Contaminación del Machángara: entre la negligencia y la esperanza de un futuro limpio

Río Machángara visto desde la Recoleta, se puede evidenciar la gran cantidad de basura acumulada. (Fotos: Iaco Romoleroux)

La contaminación del río Machángara, evidenciada en el documental «La vida de un río», desnuda la ineficiencia del municipio y la indiferencia ciudadana. Cuenca cuenta con plantas de tratamiento, mientras Quito sigue luchando por construir sus propias plantas.

Los ríos de Quito están gravemente contaminados debido a las aguas negras que se vierten en ellos. Este problema quedó evidenciado en el documental «La vida de un río», que muestra cómo el río Pita, que luego se une al Machángara, sufre de esta contaminación. La situación es resultado de la ineficiencia en la contención y enfrentamiento del problema del gobierno municipal. Pero también la indiferencia de los quiteños.

Por está razón, decidimos recorrer tres puntos importantes del río Machángara. El primero fue La Recoleta, donde se ve gran cantidad de basura y un olor desagradable persistente.

El segundo punto fue El Recreo, detrás del Centro comercial, donde se observa mucha más basura acumulada, además de personas que viven y usan esa basura.

En el tercer punto, en Cumbayá, donde el río se convierte en el San Pedro, en cambio, ya no se ve gran cantidad de basura pero el río es marrón oscuro y con muchas espuma.

 En los tres puntos se ven tubos que descargan aguas servidas directamente al río, pero en la Recoleta es más evidente , ya que existen cascadas de aguas negras que caen al río.

Esto contrasta con las realidades de otras ciudades. Por ejemplo, en Cuenca, en décadas pasadas, se enfrentaba una situación similar. Cuenca cuenta con cuatro grandes ríos, que al igual que el Machángara, estaban contaminados. La presión ciudadana, motivada por el impacto del olor de los ríos, llevó a una intervención efectiva para su limpieza. Cuenca ahora cuenta con una planta de tratamiento de aguas residuales que ha sido clave para la descontaminación de sus ríos. Este sistema evita que las aguas servidas se mezclen con el agua de lluvia y sean vertidas en los ríos.

En Quito, el Municipio planea construir tres plantas de tratamiento de agua medianas y tres pequeñas. Sin embargo, la falta de fondos y la burocracia retrasan estos proyectos. Según la Secretaría de Ambiente, se están realizando estudios para implementar estas plantas, lo cual podría tardar entre año y medio a dos años. Después de los estudios, la construcción de las plantas demoraría tres años más, por lo que, si se empieza este año, la limpieza de los ríos no comenzaría sino hasta 2029.

Naia Andrade, productora del documental y bióloga, asegura que al realizar el documental observaron cómo el agua del río Pita, al nacer entre los volcanes Sincholagua y Cotopaxi, es pura y alberga microorganismos, peces y animales que solo se encuentran en este tipo de aguas. En contraste, el río Machángara, donde las aguas del río Pita desembocan, presenta una baja diversidad de microorganismos, ausencia de peces y la presencia de microorganismos asociados a los desechos.

El río Machángara está contaminado principalmente por las aguas servidas de Quito, además de los desechos vertidos por hogares e industrias cercanas, que contribuyen a convertir al río en un “cóctel tóxico”.

Río Machángara visto desde detrás del Centro Comercial El Recreo. Aquí se encontraba una persona revisando la basura que estaba acumulada en el río.
Río Machángara visto desde detrás del Centro Comercial El Recreo. Aquí se encontraba una persona revisando la basura que estaba acumulada en el río.

EPMAPS anuncia proyecto de descontaminación del Machángara

La Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS)  ha informado sobre el proyecto de descontaminación del río Machángara. Las futuras Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Quito tratarán las aguas residuales de los colectores Vida para Quito (sur), Anglo French (centro norte) y Batán (norte), que actualmente descargan sin tratamiento en el Machángara.

Una de las acciones más recientes es la creación de una nueva unidad operativa denominada Mantenimiento de Interceptores. Esta unidad se encarga de identificar y canalizar las descargas residuales en el sur de Quito hacia los interceptores, además de mantener los separadores en buen estado para evitar que las aguas residuales lleguen al río.

En Quito existen descargas de aguas residuales de las industrias que deben cumplir con la normativa vigente para los vertidos. Además, hay descargas clandestinas de particulares que no están conectados a la red de alcantarillado.

La unidad de Mantenimiento de Interceptores trabaja de manera sistemática, quebrada por quebrada, para identificar las descargas y planificar los proyectos necesarios para su corrección, aunque el proceso es lento.

Río San Pedro (Machángara con otro nombre) visto desde detrás del Centro Comercial Scala Shopping, aún que la basura ya no se ve por cantidades, el agua es marrón oscuro y el olor es fuerte.
Río San Pedro (Machángara con otro nombre) visto desde detrás del Centro Comercial Scala Shopping, aún que la basura ya no se ve por cantidades, el agua es marrón oscuro y el olor es fuerte.

Desbordes de aguas servidas hacia el río Machángara

Héctor Chamorro, propietario de una casa patrimonial ubicada en la calle Sena, en la Recoleta, denuncia problemas graves de infraestructura que afectan tanto a su vivienda como al medio ambiente. Chamorro, quien ha vivido en esta casa desde 1977, señala que ha presentado más de 25 quejas formales al Municipio a lo largo de los años sin recibir respuestas favorables.

El morador explica que durante la administración del exalcalde Paco Moncayo se construyó un canal de separación de aguas servidas en la zona. Sin embargo, este es insuficiente para recoger todas las aguas servidas, lo que provoca que el excedente se desborde en forma de cascada directamente hacia el río Machángara.

El residente, quien ha convivido con este problema durante décadas, hace un llamado urgente a las autoridades actuales del Municipio para que tomen medidas efectivas. «Es necesario que se amplíe o se mejore el sistema de canalización para evitar que las aguas servidas continúen contaminando el río y afectando a las propiedades cercanas», enfatizó Chamorro.

Además, asegura que esto ha hecho que los cauces del río crezcan ya que tampoco cuentan con muros de contención, lo que va a generar que las laderas sedan y peligre la vida de los que viven en este sector. (EC)

El 95% de las aguas servidas de Quito van al Machángara sin un tratamiento 
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