Thursday, April 15, 2021

Editorial Columnistas Nacionales Psicología de la mentira

Psicología de la mentira

Fabián Cueva Jiménez

“¿Por qué mentimos?”, es el título de un libro publicado por la Universidad de Nueva Inglaterra, en el que se asevera que: hay cerebros que son más aptos para mentir, que engañar da ventajas, que el humano es el único animal que es capaz de engañarse a sí mismo, que vivir engañando y  engañado puede producir ansiedad y otros problemas. Todo para el análisis.

No tiene que ver, o tal vez si, con: Andrés, Andrés… pero, nos direcciona hacia un examen psicológico sobre comportamientos de aprendices a políticos, peligros ciertos para los ecuatorianos. Y es que, muchas de las mentiras descubiertas y escuchadas, no son simples falsedades con ocultamiento y tergiversación, son: documentos, gestos, titubeos, sonrisas que los delatan.

La psicóloga Sandra Farrera explica, la gente miente para: quedar bien, excusarse, obtener lo que quiere, dar una imagen distinta, obedecer por miedo al castigo, encubrir otras mentiras, llamar  la atención,  halagar a alguien, ganar tiempo y  yo diría, hasta por venganza.

Si todo lo aplicamos a alguien que desea dirigirnos,  la carga de responsabilidad no sólo queda en quienes pretenden gobernarnos o regresar para “representarnos”, reposa en cada ciudadano. Es un asunto de vida o muerte.

 Ubiquémoslos debidamente o son: mitómanos, inclinados a mentir irresistiblemente o mentirosos patológicos que tienen  adicción o pseudo fantásticos que perturban su personalidad por la presión de grupos. O son todo.

Todavía estamos a tiempo, respiramos aún democracia, meditemos sobre los embustes políticos.  No es tiempo sólo de quedarnos con: no hay práctica de valores,  hay una crisis de valores, el hogar y la escuela no enseñan valores.  Tenemos la oportunidad de impedir que intenten hacernos olvidar  de tanta falsedad, cuento y corrupción.

Este es el momento, el comienzo del fin, el instante crucial en el que, por fin, tras una larga y penosa experiencia, alberguemos una esperanza: acabar definitivamente con un malsano fanatismo. Es hora de borrar los vicios sociales que crecieron demasiado.

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