‘No hay que confundir la informalidad con el emprendimiento’: Diego Vivero

El Centro Histórico de Quito es una zona que atrae muchos turistas. El Buró del Centro Histórico trabaja en rutas turísticas para hacer más segura la visita al corazón de la capital.

Diego Vivero es ingeniero comercial y cocinero y propietario de PizzaSA.Se ha relacionado con autoridades estatales y municipales. También con todo tipo de emprendedores y comerciantes en el Centro Histórico. Ese sector lo conoce muy bien y admite que hay un cambio.

Cree que las ventas informales descontroladas, no solamente en el Centro Histórico, sino en la ciudad, han causado que las ventas de los negocios formales tengan trabas. Esto se da, según Vivero, porque hay una sobreoferta de productos. “Hay demasiadas cosas que se están ofreciendo al mercado en una economía que está en contracción”.

El empresario fue Director de la Asociación de Restaurantes de Pichincha, de la Cámara de Comercio de Quito y vicepresidente de la Federación Nacional de Cámaras Provinciales de Turismo. Además, es dirigente del Buró del Centro Histórico. Por esa experiencia, está convencido de que quienes cumplen con la ley, además de pagar impuestos, asegurar a sus empleados, sacar permisos y patentes, deben competir en desigualdad de condiciones.

Para él, esta situación hace que los comerciantes de la zona consideren que la única solución es que la autoridad tome cartas en el asunto, haga prevalecer la ley y exija que los informales se regularicen.

P. ¿Qué alternativas ve para solucionar el problema de los vendedores informales?

En primer lugar, es importante que la propia administración pública procure buscar espacios en los cuales la gente pueda entender lo que es la formalidad, que se les facilite una orientación vocacional a las personas que están trabajando en la informalidad. Hacerles notar si definitivamente están apuntando a un mercado que realmente les va a dejar algún nivel de rentabilidad o, por el contrario, se están generando un problema. El Gobierno tiene mucho que hacer en esto, desde la perspectiva del orden de la ciudad. Considero que la autoridad también debe hacer respetar la ley, el uso del espacio público, especialmente en zonas especiales turísticas, como es el Centro Histórico de Quito. No hay que hacer nuevas leyes, no hay que hacer absolutamente nada, sino desprenderse un poco de esta situación, que la informalidad no se confunda con emprendedores, la gente que está en las calles no son emprendedores, eso es una falacia, es gente desesperada que muchas veces entra a ocupar espacios y a generar un desorden.

P. ¿Los planes de seguridad en el Centro Histórico son eficaces, suficientes?

Lamentablemente el Centro Histórico de Quito, y no es solo ahora, siempre ha tenido un estigma permanente de que es una zona insegura, lo cual es una falacia. El Centro Histórico es una zona que tiene todas las condiciones para ser segura, es donde menos se reportan actos delincuenciales, pero las personas lo evitan por supuestos temas de inseguridad. No vamos a tapar el sol con un dedo, evidentemente en el Centro ha habido, hay y seguramente habrá focos de inseguridad, como ladronzuelos de esquina. Las autoridades tampoco han hecho nada por procurar generar confianza. Con el simple hecho de realizar actividades en el Centro, para que la gente lo disfrute, los negocios se vean beneficiados y la gente se motive a invertir en la zona.

P. ¿Qué estrategias cree que se podrían implementar para que el turismo crezca en el Centro Histórico?

Al Centro hay que darle mayor cantidad de actividades para que la gente no solamente vaya a ver las iglesias. Por ejemplo, además de disfrutar un concierto de música sacra de un nivel espectacular en La Compañía, hacer las noches patrimoniales, la fiesta de las luces, velada libertaria, entre otras. Si hay interés en que Quito sea un atractivo para el quiteño, y por ende al turista, tenemos que tener una agenda mucho más consolidada. Esto permitiría que los negocios formales tengan mayores motivaciones para abrir hasta más tarde, la Policía tenga más razones por las cuales brindar mayor seguridad y, en general, tengamos más tranquilidad de invertir y gastar en el Centro. Hay que aprovechar que es uno de los sitios más preciosos que tiene ahorita Latinoamérica.

P. ¿Cómo pueden colaborar los restaurantes, hoteles, comercios y la ciudadanía en general para combatir estos problemas?

Tenemos una organización desde 2003 que se llama el Buró del Centro Histórico de Quito. La mejor forma de hacerlo es trabajando en equipo, uniendo fuerzas y así teniendo un poder mucho más importante de comunicación y gestión interna. Ahora se está trabajando junto a la Agremiación de Restaurantes de Pichincha, el Ministerio de Turismo y Quito Turismo en rutas turísticas dentro del Centro, es decir, rutas donde van a existir todas las garantías para que las personas tengan la confianza de visitar la zona. Estamos claros que las personas no van al Centro exclusivamente a comer, van a pasear, a las iglesias, a los conventos y a disfrutar del ecosistema patrimonial. Nosotros somos un servicio a disposición de las personas, ya que en algún momento, durante estos recorridos, van a querer comer, tomar un trago, un café. Con esto se complementa la experiencia. (EC)

En 2021, más de 260.000 turistas visitaron Quito. En 2022 arribaron 425.326 visitantes. Hasta abril de 2023 han ingresado 213.817 turistas.