduría popular ecuatoriana, al seguir el libreto de los sátrapas de similar y retardataria ideología política se vale de todos los medios para eternizarse en el poder, por ello perpetra incalificables acciones en desmedro de quienes señalan opositores. ¿No sé qué clase de oposición podían hacerles las admirables, sacrificadas monjas, misioneras que siguen la ruta de la Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz por su apostolado en bien de los pobres, huérfanos, enfermos y moribundos, que fueron torpemente expulsadas de los territorios convertidos en feudo de los Ortega Murillo?

Recordemos que, en el 2018, se reprimió salvajemente las manifestaciones que pedían la salida del gobierno de esta pareja nefasta: de acuerdo a datos de organizaciones de Derechos Humanos, hubo 328 muertos, centenares de presos políticos y más de cien mil exiliados.

Sin ayuda internacional, ¿podrá salir Nicaragua de esta atmósfera de opresión?