Un fan mundial de Héroes del Silencio

MAY, 14, 2019 |

Exportado. El 90% de las piezas de la colección se consigue en el extranjero.

“Perdiendo trenes bajo la lluvia, solo me espera quien no me conoce. Busco a tientas el próximo refugio y ya no creo en los anuncios de felicidad”, es lo primero que se escucha al entrar al departamento de Mauricio Caiza. 

Aquella canción, titulada ‘Bujías para el dolor’ es del español Enrique Bunbury, exvocalista de Héroes del Silencio (HDS), banda de rock, que Caiza sigue desde hace más de dos décadas. 

Sin sonar modesto, el diseñador gráfico de 32 años, comenta que hace tiempo dejó de ser un simple fan y se convirtió en uno de los pocos coleccionistas, del mundo, de artículos de Héroes del Silencio y Enrique Bunbury. Para ser exactos, es el primero en Ecuador, el segundo en América y de los primeros 20 en el mundo. Además, fundó el club de fans oficial de Bunbury en Latinoamérica.

 
Cantos de sirena 
Cuando Mauricio tenía 9 años encendió la radio y se dejó seducir por lo que oía. La historia de un hombre que vuelve al mar para alejarse del sentido común y vivir en constante fantasía, lo atrapó como un canto de sirena.

Hoy recuerda la letra rodeado de objetos de la banda. 

Aquella canción era ‘La sirena varada’ de Héroes del Silencio, una melodía que lo envolvió y no lo soltó.

EL DATO
La gira en 2007, de 10 presentaciones, fue la última que Héroes del Silencio hizo.
Justamente en ese año (1996), la agrupación se presentaba en Ecuador. Por su edad, Caiza no pudo asistir, pero empezó a consultar en diarios y revistas (que aún conserva) todo lo relacionado con el grupo.

El coleccionista dice que, al ser estudiante, era complicado conseguir discos. Sin embargo, pudo comprar un casete, que se acabó de tanto escucharlo, pero que guarda con aprecio junto a las otras piezas que conforman su colección valorada en $70.000. 

Con el paso del tiempo, comprar música representaba todo un aprendizaje. “Supe que había más de una edición de un disco y que se imprimen en distintas partes del mundo”, señala mientras desenrolla algunos afiches.

 
El espíritu del vino
“Desván de la infancia y bujías para el dolor…Bujías dame para el dolor”, la canción finaliza y el lugar se queda en silencio. 

Que el equipo de sonido esté prendido no es una coincidencia ni tiene que ver con la entrevista. Cada noche, luego de llegar del trabajo, Caiza escucha un disco completo, esta vez, es ‘El espíritu del vino’ que se lanzó en 1993.

Espacio. Caiza espera comprar una casa y tener un cuarto dedicado a su colección.

Apuesta por el rock
Tras su separación en 1996. Bunbury volvió a juntarse con Héroes e iniciaron una gira en 2007. 

España, Argentina, México, EE.UU. y Guatemala fueron los países escogidos y las entradas se agotaron en pocas horas. Esta información, Caiza la recuerda sin mayor esfuerzo.  

Por segunda ocasión, el entonces universitario, no pudo ver a Héroes.

 Él y su amigo, Bruno Chacón, (también coleccionista y fan de la banda), a quien conoció por la red social Hi5, decidieron que era momento de “apostarle al rock and roll” creando un club de fans que llamara la atención de los empresarios para que trajeran a Bunbury al país.

Así nació ‘Ecuador de Luxe’, el club de fans que Caiza y Chacón iniciaron en Facebook. El nombre es un homenaje al álbum ‘Hellville de Luxe’ con el que Bunbury volvía tras su ruptura definitiva con Héroes. 
 

Únicos en Latinoamérica 
El camino para consolidar el club fue difícil. Sus fundadores alimentaban la página y organizaban tocadas, para correr la voz y agrupar fanáticos. 

“Queríamos que los empresarios vean que había gente y que si traían a Enrique no iban a perder”, comenta Caiza. 

El 8 de octubre de 2009, Bunbury tocó en La Casa de la Cultura Ecuatoriana (Quito) y en 2010, dos años después de su creación, ‘Ecuador de Luxe’ se convirtió en el único club de fans oficial en América Latina. 

Caiza explica que el community manager, del también compositor, se contactó con ellos y les indicó que aparecerían en la web oficial de Bunbury. 

Porque las cosas cambian 
Fueron 13 años los que esperó Caiza para ver en concierto a su artista favorito.

El joven ahorró para comprar la entrada en primera fila. Al regresar a su casa su padre le insistió para meter la entrada en una funda “nosotros subimos al carro, pero aquella funda no. Mi entrada se perdió”, cuenta Caiza. 

En ese instante, el joven no hizo más que encerrarse en su dormitorio y llorar por lo ocurrido. “Era lo que yo quería y había esperado toda la vida”.

Tres días después, su mamá le consiguió un pase a la misma localidad. 

Al llegar el gran día, Caiza junto a sus amigos, hicieron la fila la noche anterior y eso les permitió entrar primeros. 

Durante el show, Bunbury, en medio de la canción ‘no me llames cariño’, bajó del escenario y estrechó la mano de Caiza. “Para mí fue glorioso”, dice. 
 

Entre dos tierras 
Caiza recuerda que la música de Héroes siempre lo ha acompañado. Aunque al principio sus padres no entendían por qué su hijo invertía el 50% de su sueldo en su colección, hoy lo apoyan. 

Su gusto por esta banda le ha traído energías de todo tipo. “Algunos piensan que tenemos pases gratis o acceso a conocer a Bunbury y no es así. Las fotos con él se deben a largas horas de espera fuera de hoteles y aeropuertos”, señala Caiza, quien ha permanecido hasta 10 horas en la salida de estos lugares. 

1.500
artículos de Héroes del Silencio y Bunbury tiene Caiza.
Por otra parte, respeta a quienes no siguen a Bunbury o lo culpan por la ruptura de la banda. 

Y es que Caiza rompe con el concepto habitual de fanático. “No me visto como él, no me pongo sombrero o cosas en la cabeza, pero respeto a quienes lo hacen”, señala. 

Tampoco es reacio en dejar que alguien manipule alguna de sus 1.500 piezas de colección (discos, casetes, discos compactos, cartas, botellas y más). 

“Me gusta que la gente pueda apreciar mi colección, porque cuando era joven, y apenas tenía 10 discos, me gustaba hacer lo mismo”. 
 

No hay precio 
Pocas personas en el mundo coleccionan objetos de Bunbury y Héroes del Silencio a la vez. Antes de dormir, Caiza revisa la web en busca de nuevos objetos. Incluso le llegan notificaciones. 

Así ha conseguido piezas únicas. Como una edición hecha en Francia (uno de los 10 artículos más difíciles de conseguir) por la que otros coleccionistas le ofrecen más de 600 euros. La respuesta siempre es no. 

Su sueño es comprar una casa y tener un cuarto dedicado a su colección. “El día que pegue mis afiches será para no sacarlos más. Por eso los tengo guardados”. 

Antes de continuar escuchando alguno de sus discos dice no tener nada en común con Bunbury. “Tal vez yo lo admiro a él, como él a David Bowie, nada más”, concluye. (AVV)
 

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