Víctimas o aliados del tiempo

    Por: Gabriel Villalva Cassanello

    En un momento histórico de cambios y transformaciones, donde hay procesos que se cierran y otros que inician, cabe preguntarnos ¿Sabemos cómo empezar?
    No siempre valoramos los inicios, no somos conscientes de lo importante del primer impulso, del acto fundacional. De alguna manera nos hemos sumergido en una percepción horizontal del tiempo, donde solo hay un principio que se ve cada vez más lejano y un fin que se ansía o se teme, todo es un continuo devenir que diluye la conciencia en la sucesión de los acontecimientos.

    Algo falta en nuestra cultura, una idea que no alcanzamos a comprender. En los primeros estudios en Nueva Acrópolis, como escuela de filosofía, nos acercamos a ciertas ideas que nos permiten tener una visión más amplia y ordenada del cosmos. La idea del Cosmos como Un Todo Ordenado. Este Todo, del que por lógica somos parte, está ordenado de acuerdo a unas leyes; los pensadores de la actualidad, que llamamos científicos, hablan de leyes físicas; los pensadores de la antigüedad, que se llamaban a sí mismos amantes o buscadores de la sabiduría, hablarían de leyes que lo rigen todo, lo físico y aquello que está más allá de lo físico.

    Una de estas leyes que podemos observar es la periodicidad, pues se manifiesta en el mundo material. Todo nace y muere, todo tiene un principio y un final. Pero esto es solo la expresión material de una ley que está actuando también en planos más sutiles. En lo psicológico se expresa esta ley y hay aquí la necesidad de aprender a abrir y cerrar momentos, experiencias y tiempos. Cierres que ya casi hemos olvidado hacer, pero que nos son imprescindibles para lograr el reencuentro con ese primer impulso, con nosotros mismos, antes de estar cansados y tal vez perdidos.

    Nueva Acrópolis Ecuador