Presos políticos

    Cuando arrestan a los principales opositores, con el fin de apartarles de su carrera hacia la presidencia de la república, y se quedan con el camino libre para ganar la contienda sin ningún obstáculo y continuar presidiendo el país, como si fuese de su propiedad al mejor estilo del ‘Chivo’ Trujillo, eso se llama dictadura.

    En efecto, en Latinoamérica aún contamos con líderes obsesionados con el poder, con un ego tan alto que se consideran salvadores de la patria y redentores del pueblo, y el mejor ejemplo es lo que está sucediendo en Nicaragua.

    El autoritarismo y la arbitrariedad de las decisiones ha hecho de Daniel Ortega, uno de los personajes mas infames de la política regional, sí, se ha encargado de quitar de su camino a personajes que seguramente serían importantes contrincantes.

    El estado de derecho no existe, la justicia es manejada desde el ejecutivo, y su esposa con un evidente afán de perpetrarse en el poder de manera indefinida, tienen muy claro el panorama, no quieren volver a perder las riendas del país como sí sucedió a fines de los 80, cuando fracasaron democráticamente.

    Esta vez no, aprendieron la perversa lección y están articulando el sistema a su favor encarcelando y bloqueando la participación de Cristina Chamorro, Arturo Cruz, Juan Sebastián Chamorro y Félix Maradiaga, además, de otros líderes políticos de oposición.

    Este matrimonio del mal Ortega-Murillo ha optado por la represión y el miedo como su ‘modus operandi’, pero aquí viene algo que casi nos pasa factura en el Ecuador y es justamente el fraccionamiento de la oposición, la falta de un liderazgo que coadyuve a enfrentar a esta pareja del mal.

    En Latinoamérica debemos luchar para que estas artimañas se terminen de una vez por todas, no es sano en ningún país perpetuarse en el poder, la práctica mas saludable se llama alternabilidad, ese es el principio básico de toda democracia, estas dictaduras deben desaparecer, no es concebible que aún existan pueblos que soporten estos sistemas totalitarios.