El desempleo en Quito afecta más a profesionales capacitados y con experiencia

DETERIORO. La crisis laboral se profundizó el último año.
DETERIORO. La crisis laboral se profundizó el último año.

En Quito las personas desempleadas, en su mayoría profesionales capacitados, demoran en ir al subempleo, pues esperan reinsertarse en el mercado laboral formal.

Profesional, con al menos 5 años de experiencia y formación secundaria o superior. Ese es el perfil de más de la mitad de los desempleados en Quito. Según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), el 13,8% de la Población Económicamente Activa (PEA) de la capital estaba en el desempleo hasta el 31 de marzo de 2021.

Ese porcentaje es casi 4 veces mayor al 3,8% en Guayaquil y cercano al doble del 8,2% en Cuenca.

Empleo adecuado en la capital

Quito siempre ha tenido un porcentaje alto de empleo adecuado, debido a que existe una amplia estructura burocrática y un fuerte desarrollo industrial, con gran presencia de ramas importantes como los textiles.

En este contexto, cuando hay contracción económica y crisis, los primeros y principales afectados son los técnicos, profesionales medios y mano de obra capacitada con experiencia.

Santiago García, docente de la Universidad Central y presidente del Colegio de Economistas de Pichincha, explicó que esos perfiles, ante la realidad de haberse quedado sin empleo, no hacen una transición rápida o inmediata hacia el subempleo u otras formas de trabajo inadecuado.

“Se quedan por un tiempo a la espera de poder volverse a enrolar en un puesto de acuerdo con sus capacidades. Eso no pasa en Guayaquil donde la economía es más informal, el comercio es mucho más extendido y el paso al subempleo se da casi sin transición”, dijo.

DESEMPLEO
HOMBRE BUSCANDO EMPLEO
CLASIFICADOS
BOGOTA 23 ABRIL 2014
FOTO REVISTA SEMANA

Más nivel educativo

Más del 50% de desempleados quiteños tienen un nivel educativo secundario o superior. En promedio, esos profesionales y técnicos se quedan hasta 10 meses fuera del mercado laboral, a la espera de oportunidades acordes con su perfil.

García recalcó que la reconversión no es fácil porque entre más especializada es una persona, más complejo es adquirir nuevas habilidades para incursionar en otras áreas.

“El presidente electo, Guillermo Lasso, deberá impulsar un programa integral para la capacitación de cara al reciclaje laboral. Además, para evitar que se sigan deteriorando las condiciones, es indispensable que reduzcan al mínimo los trámites y trabas para hacer empresas”, añadió.

En otras partes del país

Por otro lado, en ciudades como Guayaquil, donde más del 60% tiene instrucción media o menos; cuando se quedan sin trabajo, el paso a la informalidad, como modo de supervivencia, demora menos de dos meses.

Asimismo, incluso gente con mayor preparación incursiona rápido en el comercio o trabajos de horas pagados de manera informal y sin ningún beneficio de ley.

El comercio informal alivia la crisis

Alrededor del 40% de los desempleados en Quito recurren a la venta informal de productos o servicios para obtener, al menos, una fracción de sus ingresos anteriores. María Cristina Domínguez, contó que se dedicó a preparar encebollados y almuerzos a domicilio entre dos y tres días a la semana.

“Estuve unos cuatro meses desempleada, sin ningún tipo de ingreso, solo viviendo de ahorros y la liquidación de mi anterior trabajo; pero ahora ya toca hacer de todo un poco para no quedarse completamente desfinanciado”, contó.

Otro mecanismo de supervivencia son los trabajos informales en negocios o empresas de amigos o familiares. Esas actividades, en más del 50% de los casos, representan menos de 20 horas a la semana e ingresos reducidos.

En medio de la actual crisis, que se proyecta como más larga de lo inicialmente pensado, puede provocar daños muy difíciles de superar.

En este contexto, el país debería establecer estadísticas y políticas de seguimiento del llamado desempleo de largo plazo, es decir, de tres años o más. En países como España si hay estadísticas de ese tipo y programas estatales para ayudar a gente que, por ejemplo, con 40 años tiene cuesta arriba reinsertarse en el mercado laboral.