Sin fronteras

JUN, 20, 2019 | 00:30

Colombia

Darwin
 

Hace aproximadamente 15 años llegué a Ecuador, dejando todo atrás: la escuela, amigos, familiares, mi casa, mi pueblo, mi país, mi todo. Al llegar, no era nada más que un simple niño desorientado, pero lleno de esperanzas. Creía que todo sería diferente, que sería mejor que en los últimos tiempos porque estaría junto a mi madre y hermana, pero no fue así. Nuestra adaptación se tornó difícil por varios aspectos como nuestra documentación inadecuada, el cambio cultural, la discriminación, la falta de trabajo y la falta de información.

Todo esto llevó a que, inicialmente, no tengamos acceso a educación, trabajo y vivienda. Nuestro deseo de retorno crecía día a día, aun sabiendo que la vida en Colombia era difícil y riesgosa. Con el pasar del tiempo, mi madre fue desenvolviéndose y conociendo buenas personas. Logró adquirir información sobre cómo vivir en Ecuador y fue entonces cuando obtuvimos más tranquilidad. No voy a negar que la situación de refugiado nos cambió la vida. Pudimos acceder a educación, a una vivienda digna, al trabajo, pero fue difícil conectar con las personas del país ya que muchas personas sienten que, con nuestra condición de refugiados, les estamos robando oportunidades.

Es difícil crecer en un ambiente en donde sabes que por tu condición muchas personas te excluyen. Pero no todo es tan negativo. Con el pasar del tiempo he logrado involucrarme y cumplir poco a poco mis objetivos. Terminé mis estudios de primaria, bachillerato y ahora estoy por cerrar mi tecnología. Ha sido un proceso largo, pero satisfactorio; porque las personas que me han juzgado por ser de diferente me han dado fuerzas para crecer y ser mejor. Con mis pequeños logros quiero demostrar que nadie nos pone fronteras, las únicas fronteras las ponemos nosotros mismos. 

De mi parte, quiero hacer saber que sí es posible desarrollarse y crecer. ¿Que hay retos? Sí, hay muchos retos, pero asimismo hay muchas oportunidades y lo que debemos hacer es demostrar que el tener otra nacionalidad no es un impedimento para nadie, que todos somos seres vivos. Como colombiano residente en Ecuador, entrego todo de mí y aporto lo necesario a esta sociedad que en mis tiempos de dificultad me brindó ese soporte y esa oportunidad de salir adelante. Ahora, con mis 25 años, me siento orgulloso de poder devolver a esta patria todo lo que me aportó mediante mi esfuerzo y trabajo.

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