domingo, octubre 24, 2021
Editorial Columnistas Nacionales ¿Dónde está la plata?

¿Dónde está la plata?

César Ulloa

La discusión nacional debería girar alrededor de dónde y cómo se pueden obtener los recursos para superar la crisis que, por cierto, viene desde el 2015, se agudiza en el 2019 y se exacerba debido a la pandemia. La obtención de dinero por parte del Gobierno no es un concurso de proclamas y panfletos de las organizaciones políticas, los movimientos sociales y los diferentes sectores, más bien es una situación de mucha responsabilidad, metodología, creatividad, acuerdos y compromisos por parte de toda la sociedad.

Hay varias alternativas para la obtención de recursos en contexto de crisis: recurrir a los organismos multilaterales de crédito, recaudar de manera eficiente los impuestos sin dejar de hacerlo con los evasores, reformar la dimensión tributaria, mejorar la calidad del gasto y las inversiones, recuperar el dinero por corrupción aunque suene utópico, jerarquizar las necesidades, revisar la política petrolera, entre otras. Cualquiera de estas opciones e, incluso, de manera combinada requiere de acuerdos de amplio alcance por parte de varios sectores, entonces, esto supone voluntad política y generosidad.

Los acuerdos de largo alcance en las diferentes experiencias exitosas como los Pactos de la Moncloa en España, el Pacto de Punto Fijo en Venezuela, la Concertación en Chile, el Pacto de Olivos en Argentina, entre otros, significaron compromisos sostenidos por parte de las agrupaciones políticas y sectores económicos, ganancias compartidas, renunciamientos a intereses coyunturales y personales, sacrificios periódicos por parte de todos hasta salir del atolladero y restaurar, sistemáticamente, la competencia electoral sin trastocar los acuerdos.

¿Por qué no plantearnos un Pacto Social por el Ecuador?  Para el efecto, trazar la cancha en democracia, el diálogo como instrumento, los interlocutores como suscitadores claves, la definición de los temas urgentes, de mediano y largo plazos entre los primeros pasos, la metodología como hoja de ruta y la evaluación de los acuerdos como una necesidad inevitable. Si no lo hemos hecho, es ahora.

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