martes, junio 15, 2021

Editorial Columnistas Nacionales Renace la esperanza

Renace la esperanza

Rodrigo Contero Peñafiel

Trabajo, salud, seguridad y bienestar social son las necesidades básicas de un país. La inseguridad, robos, asaltos, secuestros, sicariato terminan con la estabilidad emocional de la sociedad. La falta de emprendimientos y fuentes de trabajo agravan la crisis.

La burocracia inoperante, los problemas en la salud de la población y la corrupción que no se detiene, no permiten dinamizar la economía. Catorce años de desgobierno populista destruyeron la credibilidad de la gente; la falta de planificación y calidad en el gasto público, sumado a la inacción del Estado y los delitos contra la administración pública han terminado con la sensatez, la libertad y la democracia.

Vivimos irrespeto a la dignidad humana como una pesadilla que no puede repetirse. Pensar diferente nos daba la categoría de conspiradores y fue motivo para suprimir nuestros puestos de trabajo.

Hoy respiramos un cambio de rumbo donde la unidad de todos es importante. El crear oportunidades y no oportunistas, el respeto y tolerancia a nuestras diferencias, el vivir en democracia con una justicia independiente que juzgue la corrupción en todas sus formas es el anhelo de todos.

El deterioro de la institucionalidad se ha puesto en evidencia con los fracasos administrativos y viejos sistemas de gobierno. La economía no puede seguir dependiendo solo de las ventas anticipadas del petróleo y el refinanciamiento de la deuda externa -establecidas por un sistema populista en decadencia-; los préstamos al IESS y una mora patronal que han llevado al Sistema de Seguridad Social al borde del abismo, las consecuencias son impredecibles.

Otro Ecuador es posible con un cambio de rumbo. La política demanda principios y valores humanos comprometidos con hacer un país de oportunidades. Se requiere de la unidad de todos los ecuatorianos, sin rencor, odio ni venganza, con una justicia independiente que recupere el honor y la dignidad perdidos. Se deben generar recursos para un plan económico, social y de salud de largo alcance que destierre el clientelismo político que solo ha creado sumisión y venganza.

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