Nuevo presidente peruano necesitará de alianzas para gobernar

    COMICIOS. Simpatizantes del candidato Pedro Castillo recorren las calles de Lima en respaldo al aspirante presidencial.
    COMICIOS. Simpatizantes del candidato Pedro Castillo recorren las calles de Lima en respaldo al aspirante presidencial.

    Para los analistas es claro que Fujimori obtuvo el voto del Perú urbano y modernizado, mientras que Castillo logró el apoyo del país empobrecido.

    Redacción LIMA

    La diferencia de votos entre el maestro sindicalista Pedro Castillo y la candidata de tendencia derechista Keiko Fujimori era de 0,44% en favor del primero hasta las 16:00 del 7 de junio de 2021, cuando se había escrutado el 95,3% de los sufragios.

    Alrededor del mediodía de este lunes, Castillo logró sobrepasar a Fujimori en el conteo y a media tarde el primero tenía 50,22% de los votos y la hija del expresidente de Perú Alberto Fujimori alcanzaba el 49,78%.

    Y pese a que aún no se tiene un resultado oficial, los comicios peruanos permiten extraer algunas conclusiones sobre la situación del país.

    Lo primero es que la división del país es clara: Lima y la costa norte del Pacífico votaron por Fujimori y su propuesta de continuismo económico neoliberal, porque se han beneficiado de 30 años de políticas de esa tendencia.

    Mientras que el interior del país, particularmente las regiones altoandinas del sur con gran presencia indígena, se han visto marginadas de la ola desarrollista. Y eso las ha llevado a apoyar las tesis de Castillo de manera abrumadora.

    Por otro lado, el “antifujimorismo”, la laxa coalición político-ciudadana que se articula en función a su rechazo a Keiko Fujimori y su padre, el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), se muestra como la principal fuerza política del país y la más influyente. Esto es que muchos de los votos que obtiene Castillo no significan adhesión a su ideario, sino el rechazo a Keiko y su familia.

    Así mismo, quien gane estas elecciones lo hará con votos “prestados” unidos coyunturalmente en contra de un “mal mayor”, lo que implica de salida débil de legitimidad.

    La tarea será mantener el precario respaldo popular y además aproximarse al resto de la ciudadanía que exige resultados: Perú atraviesa una profunda crisis económica, social y sanitaria que requiere un enfoque colectivo y un esfuerzo común.

    Por otro lado, los organismos electorales peruanos salen fortalecidos de la contienda hasta el momento, a pesar de los temores previos sobre eventuales manejos indebidos del proceso de elección.

    Además, en un hecho inusual, al parecer la Presidencia de Perú se definirá en Florida, Madrid y Buenos Aires, entre otros lugares. Con un censo de poco menos de un millón de electores, los peruanos en el exterior son determinantes en estas elecciones debido al estrecho margen entre los candidatos.

    No obstante, resta aún por saberse el final de esta contienda.