jueves, junio 17, 2021

Un buen líder

Rodrigo Contero Peñafiel

Para liderar con autonomía no se necesita dar órdenes ni proferir amenazas, hay que saber entrar en el corazón de las personas. Una buena actitud genera confianza en los demás, quienes siguen el plan diseñado sin que se lo pidan. ¿Por qué expresarse desbocado para luego arrepentirse y buscar la manera de disculparse por lo dicho? Si alguien quiere convertirse en un ejemplo para los demás debe aprender a controlarse a sí mismo y no mentir, para guiar a su pueblo debe liberarse de toda influencia exterior.

Quien no admite una opinión distinta a la suya  es un ególatra; quien es incapaz de decidir por sí mismo está condenado a seguir a otros. Es así como las personas y la sociedad caen en el dogmatismo. Antes, la censura era un obstáculo para la libertad de pensamiento, ahora es el miedo el que coarta nuestro espíritu crítico. Nadie es poseedor de la verdad; las personas que no son capaces de pensar por sí mismas nunca utilizan la razón, son influenciables y su poder solo es un espejismo que se desvanece con el tiempo.

El mundo está lleno de gobernantes incapaces de tomar sus propias decisiones, son influenciables y cumplen órdenes de los caudillos, cambian de criterio según la ocasión y no ven más allá de sus dogmas. El valor de pensar por uno mismo es fundamental para no terminar siendo un idiota. Para actuar con sentido común es necesario saber utilizarlo; debemos recordar que muchas de las decisiones que se toman están dominadas por el inconsciente, el mismo que condiciona gran parte de nuestras vidas haciendo que todos los seres humanos seamos influenciables.

En el mundo no existe nada que sea independiente o autosuficiente por completo, mucho menos un ser vivo. Una persona libre no es independiente si no toma sus propias decisiones, comprendiendo la influencia que ejerce todo lo que le rodea y asumiendo la responsabilidad de sus actos. Para tener la vida que se desea, primero hay que crear un entorno favorable, a pesar de que las circunstancias obliguen a relacionarse con personas que no sean de su agrado: compañeros, vecinos e incluso miembros de la familia. Para ser libres debemos elegir con mucha responsabilidad el destino que deseamos.

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