Siete factores que provocaron que la crisis económica afectara más a las mujeres

    306
    TRABAJO. Durante la emergencia sanitaria, el sector de la educación ha sido uno de los más perjudicados.
    TRABAJO. Durante la emergencia sanitaria, el sector de la educación ha sido uno de los más perjudicados.

    Antes de la pandemia, la mayoría de las ecuatorianas laboraban en el comercio minorista, el turismo, la salud, la educación y el servicio, los más afectados económicamente.

    El 73% de las mujeres con algún tipo de empleo estaban en la informalidad al 31 de diciembre de 2020. Un año antes, es decir, al cierre de 2019, el porcentaje era del 67%, lo que quiere decir que la pandemia generada por la Covid-19 y la crisis económica golpearon con especial fuerza a las ecuatorianas.

    En total, 2’305.183 subsisten en el subempleo, el trabajo no remunerado y otras categorías precarias; mientras que 226.403 están desempleadas.

     Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), esta realidad es una consecuencia directa de siete factores que, antes de la actual crisis, ya ponían a las mujeres en una situación vulnerable y de desventaja.

    1. Más del 40% labora por cuenta propia o son dueñas de micro y pequeñas empresas. Esos negocios tenían problemas para acceder a recursos financieros formales antes de la pandemia.
    2. Andrea Izurieta, emprendedora, comentó que, en la mayoría de los casos, las mujeres sostienen sus empresas mediante el autofinanciamiento, pero esas fuentes se redujeron ante el confinamiento, las restricciones y la caída de la demanda.
    3. Entre el 57% y 70% de las mujeres con empleo están involucradas en sectores como el comercio minorista, el turismo, la salud, la educación, el servicio doméstico e industrias. Esas actividades han sido de las más afectadas.

    El impacto se magnifica porque, incluso antes de la crisis, la mayoría de los puestos eran informales, con bajas remuneraciones y menores niveles de calificación y capacitación.

    1. En este contexto, la propagación de la Covid-19 encontró a las ecuatorianas con escasos porcentajes de protección y acceso al sistema de seguridad social; 35,8% en el comercio, 45,4% en manufacturas, 25,9% en turismo y un 24,0% en labores domésticas.
    2. En promedio, el 44,4% de las mujeres no poseen ingresos propios dentro de los segmentos pobres y medios del país. Esto constituye una doble barrera para que participen en la economía digital: falta de autonomía financiera y la brecha de acceso a Internet para el teletrabajo.

    El costo del servicio de banda fija y móvil, es decir, de accesibilidad a internet, representa hasta el 40% de los ingresos de las familias más pobres, lo que provoca que, en medio de la priorización de gastos, los hombres tengan casi tres veces más posibilidades de teletrabajar que las mujeres.

    1. Además, en sectores de alto contacto presencial, como la salud y la educación, las ecuatorianas se han llevado la peor parte en términos de despidos y reducción de remuneraciones.
    2. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), casi 650.000 mujeres están registradas en el empleo no remunerado, es decir, se dedican exclusivamente a labores domésticas sin ningún tipo de ingresos ni cobertura de seguridad social y salud.

    María Antonia López, economista, puntualizó que a esa cifra se debe sumar alrededor de un millón más de personas que han tenido que restarle tiempo a sus trabajos formales e informales, para atender a sus hijos debido al cierre presencial de escuelas y colegios e incluso cuidar la salud de otros miembros de la familia. “Están expuestas a un mayor riesgo de contagio de la Covid-19 y a realizar actividades para las cuales no están necesariamente capacitadas”, acotó. (JS)

    En promedio, las ecuatorianas trabajaron entre 6 y 7 horas menos por semana durante 2020.
    60% de las mujeres en el comercio minorista están en empresas de menos de 5 personas y en condiciones de informalidad parcial o completa.