Voto nulo

    Iván Paredes

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    Empecemos por el final. Votar nulo es la libertad que tiene el votante para elegir (o no elegir) soberanamente una opción constitucional que debe ser respetada. El voto nulo es un fenómeno que no ha sido estudiado a profundidad, a pesar que en el sistema democrático existe esta facultad como una alternativa de valor político.

    Desde el retorno a la democrática en el Ecuador (1978), varias organizaciones políticas se han abanderado del voto nulo como mecanismo de oposición a sus rivales políticos, demostrando que, históricamente, ha existido sin tener la contundencia y relevancia que el mismo sistema le ha otorgado pero que, ha estado presente en paredes y muros del país pintarrajeados, especialmente, por movimientos y partidos políticos de izquierda, convirtiéndole en la opción agitadora y revolucionaria de la democracia; es decir, le presentaron como lo más vil y maligno del quehacer político. Esto conllevó a que nadie se preocupe en realizar un estudio pormenorizado de su accionar (universidades, sectores políticos, gobiernos), desencadenando en el total desconocimiento de su valía, pero que puede ser plenamente utilizada por el electorado.

    La desconfianza, la manipulación, valores y actitud política, la demagogia, entre otras, crea la voluntad de no optar por ningún candidato, siendo la mejor opción el voto nulo como castigo a una política convertida en politiquería que busca el poder de gobernar a toda costa, pero que no le convierte al votante en antidemocrático; al contrario, demuestra la responsabilidad al sistema democrático, sus instituciones y el respeto al futuro de su país.

    La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 21.1 señala que, la voluntad del pueblo es la base del poder público, y se garantizará la libertad del voto. En conclusión, no existe obligación en elegir; más bien, tenemos el derecho a no elegir, cuya sanción la misma democracia ha establecido.