Reencuentro

    Por: Freddy Rodríguez García

    Uno de los mayores males que nos dejó el nefasto correísmo, fue la división entre los ecuatorianos. Fue tal la crispación política y la beligerancia que se derramó a raudales desde las más altas cumbres del poder, que esa confrontación malsana se trasladó a grupos de amigos, de compañeros de trabajo y, lo más grave, al entorno familiar. Amistades que se deterioraron, compañeros de labores que apenas se saludaban, hermanos que ya no acudían al almuerzo familiar de los domingos, o que, para evitar las discusiones, acordaban no hablar de política.

    Hoy, con un Presidente electo abanderado de un proyecto político que ofrece fundamentalmente paz, trabajo, democracia y libertad, corresponde que encabece la construcción de un verdadero acuerdo nacional, en donde las diferencias que inevitablemente existen en la sociedad se procesen civilizadamente, dialogando, sin dramatismos, sin pensar que quienes no piensan como yo están contra mí.

    Guillermo Lasso debe tener muy claro que la votación que le pertenece es la que obtuvo en la primera vuelta, ya que dentro del caudal de respaldo que cosechó el domingo último se encuentran una gran diversidad de personas: algunas lo apoyaron porque sintieron afinidad con el pensamiento político del candidato por el que votaron en primera vuelta, pero muchas lo hicieron por descarte, e inclusive con desagrado, con la única finalidad de evitar el retorno del régimen más corrupto y autoritario del que tenga memoria nuestro país. Bien hace Guillermo Lasso en convocarnos al “reencuentro”, y ese reencuentro debe partir por incluir dentro de su plan de gobierno otras visiones (y hasta otras propuestas) de sectores sociales y políticos que votaron por él aun cuando no coincidan con sus ideas.

    La base política con la cual deberá gobernar la tiene que construir no solamente en la Asamblea, sino principalmente en el tejido social, en los jóvenes, en los indígenas, en los afrodescendientes, en los obreros y los empresarios, en los intelectuales, en las personas con distintas concepciones sobre la familia y la sexualidad. Solo así, con un verdadero y sincero reencuentro, podrá sentar las bases de un gobierno exitoso.