viernes, diciembre 3, 2021
Tungurahua Ambato, índices de violencia de género causan preocupación

Ambato, índices de violencia de género causan preocupación

Con un brazo amoratado, hematomas en la cadera y muslos y un ojo izquierdo que apenas ha superado una reciente hemorragia, Laura (nombre protegido) atiende su casa y a sus cuatro pequeños hijos.

Este caso se repite una y otra vez en los hogares de las familias tungurahuenses.

 

Cifras

La Fiscalía de Tungurahua, en 2020, registra 147 mujeres físicamente violentadas.

Mientras que en lo que va de 2021, por parte de la Secretaría de Derechos Humanos en la provincia se han realizado 6 mil 309 atenciones técnicas a mujeres víctimas de violencia. Laura, es parte de la estadística.

“Mi esposo tiene carácter fuerte. Él se vuelve grosero solo cuando toma trago. No me pega a diario, pero sí cuando está borracho”, es parte del testimonio de Laura.

Cuenta que por temor solo ha recibido asistencia, pero nunca ha puesto una denuncia formal contra su agresor.

Dice que le teme a su abandono, pues el hombre es el sustento del hogar. Sus pequeños son testigos de las agresiones, de las que, en ocasiones, también son víctimas.

“No quiero que él se vaya preso y le pase algo. Los vecinos una vez llamaron a la Policía, pero yo no quise que le lleven”, destacó.

 

Porcentajes

  • Actos violentos                                       Ambato
    • Violencia psicológica                                    40%
    • Violencia física                                            30%
    • Violencia Económica y patrimonial           10%
    • Violencia sexual                                         10%
    • Otras formas de violencia                           10%

FUENTE. CCPD

 

Otros casos

Elena (nombre ficticio), lleva 12 años divorciada. Doce años en los que ha tenido que lidiar con trastornos alimentarios, inseguridad y depresión.

Aunque el rencor hoy ya no es parte de los sentimientos que alberga contra su expareja, le es inevitable no recordar los años que vivió siendo víctima de violencia psicológica.

“Estás gorda”, “no quiero salir contigo”, “me avergüenzas”, “ridícula”, “eres tonta”, “inútil”, “hay mejores que tú en la calle”, son solo parte de las cosas que quien creyó su ‘gran amor’, repetía en su contra a diario.

“Nunca pedí ayuda. Callé por años hasta que le puse fin. El problema es que, ahora, sufro de episodios depresivos fuertes, pero el mayor daño, es el haber desarrollado bulimia nerviosa y trastornos en mi estabilidad emocional. Eso fue lo peor que pude haber hecho, porque no expuse a mi agresor, y, por ende, no recibí ayuda oportuna. Él vive como si nada y yo, quedé con secuelas psicológicas con las que aprendo a lidiar, todos los días”, contó.

CIFRA: 14.247 ATENCIONES técnicas brindadas 
por la Secretaría de DD.HH. a nivel zonal.

 

Autoridades

Según Kléver Peñaherrera, director del Consejo Cantonal de Protección de Derechos (CCPD), Tungurahua, es a nivel nacional, la tercera jurisdicción después de Imbabura y Guayas, en la que la violencia contra la mujer es recurrente.

De esta ubicación, Ambato, es a nivel zonal, la urbe con un alto índice de mujeres violentadas, física, verbal, patrimonial y sexualmente, en comparación al resto de cantones, y de las provincias de Chimborazo, Cotopaxi, y Pastaza.

“Hablamos de aproximadamente 3 mil 200 casos de violencia contra la mujer, solo en Ambato, y de 3 mil, que se contabilizan en cantones del resto de jurisdicciones de la zona 3, es decir, este alarmante número ha llevado a la Secretaría de Derechos Humanos, a considerar a Ambato, como una de las ciudades pioneras en la construcción de un Centro Violeta”. (MAG)

El proyecto

Una carta de intención se firmó este mes. La idea es construir un ‘Centro Violeta’, este sitio, tiene como propósito, concentrar a la Fiscalía, Juzgado de la Mujer, Policía Especializada en Familia y Menores de Edad (Unipen y Devif), Ministerio de Salud Pública (MSP), Defensoría del Pueblo, Defensoría Pública, CCPD, y Secretaría de Derechos Humanos, en un mismo espacio. Desconcentrar los servicios y brindar una mejor y más oportuna atención a las víctimas, es el fin, según Peñaherrera.

Ningún centro ha sido construido aún en el país, pero ya existen ciudades como Ibarra, Guayaquil y ahora Ambato, que serán las pioneras en levantar esta estructura de alrededor de 700 metros cuadrados, en un espacio accesible.

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