Llamados a la unidad son parte de la cultura electoral al inicio de cada campaña presidencial

CAMPAÑA. El electorado ecuatoriano se acostumbró a los llamados a la unidad en cada elección sin que se materialicen. Foto: API- Archivo
CAMPAÑA. El electorado ecuatoriano se acostumbró a los llamados a la unidad en cada elección sin que se materialicen. Foto: API- Archivo

La campaña presidencial toma forma y los llamados a la unidad de los partidos y candidatos son parte de la estrategia que caracteriza este período del calendario electoral en el país.

El calendario electoral avanza y ya se escuchan llamados a la unidad en todos los sectores del espectro político de Ecuador. Desde candidatos presidenciales hasta los voceros de partidos y movimientos políticos se escucha el llamado a construir la “unidad” para “salvar” al país.

Aspirantes como Leónidas Iza, precandidato de Pachakutik; Luisa González, presidenta de la Revolución Ciudadana; María Paula Romo, líder de Construye; y Henry Cucalón, exministro de Gobierno, hablan de una “gran unidad” para superar la crisis que aqueja a los ecuatorianos.

Para los analistas políticos consultados por LA HORA, esto forma parte de la cultura electoral en este momento de la campaña, en el que se busca aglutinar al votante ante la promesa de una “unidad amplia” que desarrolle los acuerdos mínimos necesarios para enrumbar al país.

Ante esta realidad, la pregunta es sí en esta ocasión la construcción de la unidad pasa de ser un eslogan inicial, a un proyecto de nación que integre a la sociedad ecuatoriana.

Construir la Unidad más allá de los anuncios

Uno de los primeros cuestionamientos a la idea de la unidad en Ecuador, pasa por la experiencia repetida a lo largo de la historia electoral en un país que ha estado acostumbrado a proyectos personalistas y con pocos ejemplos de unidad programática.

David Chávez, politólogo y docente de la Universidad Central del Ecuador (UCE), dijo que las alianzas en Ecuador primero deben superar el obstáculo de los intereses personales.

“Para todos los actores políticos, es bastante evidente que alcanzar algún tipo de unidad política o de coaliciones en el país ha sido muy difícil, no hemos sido muy dados a hacer grandes aglutinaciones políticas, sino, más bien, todo lo contrario, tenemos una tendencia histórica a la dispersión y la fragmentación”, reconoció el académico.

Édgar Isch, también docente de la UCE, advirtió que para construir la unidad, no solo basta su anuncio y puntualizó que los términos planteados en la actualidad están reñidos con la realidad.

“La unidad por la unidad en términos tan amplios, como que vamos a trabajar por la paz mundial y por la felicidad en el planeta, no tiene sentido. Tiene que haber propósitos claros, específicos y vinculados con la realidad”, indicó al señalar que un proyecto de esta magnitud debe contar ante todo con “una unidad política y social”.

Acotó que, en el caso de la izquierda, “hay que diferenciar entre la estructura burocrática del correísmo y los electores del correísmo, porque muchísima gente que vota por el correísmo, que se siente de izquierda y piensa equivocadamente que está votando por la izquierda”.

Cálculos políticos en el inicio de la campaña

El analista político y docente de la Universidad de las Américas (UDLA), Cristian Carpio, detalló que en esta etapa son habituales los llamados a la unidad dentro de los partidos, aunque no se concreten.

“Este fue un discurso que ha sido utilizado por sectores tanto de la izquierda como de la derecha; inclusive el presidente Noboa, en la segunda vuelta y al inicio de su mandato, más allá de llamar a la unidad, dijo que iba a evitar ser anti y que más bien iba a sumar”, recordó.

Para Carpio, en este momento  “es evidentemente que todos estos llamados de la unidad tienen cálculos políticos”.

Por su parte, Saudia Levoyer, comunicadora y analista política, señaló que los llamados a la unidad, “son parte de la cultura electoral y además es parte de lo que es correcto decir en estos momentos por las circunstancias del país”.

Levoyer recalcó que la construcción de unidad en un país como Ecuador, “no puede ser eminentemente discursiva, tiene que ser pensando en un proyecto electoral, político y nacional con base a un documento de trabajo”.

Agregó que este proyecto debe ser construido para abarcar las necesidades de los sectores que se busca involucrar, “es muy fácil declarar o decir hagamos la unidad; pero ¿cómo construimos la unidad? si no sabemos qué intereses representan”. (ILS)

Presidente Noboa apuesta a la polarización

Al revisar la posición que viene asumiendo el Gobierno de Daniel Noboa, teniendo como horizonte la reelección presidencial, los cuatro analistas señalaron que ha apelado a la estrategia política de la polarización.

Carpio detalla que “el Gobierno ya ha enfilado un discurso de la vieja política frente a la nueva política”, en la que busca desmarcarse de los partidos y de la alianza que desarrolló en el Poder Legislativo al inicio de su gestión.

Para el analista político, Noboa quiere configurar una “radicalización del discurso y una polarización entre la vieja política que se opone a la nueva política”.

En cambio, Édgar Isch, considera que la búsqueda de la polarización responde a que “el Gobierno se siente debilitado, en este momento más que Presidente es un candidato y busca polarizar de una forma fácil, pero engañosa”, alertó.

Para el académico esta estrategia muestra que Noboa pone en primer lugar la candidatura y advirtió que tratará de mantener a los ciudadanos “discutiendo cosas notorias del Presidente como la entrevista en The New Yorker y no los problemas importantes como el alza del precio de los combustibles”.

En este aspecto, Saudia Levoyer señaló que Noboa hace uso de una vieja táctica política. “Es una estrategia que se ha utilizado normalmente en comunicación política, recordemos las campañas del expresidente prófugo (Rafael Correa), siempre era que el mundo está contra él y cuando no tenía enemigos los creaba”, dijo.

Chávez apuntó que esta ha es la tónica que el país ha tenido en los últimos años, la división política, pero “una división entre el correísmo y el anticorreísmo”.

Para el académico, la división que pretende establecer el Gobierno, “todos contra Noboa” es parte del “mundo de fantasía en el que vive el Gobierno, el Presidente y sus funcionarios. Viven en un mundo de fantasía, delirante”.

¿Quieres recibir las noticias más importantes? ¡Suscríbete sin costo, recíbelas por WhatsApp! Da clic aquí.