Paulina Tamayo, 48 años de grandeza musical

JUN, 02, 2019 |

CARRERA. Paulina Tamayo, conocida como la ‘Grande del Ecuador’, canta desde los 5 años música nacional. Este 2019 celebra sus 48 años de trayectoria.

JULIA GUERRA

Es lunes. Paulina Tamayo tiene una agenda apretada por la gira de medios; celebra 48 años de vida musical. Unas gafas grandes cubren su rostro. No tiene maquillaje, su piel luce radiante, como su voz. 

Paulina es la ‘Grande del Ecuador’, un título que calza tanto con su trayectoria como con su forma de ser. No tiene poses, es natural y durante la entrevista canta algunas estrofas sin que se lo pida. 

“Duerme en mi corazón la esperanza perdida / así como se duerme en el agua una estrella”. Es el inicio de ‘Entrega final’, tema que cambió la vida de la artista cuando apenas tenía 5 años. “Es el pasillo de don Rodrigo Saltos. Con ese gané el festival Rumichaca de Oro… Ahí, en Tulcán, me dieron el título de artista profesional. Desde entonces empezó mi vida artística, con la bendición de Dios”. Del Rumichaca de Oro lo que sobran son recuerdos. Su madre le diseñó el traje que utilizó en ese festival, el que hoy reposa en el Museo del Pasillo.

Mientras el pasado escarba en su memoria, Paulina no pierde tiempo y vuelve a cantar, a deleitarme por unos segundos con su voz: “¡Ámame hoy que aún tengo las mejillas de seda / y la boca olorosa como fresca manzana!”. Es el tema ‘Imploración de amor’, un pasillo de Rosario Sansores.  
“A los 9 años viajé a Perú, contratada por la Embajada ecuatoriana, para hacer unos conciertos. Fuimos con mi mamá y con un par de músicos ecuatorianos. Canté en Lima, en algunos lugares, pero el recuerdo que aún tengo clarito, como si fuese hoy, es cuando canté en la Embajada. Ahí estaba doña ‘Chabuca’ Granda (María Isabel) y lloró cuando canté un pasillo ecuatoriano. Yo no sabía mucho de música y ahora que ha pasado tanto tiempo, digo: ‘¡qué lindo!, lloró escuchándome cantar’”. 

Desde entonces los viajes no han parado. A los 12 años visitó Venezuela, “representando a las juventudes ecuatorianas”. Como si fuera poco, ganó un premio internacional. Paulina, la niña que cautivaba a la región, lo hizo de nuevo. 
 

Fuerte y sensible
‘Canción de los Andes’ es uno de los temas que traspasa el alma. Incluso al más alegre logra envolverle en una manta de sufrimiento, por el sentimiento que le inyecta a su tono de voz. “Hijo de mi alma / de mi alma hijo mío / dónde existes, no te veo / no te oigo, dónde estas… Contesta a tu viejita / que te llama y no respondes / al cariño de tu madre / ni a la voz del corazón”. 

Paulina dice que no es la única canción que tiene esa capacidad. “Así me coja el sentimiento puedo llorar y hacer llorar con bomba. Todo tiene que ver con el estado de ánimo”.

 ‘Nuestro secreto’ y ‘Parece mentira’ también le han sacado lágrimas, mientras está en la tarima.

“Eso del sentimiento lo tuve desde niñita. Algunos podrán decir: ‘Canta con esa pena porque con el pasar de los años sufrió en el amor’, pero no. Esa es la particularidad que me ha hecho un poco diferente”.

CARRERA. Paulina Tamayo, conocida como la ‘Grande del Ecuador’, canta desde los 5 años música nacional. Este 2019 celebra sus 48 años de trayectoria.

Sus influencias
Orgullosa, Paulina dice que ha cantado bomba, albazos, sanjuanitos, saltashpas, yaravíes, fox incaicos, pasillos y más. El amor por la música ecuatoriana nació cuando era niña. “La influencia vino  de mis maestros, como las Mendoza Suasti, los Miño Naranjo, el trío Los Embajadores, Pepe Jaramillo, Olimpo Cárdenas, Doña Carlota Jaramillo y otros. 

EL DATO
Paulina Tamayo lanzó hace un mes el disco La Grande de Ecuador con Mariachi, que contiene 13 canciones.
“De pequeña, en mi casa, escuchábamos la música de todos ellos en la mañana, en la tarde y en la noche. Ahora, mis hijos (Paola y Willie) pueden decir que pasa lo mismo. También escuchamos música ecuatoriana de la buena, y digo de la buena porque es la música de antología”.  

Cuando tenía 6 años, el actor ecuatoriano Ernesato Albán, ‘Don Evaristo’, la invitó a formar parte de su Compañía, donde permaneció 15 años.

Aparte, entró a estudiar en el Conservatorio, “con el profesor don Galo Cárdenas”. “Cuando viví un tiempo en Miami también tuve una profesora de canto, una cubana, para perfeccionar. Uno nace con los dones que Dios le ha dado, pero no hay que conformarse”. 
 

Entre libros, colores y amor
Cuando empezó a cantar apenas estaba en la escuela y ya tenía la responsabilidad de cumplir con contratos. Ese ritmo de vida se mantuvo hasta el colegio. En ocasiones llegaba a la casa a las dos o a las tres de la mañana, tras haber dado un show. En pocas horas nuevamente tenía que estar despierta, puesta el uniforme y con ánimos para ir a clases. A veces hacía las tareas en los buses, trataba de aprovechar el tiempo. “Mi mamá me decía que tengo que ser buena alumna para seguir cantando, caso contrario, se terminaba el arte para mí”.  No tuvo otra alternativa. Tras ser bachiller, estudió Idiomas, pero lo hizo solo por darle satisfacción a su mamá. 

Mientras Paulina hablaba, intentaba ver sus ojos, pero las gafas me lo impedían. Gesticulaba y suspiraba, pero no pude ver más allá. 

FRASES

Uno nace con los dones que Dios le ha dado, pero no hay que conformarse”. Ya había grabado con los diferentes formatos, con los requintos de toda la vida, con la Orquesta Sinfónica, con Don Medardo y sus Player’s... Me quedaba cantar con los mariachis”.