¡Gran victoria!

     

    El pasado domingo la mayoría de ecuatorianos logramos conciliar el sueño con una gran satisfacción, nos sentimos aliviados, entusiasmados y esperanzados, especialmente porque no se trataba de una simple contienda electoral, nos jugábamos nuestro futuro, esos casi cinco puntos de diferencia fueron realmente sorprendentes, el giro que tuvo la campaña de Guillermo Lasso fue impresionante, debo reconocer con profunda transparencia que probablemente no lo iba a lograr luego de ver el desenlace de la primera vuelta y sobre todo entendiendo la desventaja de casi dos semanas por las disputas con Yaku Pérez, pero remontar casi 33 puntos lo convierte en una contienda sin precedentes y con muchas aristas que valen la pena considerar, Lasso se enfocó en la juventud, manejó un discurso más inclusivo en temas sensibles que pese a su posición conservadora logró persuadir a muchos indecisos, incluir a Jaime Durán Barba fue uno de sus aciertos y el punto de inflexión fue sin lugar a dudas el día del debate, precisamente en ese momento la historia cambió, además que los desaciertos de Arauz fueron desastrosos, la campaña sucia le jugo en su contra, Correa llegó a un punto tan bajo que hasta colgó en su Twitter un infame video “Banco Lassoquil” mintiendo y desacreditando de una manera totalmente miserable que seguramente algún asesor lo persuadió de borrar el mismo de inmediato, justamente ese tipo de acciones los llevaron al fracaso, el país estaba cansado de esas sombrías prácticas de Correa. Reconocer el triunfo de Lasso era lo menos que tenían que hacer. Correa ha pedido el cese del “lawfare” y la verdad me sonó bastante irónico porque al ser una persona sin escrúpulos y vengativa no va a desperdiciar la primera oportunidad para desestabilizar o emplear algún mecanismo para perjudicar al nuevo gobierno, claro, a ellos quieren que se les perdone, ¡pero ellos no perdonan!  Es por eso que la justicia debe seguir haciendo su trabajo de manera implacable.