¿Tenemos Futuro?

    Por: Eduardo Chiriboga Aponte

    54

    El país atraviesa una época de incertidumbre, de pesimismo, fruto de políticas elitistas tradicionales, que desde siempre abandonaron a su suerte al pueblo llano, generando una ola de inconformidad evidenciada por la elección de presidentes demagógicos que ofrecieron cambiar la historia, pero cayeron en las garras de la corrupción e instauración de un narco Estado, obedeciendo consignas maliciosas extranjeras, creando estructuras delincuenciales, que compiten con las otras, ya existentes.

    El resultado es lo que hoy vemos. Una lucha entre grupos políticos, caras visibles de intereses inconfesables, que no pueden, ni quieren, proponerle al país lo que en realidad se requiere para su desarrollo.

    Los unos han lucrado económicamente de los recursos del país oligopolizándolos, apoyados en una perversa central de riesgos que los protege, en desmedro del progreso de la gente en sus emprendimientos, rematado por unos costos financieros que ensombrecen sus emprendimientos.

    Los otros, con mentalidad de comuneros, revanchistas ante siglos de explotación, cuyas aparentes buenas propuestas, se chocan con la mentalidad aguerrida y sectaria de sus adláteres.

    Y tenemos a los que proponen continuar con el despilfarro de recursos ajenos, y el regreso de este grupo señalado por la justicia como estructura criminal, sin un plan de reactivación económico sostenible en el tiempo, manteniendo el Estado obeso, y hostigando al empresario generador de empleos sostenibles.

    Este desastroso cuadro, es producto de la degeneración de nuestra política, de la inclusión de personas de bajos instintos en el manejo de la cosa pública, con honrosas excepciones. El malintencionado voto en plancha, facilitó que cualquier tipo persona haya sido electa. Y todos pagaremos la factura.

    A los Mandatarios les toca desafortunadamente, obedecer consignas grupales elitistas. Los Ministros tienen límites para hacer una gestión transparente y efectiva. Las mafias se reparten los botines y defienden sus espacios. La podredumbre está por doquier. ¿Algún candidato podrá convencernos de lo contrario?

    Difícil encrucijada.

    eduardochiribogapuntoverde@hotmail.com