martes, agosto 3, 2021
Tungurahua La informalidad también ataca a vendedores de ropa usada

La informalidad también ataca a vendedores de ropa usada

Mery dejó de vender hortalizas en las afueras de un centro de acopio de Ambato para ponerse un puesto para comercializar ropa usada en la vereda de la avenida Bolivariana, sector mercado América.

Ella asegura que esta forma de vida no es fácil, pero debe mantener a su familia con lo que genera en sus ventas de domingo desde has 07:00 hasta las 13:00.

Ella es una de las comerciantes que están repartidas en las dos ferias informales que funcionan desde hace aproximadamente cuatro meses, en la avenida Bolivariana y cerca de la terminal de Ingahurco.

Competencia desleal

Este panorama no es alentador para quienes pagan por tener un puesto en el mercado América o en la plaza Simón Bolívar, donde se ofrece ropa de segunda y donde las ventas han bajado considerablemente porque hay más vendedoras informales

Para María Serrano, comerciante, esto es una competencia desleal debido a que mientras ellos pagan un rubro por ocupar un puesto en los mercados, las autoridades no hacen respetar esto y les permiten ocupar los espacios públicos.

Pero las pérdidas no son solo para estas comerciantes, las vendedoras de la calle Rocafuerte y Tomás Sevilla, a dos cuadras de la plaza Primera de Mayo también dicen afectarse directamente, debido a la inversión que deben hacer para mantener el negocio.

Aseguran que las autoridades les obligaron a retirarse de las calles, por lo que decidieron alquilar locales para ofrecer una mejor atención a su clientela, pero con la informalidad las personas ya no llegan como antes ni en días de feria, lo que les representa una pérdida considerable.

Comerciantes

Hasta antes de la pandemia, en los centros de acopio existían cerca de 200 comerciantes catastrados dedicados a la venta de esta mercadería, sin embargo, este año el número se incrementó en las plazas a un alrededor de 300 personas.

Hace unos años se vendía ropa de segunda a personas que no tenían los suficientes recursos para comprar de marca o en un almacén dijo, Serrano, sin embargo, los compradores han cambiado desde la pandemia.

“Antes la ropa era comprada por personas de las comunidades, ahora hasta personas de la clase media llegan en busca de una prenda que sea buena, bonita y barata”, afirmó Serrano, ella dice que esto les obliga a los vendedores a recolectar ropa en buen estado.

La prenda se vende desde uno hasta 20 dólares, depende de la condición 
en la que se encuentre.

Autoridades

Ante las quejas de los comerciantes, las autoridades municipales no desconocen la realidad que vive la ciudad a causa de la informalidad y la instauración de ferias improvisadas para ofertar productos de todo tipo.

Álvaro Mantilla, director de Servicios Públicos del Municipio, afirmó que aún cuando se ejecutan controles en diversas zonas de Ambato, la presencia de informales es difícil de controlar sobre todo por la crisis que vive no solo la ciudad, sino el mundo a causa de la pandemia.

Mientras tanto, el funcionario afirmó que desde la Municipalidad se prevé la contratación de más agentes de control que den soporte no solo en el casco urbano, sino en las parroquias que tienen el mismo inconveniente. (CNS)

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