¿Volvió el Congreso de los 90?

    Giuseppe Cabrera

    El sábado, se eligieron las autoridades de la Asamblea Nacional, en un proceso rápido si lo comparamos con el de democracias parlamentarias en la que el gobierno puede permanecer cerrado meses. Por otro lado, que ID/PK hayan dado sus apoyos tampoco es desdeñable, esa fórmula le vislumbra más proyecciones de gobernabilidad al gobierno de Lasso, lo escribí en las dos columnas anteriores publicadas cada lunes.

    Lo bochornoso fue el abordaje a Pierina Correa, fue que no conocieran algo tan sencillo, que es parte de la clase 001 de derecho público, no se puede reconsiderar lo que ya fue reconsiderado, no se podía mocionar otra vez a Kronfle por más malabares argumentativos que se hagan, lo que da pena, es la poca transparencia de nuestra política que nos hace dudar cuando se paraliza una transmisión en vivo para que Pierina consulte a quién sabe quién, lo que además, ya había resuelto negando y, por tanto, precluyendo el acto jurídico e imposibilitando el receso para un nuevo análisis, lo criticable es la arremetida violenta y cargada de testosterona de Jaramillo de la ID a Pabel Muñoz de UNES, retándolo y gritándole en pleno hemiciclo, esas masculinidades tóxicas ya no pueden seguir cargando la política del “encuentro” o de la “gente nueva”, parecido a la salida de Falquez de la Asamblea entre insultos y gritos a quienes se quedaban. Se agradece que se haya prohibido fumar en el legislativo, porque de no ser así, probablemente hubiéramos visto volar ceniceros de uno a otro extremo.

    Esta Asamblea se parece mucho a la de los 90 pero, no porque entre 2009-2017 hayamos tenido mejores legisladores, sino por lo difícil que es negociar cuando varias fuerzas políticas están representadas, esas legislaturas de mayoría ‘verdeflex’, solo guardaban calma porque se constituían por 100 levanta manos y ahora, los nuevos asambleístas electos, tienen la tarea titánica de demostrar que son demócratas, que su inexperiencia política, porque apenas 12% fueron reelegidos y apenas unos pocos han sido anteriormente legisladores, no les va a jugar en contra, para saber negociar y no tirarse al circo del que el Congreso ya ha sido acusado varias veces.