Jorge Yunda y Cynthia Viteri

    Carlos Arellano

    Por un lado de la moneda, Jorge Yunda, involucrado en una serie de supuestas irregularidades en su gestión, se convierte en el primer alcalde de Quito en ser destituido.

    Sin profundizar en las justas motivaciones que encontró un grupo de concejales para cesarlo, sorprende el concierto de políticos, medios de comunicación e incluso del propio gobierno quienes articularon la salida del burgomaestre.

    Es evidente que el exalcalde no gozaba del aprecio de los medios de comunicación ajenos a su emporio; especialmente de los medios emergentes como La Posta, opositor comunicacional número uno del exalcalde, que aprovechaba –con o sin razón- cualquier circunstancia para arremeter en su contra.

    Por el otro lado de la moneda, se demuestra que Jorge Yunda jamás gozó de la misma suerte que su par guayaquileña. El poder del Partido Social Cristiano (PSC) convierte a la alcaldesa Cynthia Viteri en una autoridad intocable -como cualquier socialcristiano-; resguardada por medios de comunicación e incluso por el propio gobierno.

    Al igual que Yunda, Viteri es cuestionada por supuestas irregularidades en la administración municipal, como, por ejemplo: el proyecto de letras vivas, los contratos de limpieza en las áreas regeneradas o los millonarios contratos en publicidad; incluso por su posible participación en el bloqueo de la pista del aeropuerto José Joaquín de Olmedo en marzo del año pasado.

    Algunos medios y políticos afines a la alcaldesa, en su intento por silenciar las críticas a Viteri, optaron por inmiscuirse en la vida íntima de la funcionaria con la finalidad de alejar a la opinión pública de los hechos por los que realmente se la cuestiona.

    ¿Por qué solo Yunda? ¿Por qué no Viteri? Al parecer el primero no logró contentar a algunos sectores claves como lo hizo Viteri en Guayaquil.

    Finalmente, Quito enfrenta la transición de Santiago Guarderas como su nuevo alcalde, quien llegó de la mano de Yunda como concejal de un distrito en el cual no trabajaba ni vivía. El nuevo burgomaestre afrontará problemas complejos como la inseguridad, la informalidad, la reactivación económica, la variante Delta del coronavirus y la puesta en marcha del metro.

    Lo que ocurra en Quito y en Guayaquil nos debería preocupar porque nos afecta a todos los ecuatorianos.