Y quieren volver…

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    La corrupción es endémica en nuestra historia republicana, dicen injustamente politólogos y sociólogos. Una mirada a la historia lo desmiente; son excepcionales los casos en los que el latrocinio y la delincuencia fueron la norma de la cúpula gobernante.

    En un inicio, habrá sido difícil para la ciudadanía aceptar lo sucedido en estos 14 años; quizá lo interpretaron como una ‘lucha política’. Varios medios de comunicación, valientes periodistas y actores políticos tuvieron, a tiempo, la valentía de denunciar lo que sucedía pese a las demenciales persecuciones, que llegaron de la mano de jueces pusilánimes con sentencias, incluso a legisladores, inventando delitos infamantes.

    Cuando los organismos internacionales se percataron de las decenas de miles de millones robados, cuando la justicia de EE.UU. obtuvo pruebas de innumerables atracos no le quedó más a la justicia, nombrada por los mismos capos, que dictar un par de sentencias.

    Ante tanta evidencia, entendieron que la única manera de librarse era seguir los pasos de Argentina: luchar por retornar al poder, porque así como antes de estos 14 años ser un político ladrón era la excepción, hoy haber estado en el poder y no haber robado, es una hazaña casi imposible.

    Ayer se dictaron dos nuevas sentencias por viejos atracos, pero el país no olvidará que la justicia -hasta hoy- no obedece los mandatos de cuatro sentencias, que ordenan iniciar sendas causas penales; la Fiscalía inexplicablemente no ha iniciado ni una. Tampoco osan abrir juicios contra jueces serviles, fiscales generales y la Judicatura. Y aún hay quienes no entienden por qué quieren volver.

    “Quizá no es tiempo ahora: nuestra época nos dejó hablando solos.” José Emilio Pacheco (1939-2014) Escritor y crítico mexicano.

    “La atención es la más rara y pura forma de generosidad”. Simone Weil (1909-1943) Mística, filósofa y activista francesa.