Ley por la Familia

María Rosa Zury

La familia como base de la sociedad es una afirmación válida, mas su estructura tradicional (padre, madre e hijos) hace mucho tiempo que ya no es la única. Invisibilizar o hacer caso omiso de las diversas clases de familia que existen –homoparentales, monoparentales, ampliadas, etc. – es irse en contra de nuestra Constitución (Art. 67). Sin embargo, parece que algunos asambleístas de las bancadas de CREO y PSC ignoran esta definición al promover una ley discriminatoria y retrógrada para las familias y, por ende, para la sociedad.

Bajo el argumento de protección a la vida y a la familia ecuatoriana, los legisladores proponen que el matrimonio civil y eclesiástico se dé en un solo acto. Es decir, si usted no profesa alguna religión, si su libertad de culto es diferente a la de la ley, o si desea simplemente un contrato conyugal mas no el acto religioso, entonces estará condenado a no casarse, lo que equivale a un claro retroceso de nuestro Estado laico. A esto se suma el rechazo a la “ideología de género” en el sistema educativo, desconociendo y privando a los niños y jóvenes de recibir una formación integral y en igualdad.

Por si fuera poco, plantean la adopción desde el vientre, proceso que tendría prioridad frente a los más de 3.000 niños que viven en casas hogares y esperan una familia. Además de injusto, es ilógico creer que con esta medida los procesos adoptivos serán eficaces y libres de cualquier peligro cuando, en realidad, las madres y los bebés son víctimas permanentes de violencia, abandono o delitos como la trata de blancas.

La Ley para la Familia es el reflejo de la mentalidad conservadora de ciertos asambleístas que desencajan con la evolución del funcionamiento de la sociedad, la vida y la familia. Todo ello sin mencionar lo alejados que están de los intereses más inmediatos de los ciudadanos. (O)

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