Tenderetes de alquiler

Rocío Silva

¿Qué tan verdaderas son las elecciones primarias al interior de los partidos políticos? Cuando a ciencia cierta se sabe que no son más que tenderetes de alquiler, que están listos para las elecciones seccionales de 2023, cuyo escenario es el terreno más propicio para una serie de incongruencias con los procesos democráticos.

Los dueños de los partidos, exhiben su acogida a candidatos como mercancía, de alto financiamiento y réditos económicos nada despreciables. Los requisitos de las organizaciones políticas de venta son muy laxos, no importa para nada el deambular de los aspirantes por diferentes tiendas políticas o las vinculaciones con situaciones de corrupción, o que están en procesos de investigación o conflictos con la ley, la respuesta suele anclarse en que no hay sentencia ejecutoriada, lo cual, tiempo que puede ser tan dilatado acorde a la gestión ad hoc de la justicia, que será un camino de protección que prodiga una candidatura y más aún si son elegidos. De modo que, si usted está en conflictos legales, en vez de preocuparse por demostrar su inocencia o correr con su culpa, láncese de candidato a alcalde y todo se soluciona, verbigracia, el prefecto Guamán de Cotopaxi.

El patrocinio de candidaturas desde las organizaciones políticas, es un ganar de dos puntas, por un lado, el candidato que obtiene su status y por el otro las organizaciones políticas, consiguen mantenerse como estructuras vigentes, de modo que obtienen la reposición de gasto electoral, entonces, la corrupción política se normaliza y naturaliza.

En el territorio se ven las escenas más variopintas, casi al final de las administraciones para las que fueron elegidas, sus protagonistas expresan en medios de comunicación, la desafiliación de sus partidos, se tardan cuarenta meses en encontrarlos llenos de taras antidemocráticos excluyentes; es obvio, están buscando la reelección con un nuevo tenderete político auspiciante, y desde su corta visión, creen que pueden desviar nuestras miradas. Hecha la ley, hecha la trampa, ¿verdad? – Es necesario que la ley electoral sea mucho más clara sobre quiénes deben ser candidatos y debe existir una segunda vuelta que defina mayorías.

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