Pese a no tener escáneres, ni esposas para seguridad hay control en la cárcel de Cotopaxi

SEGURIDAD. El control carcelario de la cárcel de Cotopaxi está en manos de los militares, quienes cortaron las conexiones a internet desde el 9 de agosto de 2024.

La presencia militar ha logrado el control de la cárcel de Cotopaxi, una de las más peligrosas del país. Pero las Fuerzas Armadas trabajan sin que haya escáneres, ni esposas. LA HORA ingresó y registró la discoteca, el jacuzzi y otros lujos de este sitio.

Hay al menos tres filtros que se deben cumplir para ingresar en la cárcel de Cotopaxi, una de las más peligrosas del país.

Para que alguien ingrese debe pasar por el registro del personal de las Fuerzas Armadas, que desde que se dictó el estado de excepción (8 de enero 2024) tiene el control de este centro liderado por la banda de los Lobos.

Pero, la cárcel que alberga 4.346 presos no tiene escáneres para detectar objetos como armas y drogas. “Hemos enviado los informes correspondientes, pero los escáneres no valen, sigue siendo una revisión manual”, dice uno de los 600 militares que cada día ingresan para mantener el control.

Pero esta no es la única falencia. Cuando los presos caminan, resguardados por los militares, lo hacen con las manos hacia la espalda y cruzadas. Es que el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) no les ha dado esposas, por lo que al ir de un pabellón a otro, al dispensario médico o a las audiencias telemáticas, lo hacen con las manos libres, pero con el permanente resguardo de los militares.

¿Por qué antes del 2024 nunca se detectaron las discotecas, villas, saunas y otros lujos en las cárceles?

El cabecilla que tenía una discoteca

En el tercer piso de la sección de mediana seguridad, los cabecillas de la banda los Lobos mantenían un reinado, que se ve reflejado en los lujos que mantenían y que por décadas no fueron denunciados.

Cada celda deben albergar a cuatro pesos. Los cabecillas derrumbaban las paredes de dos celdas para construir sus suites, mientras que enviaban a los otros pesos a dormir entre ocho o 10 hacinados.

Las adecuaciones de las celdas contemplaban pisos de cerámica, ventanas amplias, accesos a los techos, baños de porcelanato, luces led, duchas, jacuzzis, televisión por cable e internet.

Uno de los cabecillas tenía, inclusive, una discoteca. Las paredes aún conservan la decoración: dibujos de exuberantes mujeres, de animales o de superhéroes.

INFRAESTRUCTURA. Una discoteca se encontró en la cárcel de Cotopaxi.

En la discoteca había tragos de alto costo. Además de esculturas. Actualmente, quien se alojaba en este espacio fue trasladado a La Roca. Llama la atención que al ser un reo peligroso, este cabecilla, permanecía en mediana seguridad.

Otro cabecilla, también de los Lobos, tenía una habitación con jacuzzi. Los militares prefieren no calcular hace cuánto tiempo cuentan con estos lujos, pero saben que son construcciones que requieren de mucho tiempo y complicidad, de otro forma no se explica cómo hay presos que duermen en colchones que son esponjas de media plaza, y los cabecillas tienen colchones de dos plazas, de marca.

Durante el recorrido fue posible observar las paredes con perforaciones provocadas por las balas usadas en alguna de las masacres cometidas en este sitio. Solo el 5 de octubre de 2022, en la cárcel de Cotopaxi, 137 presos fueron asesinados durante un motín.

Actualmente, las autoridades señalan que la cárcel de Cotopaxi, una de las más grandes del país está controlada. El jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Jaime Vela, señaló que la milicia estará el tiempo que sea necesario en las cárceles, aunque el estado de excepción se termina el 8 de marzo de 2024.

 

ORDEN. Cada día los presos deben hacer limpieza y manteniendo de la cárcel.

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