Quito: Plaza de Cumbayá el nuevo centro de ocio enfrenta desafíos de seguridad y regulación

Cumbayá pasó a ser el centro del ocio en Quito pero a la vez se ha vuelto insegura.
Cumbayá pasó a ser el centro del ocio en Quito pero a la vez se ha vuelto insegura.

Los dueños de locales de Cumbayá se sienten desprotegidos y han optado por pagar por seguridad privada. Dicen que el Municipio ha descuidado el control a los vendedores ambulantes. Mientras, la única solución ha sido no dar más permisos para discotecas y bares.

La plaza central de Cumbayá, en el nororiente del Distrito, que se ha convertido en polo de desarrollo turístico y de ocio de Quito, enfrenta problemas de inseguridad y de comercio informal que preocupan a sus habitantes.

Este  vibrante espacio acoge a jóvenes que buscan bares y discotecas para disfrutar la noche, así como a adultos y familias que prefieren los restaurantes.

Sin embargo, los dueños de locales han expresado su preocupación por la inseguridad que hay ante la falta de control policial y la escasa regulación por parte de las entidades municipales, como la Agencia Metropolitana de Control (AMC) y la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT).

Tras las quejas de varios habitantes, la Secretaría de Territorio, Hábitat y Vivienda informó que, luego de la aprobación del Plan de Uso y Gestión de Suelo (PUGS), en Cumbayá no se pueden emitir nuevas licencias actualmente, y quedan restringidos los permisos para nuevos bares y discotecas.

Esto se debe a que dicha zona tiene una nueva clasificación de suelo urbano patrimonial, por lo que las licencias que se tramitaron bajo la normativa anterior pudieron gestionarse hasta el 12 de mayo de 2024, las otras quedaron detenidas.

Los establecimientos que estaban antes pueden seguir operando y renovando sus licencias gracias a una normativa introducida durante la administración del exalcalde Mauricio Rodas. Esta normativa impide que se retire o no se renueve la licencia a los negocios preexistentes.

 Problemas de inseguridad y falta de regulación en Cumbayá

Según Daniel Rojas, dueño del restaurante El Chacal, los esfuerzos para mantener el orden son insuficientes, debido a la falta de control por parte de la AMC, la AMT y la Policía Nacional.

El comerciante dijo que la falta de control ha llevado a que Cumbayá sea vista como un “pueblo sin dueño”. La proximidad de licorerías y discotecas a escuelas e iglesias de la parroquia, a pesar de estar prohibidas por ley, es una muestra clara de la ausencia de supervisión. Esta situación ha causado el deterioro del parque central, generando una falta de empatía entre los propietarios de negocios y la comunidad, ya que para ellos, es preferible reubicar las escuelas, que ellos pierdan su negocio.

Para Rojas, la zona central enfrenta problemas de infraestructura, como la falta de estacionamientos adecuados para los clientes de los negocios, lo que lleva a que los vehículos se estacionen en las veredas y bloqueen los pasos peatonales. La AMT no realiza un control efectivo, permitiendo que la plaza se convierta en una “tierra de nadie” durante las noches. Los únicos controles que se realizan son para detectar conductores ebrios, lo que no resuelve los problemas estructurales.

Rojas aseguró que los vendedores ambulantes operan sin regulación, usando cilindros de gas en condiciones peligrosas sin ser sancionados, mientras que los negocios establecidos enfrentan obstáculos para obtener permisos de bomberos.

Rojas señaló que la situación ha llevado a que algunos propietarios de negocios consideren mudarse a otras áreas más tranquilas y con mejor control.

Desafíos y un llamado a la supervisión en Cumbayá

Según Pino Fiorentino, dueño del restaurante Noé, la plaza central de Cumbayá enfrenta serios problemas debido a la falta de control y regulación por parte de las autoridades. Destacó la necesidad de regular adecuadamente el uso del suelo y asegurar que todos los negocios cumplan con las exigencias legales para evitar la degradación del área.

“La falta de control puede convertir este hermoso parque en un lugar deteriorado, como ha sucedido con otros sectores de la ciudad”, advirtió Fiorentino al señalar que la apertura desmedida de bares y discotecas podría destruir este punto turístico.

El empresario también enfatizó la necesidad de verificar que los permisos emitidos cumplan con las normativas y que los negocios estén operando de acuerdo con el uso adecuado del suelo. “Es fácil abrir un bar camuflado como restaurante y seguir funcionando sin cumplir las regulaciones”, comentó, subrayando la importancia de una supervisión continua para evitar estas prácticas.

La falta de apoyo de las autoridades locales, como el Municipio y los gobiernos autónomos descentralizados (GAD), ha dificultado la implementación de soluciones a largo plazo. Fiorentino insta a las autoridades a prestar más atención a estos problemas y a colaborar con los negocios para preservar esta zona.

 Posibles soluciones para la plaza central de Cumbayá

Daniel Rojas comentó que ocho restaurantes han contratado guardias de seguridad, pero esto solo evita robos en los locales, mientras la inseguridad se mantiene en las las calles y parques. La presencia de discotecas también ha incrementado la actividad de vendedores ambulantes y microtráfico.

Fiorentino, reconoce que estas acciones son insuficientes y propone una colaboración entre todos los locales para implementar un esquema de seguridad más eficaz y eficiente, además de hacer un llamado al municipio y a los GAD.

El Plan de Uso y Gestión de Suelo (PUGS), aprobado el 12 de mayo, introduce una designación de ‘Protección Urbana Patrimonial’ para la plaza central de Cumbayá, restringiendo la presencia de bares y discotecas y estableciendo parámetros de distanciamiento respecto a establecimientos educativos. Ahora, los permisos de construcción deben ser evaluados por la Unidad de Áreas Históricas y la Comisión de Áreas Históricas y Patrimonio del Municipio de Quito.

La nueva normativa no permite, bares, discotecas, gasolineras, grandes centros comerciales, industrias de alto riesgo y otros establecimientos de alto impacto. (EC)

5 permisos para bares y 5 para discotecas se han solicitado desde inicios de 2024. Solo un discoteca ha sido aprobada.
Los ocho locales que pusieron seguridad privada son: Zavalita, Marsuarte, Latitud 0, El Chacal, Noé, Juan Valdez, Core y Taberna.
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