¿Qué le depara a Ecuador con Andrés Arauz o Guillermo Lasso?

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    DILEMA. Dos enfoques sobre el futuro del país están en juego.
    DILEMA. Dos enfoques sobre el futuro del país están en juego.

    En medio de una sociedad fragmentada y desilusionada, el ajuste o la expansión del gasto determinarán las posibilidades del gobierno. Vacunación y FMI estarán en la mira.

    El próximo presidente tendrá que enfrentar un panorama de fragmentación, polarización y desconfianza ciudadana. Desde los primeros momentos en Carondelet tiene dos claros ejes de acción inmediata.

    Por un lado, se debe gestionar la pandemia, lo que implica acelerar y mejorar la vacunación contra la Covid-19 y fortalecer el sistema nacional de salud. Por otro, tendrá que tomar medidas económicas, que serán consecuencia directa de si va por la vía de la renegociación o la ruptura del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    División legislativa

    Según Simón Pachano, politólogo y docente de la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), todo eso se deberá enfrentar desde un gobierno de minoría, sin un apoyo mayoritario en la Asamblea.

    En este contexto, de las decisiones que se tomen dependerá que retornemos a un escenario de inestabilidad y bloqueos como el ocurrido entre 1996 y 2007; o a otro de hegemonía como la década correísta, pero sin bonanza externa.

    “La solución política es la búsqueda de una mayoría legislativa, a través de alianzas y la promoción de ‘camisetazos’, y la ampliación de la base social. Pero, también se podría ir a la aplicación de la muerte cruzada, según el artículo 148 de la Constitución”, acotó Pachano.

    De acuerdo con el politólogo, el mayor riesgo de esa muerte cruzada es que, luego de disolver la Asamblea, la ley no establece plazos claros sobre cuándo se deben efectuar las nuevas elecciones y posesionarse las autoridades. Es decir, el presidente puede tener un periodo largo de gobierno por decreto.

    Andrés Arauz

    El escenario más probable es que, en concordancia con sus ofertas de campaña, se tomen desde el inicio medidas de expansión del gasto público, a través de utilizar dinero del Banco Central y aumentar el endeudamiento público de la mano de China.

    Eso, en un primer momento, tendría un efecto inmediato de ampliación de la base social y electoral; además de un fortalecimiento temporal del Gobierno.

    Sin embargo, a mediano plazo, es decir, en uno o máximo dos años, el creciente endeudamiento, la salida de capitales, el aumento del riesgo país y la decreciente inversión privada, harían insostenible el modelo económico y se repetiría la situación de los últimos tres años de Rafael Correa.

    Augusto De la Torre, execonomista jefe del Banco Mundial para América Latina, comentó que la solución podría ir hacia un mayor cierre de la economía mediante más aranceles, salvaguardias, controles y mayores tasas para tributos como el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD).

    Pachano consideró que Arauz estaría más propenso a cooptar de cualquier manera la Asamblea Nacional para convocar una consulta popular y hacer cambios drásticos; o ir hacia la muerte cruzada

    Guillermo Lasso

    El escenario más probable es que se tomen medidas de ajuste, las cuales estarían en la línea de reducir el gasto y hacer más eficiente al Estado, tal como ha dicho en campaña. Sin embargo, no podrán ser demasiado duras y tendrán que combinarse con medidas compensatorias para evitar que se incendie el país.

    En otras palabras, en lo inmediato, Lasso tendrá que asumir un costo social e incluso enfrentar protestas, con lo que administrará un Gobierno debilitado. Pero, en el mediano plazo, podría alcanzarse una estabilización económica y política.

     “Si las medidas compensatorias y los acuerdos políticos son sólidos se podría llegar a un Gobierno estable, pero con un escaso margen de acción. Las metas de ajuste tendrán que ser más acotadas, y Lasso deberá verse como la transición hacia un verdadero cambio de modelo”, aseguró Pachano.

    Según De la Torre, el FMI espera que el déficit fiscal pase del -7,7% en 2020 al -2,9% en 2021; y que se convierta en superávit del 0,7% en 2022 y 2% en 2023. Para eso, Lasso tendrá que explicar cómo lo logrará mediante la combinación de más ingresos y menos gastos.

    “Los ajustes fiscales generan un costo en el corto plazo, pero son parte de la medicina que la economía necesita. Es muy difícil vender eso políticamente. La sabiduría del estadista está en lograrlo de manera pacífica”, añadió el execonomista jefe del Banco Mundial. (JS)

    El FMI espera que los ingresos tributarios pasen de $13.200 millones en 2021, a $15.400 millones en 2022, y 16.000 millones en 2023.
    El 11 de abril se elegirá al nuevo mandatario del país, en la segunda vuelta electoral.

    El ecuatoriano quiere un Estado fuerte

    Si se toman en cuenta los resultados de la primera vuelta electoral, la mayoría de los ecuatorianos se inclina por una mayor intervención del Estado en la economía.

    Así, el 55,3% del electorado votó por candidaturas que tenían propuestas en esa línea: Andrés Arauz, Yaku Pérez, Gustavo Larrea, Paúl Carrasco y Juan Fernando Velasco.

    Por el otro lado, solo el 29% se inclinó por ofertas que proponía un camino hacia la mínima intervención del Estado: Guillermo Lasso, Isidro Romero, Lucio Gutiérrez, Guillermo Celi, Pedro Freile, entre otros.

    Los votantes de Xavier Hervas, es decir, alrededor del 15,7%, no se pueden ubicar en ninguno de los dos extremos, sino en el llamado centro político.

    Según Simón Pachano, politólogo y docente de la Flacso, esa inclinación hacia el estatismo será un factor clave de la gobernabilidad en los años que vienen, debido a que las impopulares medidas de ajuste sólo podrán sostenerse si se acompañan con políticas redistributivas y ayudas sociales a los sectores más pobres.