viernes, abril 23, 2021

Recordando a Moreno

Por: Carlos Arellano

Lenín Moreno, auspiciado por el otrora poderoso movimiento político Alianza PAIS, en mayo del 2017 se consagró como Presidente Constitucional de la República del Ecuador. En un reñido balotaje y con diversos cuestionamientos de fraude, venció al actual presidenciable Guillermo Lasso.

Moreno recibió un país con un insostenible déficit fiscal -que lo heredará al próximo gobierno-, con una economía dependiente en parte de los ingresos petroleros y, especialmente, con un país polarizado entre quienes apoyaban un proyecto político autoritario y quienes exigían con urgencia inaugurar un gobierno sensible y compatible con las necesidades de la mayoría de ecuatorianos.

Al parecer, en los primeros meses de gobierno, Moreno intentó conducir al país por el sendero de su antecesor, no obstante, la llegada de Richard Martínez al Ministerio de Economía y Finanzas impidió que el país permanezca en el camino trazado.

El referéndum constitucional y consulta popular del 2018 le permitió al presidente Moreno ganar algo de legitimidad luego de los diversos cuestionamientos que calificaron como fraudulenta su victoria en el 2017. Con una amplia votación, logró impedir constitucionalmente la reelección indefinida; reemplazó al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social por uno transitorio que, mediante concursos de selección, designó a parte de las autoridades del quinto poder.

Luego del histórico levantamiento popular de octubre de 2019, mediante un mecanismo de bandas, dio por finalizado el sistema de subsidios a los combustibles que durante 40 años benefició a los estratos sociales altos, al contrabando y al narcotráfico.

Sin embargo, Lenín Moreno, sin liderazgo, sin facilidad de palabra, sin discernimiento, instauró un gobierno improvisado, un gobierno cuestionado por un sinnúmero de casos de corrupción. El presidente Moreno montó en poco tiempo un gobierno controlado ampliamente por su círculo de ministros menos por él.

La pandemia del Covid-19 terminó mostrándonos al presidente que nos ha gobernado durante cuatro años: un político ingenuo, incapaz, insensible e inhumano. Si Moreno es la herencia del “correato”, ¿qué nos deparará con el próximo gobierno?

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